¿En qué consiste el carácter pro solvendo de los títulos valores?

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

Se dice que los títulos valores tienen carácter pro solvendo porque, en principio, su emisión no extingue la obligación emanada de la relación fundamental. Esto surge de dos artículos: los arts. 25 y 27 del Decreto Ley 14.701, de 12 de setiembre de 1977, de Títulos Valores (DLTV).

I. Ausencia de efecto novatorio

El DKTV, en el art. 25, establece que la creación y transmisión de un título valor no producirá, salvo pacto expreso, la extinción de la relación que dio lugar a la creación o transmisión:  

"La creación y trasmisión de un título valor no producirá, salvo pacto expreso, la extinción de la relación que dio lugar a la creación o trasmisión".

Al crearse un título valor nace una obligación nueva y un derecho correlativo nuevo, pero la creación del título valor no supone la extinción de la relación fundamental que fue su causa mediata; aunque puede pactarse esta extinción en el acto de celebrar un pacto cambiario.

Supongamos que una persona concierta un contrato de compraventa y debe el precio. La relación fundamental es el contrato de compraventa. Luego, el comprador celebra con el vendedor un pacto cambiario y convienen que el precio se ha de pagar con un vale y se firma el vale. Se ha celebrado el contrato, el pacto cambiario y se ha creado el título. En principio, la creación del título no extingue la deuda del comprador por el precio, pero sí se pacta que al crear el título se extinguirá la deuda, ella quedará efectivamente extinguida. Es decir, que puede suceder que el comprador diga “firmo un vale, pero el vendedor dará por pagado el precio de la compraventa” y ello sea aceptado por el vendedor. En este caso el vendedor del ejemplo va a tener sólo el derecho de crédito que emana del título valor, pues se extinguieron los derechos que emanaban del contrato de compraventa.

Resumiendo lo dicho, la creación de un título valor a raíz de la existencia de una relación extracartular, no supone, por sí misma, la extinción de esta relación pero puede pactarse que la creación del título valor producirá la extinción de la relación fundamental. A falta de convención especial, la relación extracartular subsiste entre las partes y a ella se agrega el título valor que se constituye por un acto separado.

En términos más técnicos, diremos que la creación de un título valor no tiene efectos novatorios. Cuando se crean títulos valores no hay, entonces, novación y el deudor de la relación fundamental es deudor dos veces, por la relación fundamental y por el título valor.

II. Presunción de recepción salvo buen cobro

Consecuentemente con lo explicado en el numeral anterior, los títulos valores, según expresa el art. 27 del DLTV, se presumen recibidos salvo buen cobro, es decir pro solvendo:

" Los títulos valores se presumirán recibidos salvo buen cobro."

Explicamos la norma con ejemplos.

Supongamos que existe una cuenta corriente entre dos comerciantes y uno de ellos recibe un título valor librado por el otro. Quien lo recibe lo anota en el crédito de su cuenta pero bajo la condición de su buen cobro, es decir, que si el importe del título valor no se paga se debitará el importe de este título valor.

Asimismo, cuando se depositan cheques en una cuenta corriente, el banco los recibe pero no acredita su importe en la cuenta corriente del cliente hasta que no se cobre, porque el banco recibe ese cheque salvo buen cobro.

 

 

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