¿Cuáles son los caracteres comunes a todos los títulos valores?

Por Carlos E. López Rodríguez

I. Caracteres enunciados en la definición

A. Literalidad

De acuerdo con lo dispuesto en el art. 1 del Decreto Ley de Títulos Valores n° 14.701 de 1977 (DLTV), el derecho consignado en los títulos valores tiene, como característica la literalidad.

Esto significa que los derechos que acuerda la posesión del documento son los que emergen literalmente de su enunciado, no pueden ser limitados ni ampliados por nada que esté fuera del documento y tampoco pueden ser limitados por derechos o relaciones existentes entre el librador o deudor del documento con los anteriores poseedores del documento. El poseedor tiene los derechos que emanan y surgen del título valor.

1. Alteraciones del texto de un título valor (art. 13)
2. Títulos valores incompletos (arts. 4 y 61)

B. Autonomía del derecho

El art. 1 establece que el título valor consigna un derecho autónomo. La autonomía, en los títulos valores, es un concepto que califica al derecho consignado en el título valor, al derecho que tiene el poseedor  del título valor. Significa que el poseedor – y cada poseedor – tiene un derecho propio nuevo, originario y, por lo tanto, no le son oponibles las excepciones que el deudor podría invocar frente a un antecesor en la posesión.

El tenedor del título valor tiene un derecho autónomo frente al obligado cambiario. Su derecho es autónomo respecto a relaciones del obligado cambiario con anteriores tenedores, como si el documento hubiera sido creado directamente a favor del poseedor, aunque haya tenido anteriores poseedores. Se entiende que cada poseedor adquiere el título "ex novo", como si fuera originariamente.

El adquirente no se subroga en la posición de su enajenante del título. En consecuencia, el deudor no puede oponer al tenedor que pretende el pago, excepciones que son personales a los poseedores precedentes del título.

Damos un ejemplo: 

A firmó un vale a favor de B por $ 500, es decir que A se comprometió a pagar $ 500 a B. B lo endosa a C, C lo endosa a D. El último endosatario será entonces D. D ha adquirido con ese endoso un derecho autónomo.

¿Qué significa y cuáles la consecuencia de ello? Significa que D le puede exigir a A la prestación y que A no le podrá oponer a D excepciones que tengan que ver con sus relaciones con B o C. Supongamos: A no le podrá decir a D "no le pago $ 500 porque B me debe a mí $ 200 y entonces tengo derecho a compensar", porque ello sería una excepción que tiene que ver  con una relación del deudor con su anterior poseedor. Tampoco puede decirle a D: "No le pago a Ud. los $ 500 porque hice una dación en pago al Sr. C".

Este rasgo se concilia con el carácter de la literalidad. La autonomía funciona como un complemento de la literalidad, en la medida que el poseedor sólo tiene los derechos que emanan y surgen del título valor.

Este atributo se impone para fomentar la transmisibilidad del documento. Nadie aceptaría recibir un título valor si los derechos que ese título valor le concede pudieren verse de algún modo retaceados con excepcionamientos del deudor basados en sus relaciones con tenedores anteriores.

De esta forma, los títulos valores se diferencian de cualquier otra relación crediticia. Cuando se trata de un crédito emergente de un contrato, el acreedor puede ceder su crédito, pero cuando cede el crédito se coloca al cesionario en la posición del cedente y el cesionario no tiene, entonces, un derecho autónomo contra el deudor de esa relación crediticia. El deudor tiene derecho a oponerse a la cesión y, luego, plantear al cesionario las excepciones que habría podido invocar frente al cedente porque el derecho del cesionario es un derecho derivado del derecho del cedente.

II. Caracteres no enunciados en la definición

A. Autonomía de las obligaciones (art. 8)

El rasgo de la autonomía recogido en el art. 1 del DLTV, está referido al derecho: el derecho que consta en el título valor es autónomo. Ahora vamos a referirnos a la autonomía de las obligaciones. Este rasgo de la autonomía de las obligaciones está dado en el art. 8 del DLTV que dispone: "Todo suscriptor de un título valor se obligará autónomamente".

Cada persona que firma un título valor contrae una obligación que es independiente de las obligaciones contraídas por los demás obligados. En consecuencia, tales obligaciones no están afectadas por circunstancias que invaliden la obligación de otros. Por ejemplo, si el librador era incapaz ello no invalida la obligación contraída por un endosante.

De manera que cuando se trata de la autonomía de los títulos valores, se debe recordar y no confundir los dos conceptos de autonomía. Hay una autonomía para el derecho y una autonomía para las obligaciones.

Por efecto de la autonomía de la obligación, se fortalece la posición del tenedor. El obligado cartular demandado no puede oponerse al pago alegando como excepción la nulidad de las obligaciones suscritas por otros firmantes (art. 8).

Veamos un ejemplo. Un vale es firmado por el librador y pueden firmarlo, también, varios endosantes y puede ser firmado por un avalista. Cuando decimos que sus obligaciones son autónomas significamos que cada uno se obliga con independencia del otro y que, si hay una circunstancia que invalida la obligación de uno de los firmantes, esa circunstancia no afecta la validez de las obligaciones de los demás. Así lo establece el art. 8:  "La circunstancia que invalida la obligación de alguno o algunos de los signatarios , no afectará a las obligaciones de los demás". 

Supongamos que un joven de 15 años, firma un vale. No está capacitado para firmar vales. Si ha firmado un vale su obligación será nula aplicándose la disciplina de las nulidades del Código Civil (CC). El menor firma el vale a favor de A y luego A lo endosa a favor de X; al vencimiento, X reclama el pago al librador y su representante legal podrá alegar que su obligación es nula, en razón de su incapacidad; pero A no podrá alegar la incapacidad del librador, para librarse de su responsabilidad como endosante, porque cada obligación es autónoma y la invalidez de una obligación no afecta la validez de las otras obligaciones.

Este criterio, dado por el DLTV en el art. 8, está desarrollado en el art. 62, para la letra de cambio. El art. 62 dice que cuando una letra de cambio lleva la firma de personas incapaces de obligarse por la letra de cambio o firmas falsas o de personas imaginarias o firmas que por cualquier otra razón no pueden obligar a la persona que haya firmado la letra de cambio, las obligaciones de cualquiera de los firmantes no dejarán, por eso, de ser válidas.
 

B. Solidaridad (art. 14)

En un solo documento - título valor - pueden sucederse distintos actos. Habrá necesariamente un acto de creación. Luego, podrá haber un acto de endoso o podrá darse un acto de aval. Si se trata de una letra de cambio, podrá suceder un acto de aceptación.

El art. 14 contiene una norma sobre la solidaridad de quienes firman un mismo acto en un título valor. El art. 14 dispone: "los suscriptores de un mismo acto de un título valor se obligan solidariamente". 

Esta frase "suscriptor de un mismo acto" se refiere a los suscriptores de  determinado acto; por ejemplo:  el acto de creación o el acto de endoso.

El art. 14 se refiere a cada uno de esos actos posibles, en la mecánica y funcionamiento de un título valor y a los otorgantes de cada uno de esos actos. No se refiere a todos los firmantes de un título valor sino a quienes suscriban conjuntamente un mismo acto, dentro del documento título valor.

Para la hipótesis de suscripción conjunta por más de una persona de cualquier acto, vinculado a un título valor, el DLTV impone la solidaridad en la obligación. Se aparta la norma del derecho común en que, para el caso en que dos personas firman un contrato en común y se obligan a una prestación, la deuda se divide entre los dos, porque la solidaridad requiere pacto expreso.

Luego, el art. 14 agrega que el signatario de un acto, que paga, tiene los derechos y acciones que competen al deudor solidario contra los demás obligados. Los derechos y acciones a que se refiere el texto legal son los que acuerda el Derecho comercial a los deudores solidarios en sus relaciones entre sí. De acuerdo con el art. 269 del CCom cada deudor responde por la cuota que le corresponde. De modo que, pagada la prestación debida, por uno de ellos, sólo podrá reclamar de los restantes deudores, sus respectivas cuotas.

Damos un ejemplo: si un vale es creado  por dos personas, aplicando el art. 14,  ambos son solidariamente responsables; si uno de ellos paga, podrá reclamar del otro firmante la mitad del importe pagado. Damos otro ejemplo: un contrato de  transporte fue contratado por dos personas, que tienen mercaderías para transportar. Ellas dos firmarán la carta de porte. Si se considera que la carta de porte es un título valor, esas personas que firman un acto único, por el art. 14, son responsables solidarios. Si uno de ellos paga el flete podrá reclamar la mitad del otro.

El art. 14, después de disponer el derecho del signatario que paga respecto a los otros signatarios del mismo acto,  contiene una salvedad final: "pero deja expeditas las acciones cambiarias que puedan corresponder contra los obligados".  

Entendemos que la salvedad quiere significar que si un signatario  de un acto, paga la prestación debida por el título valor, puede luego reclamar la cuota parte de quien lo suscribió con él,  sin perjuicio de poder accionar contra otros obligados por vía de regreso.

Advertimos que la salvedad se aplicará sólo a la letra de cambio y vales y cheques, pues   las acciones cambiarias sólo se prevén específicamente para los títulos de contenido dinerario (art. 99). De manera que, para estos títulos, la solidaridad del art. 14 se debe conciliar con la solidaridad del art. 105.

Damos como ejemplo el caso de un vale, en que la creación se hace por dos personas, que firman su libramiento. Por el art. 14, ambos son solidariamente responsables; si uno de ellos paga, podrá reclamar del otro firmante la mitad del importe pagado. Si un endoso del vale es suscrito por dos personas, ellas serán responsables solidariamente frente a cualquier tenedor y si una de ellas paga puede repetir contra el otro firmante del vale la mitad de lo pagado o puede promover acción de regreso contra el librador o endosantes anteriores. 

 

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