¿Son letras, vales y cheques, los únicos títulos a que se aplica el Decreto Ley 14.701? Exponga los fundamentos de la interpretación restrictiva y de la posición amplia.

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

El Decreto Ley de Títulos Valores n° 14.701 de 1977 (DLTV), en cuanto sólo disciplina especialmente tres títulos valores, crea la primera duda interpretativa: si el legislador consideró o no la existencia de otras clases de títulos, comprendidos en la parte general del DLTV[1]

I. Interpretación restrictiva

Podría entenderse que no existen más títulos valores que los especificados en el propio DLTV.

A. En primer lugar, el título segundo, denominadoDe las distintas especies de títulos valores”, sólo se refiere a los vales, conformes y pagarés, las letras de cambio y los cheques. 

B. En segundo lugar, varias de las normas contenidas en el Título Primero, no obstante su generalidad, no resultan aplicables a todos los documentos que la doctrina califica como títulos valores: 

1. el art. 5 referente al importe del título;

2. el art. 6 en cuanto se refiere al pago;

3. el art. 9 sobre la literalidad;

4. las normas sobre aval, no tienen aplicación sino para los títulos valores que contienen una obligación dineraria;

5. el art. 4 sobre documentos incompletos tampoco se puede aplicar a todos los títulos valores.

Estas normas, por ejemplo, no serían aplicable tratándose de acciones ni de títulos emitidos en serie.

II. Interpretación amplia

Puede interpretarse, por lo contrario, que el legislador ha dado una disciplina general para todos los títulos valores y, luego, pasó a reglamentar tres categorías, sin perjuicio de entender que las normas generales son aplicables a otros títulos valores no regulados específicamente pero que quedan comprendidos en la definición de título valor dada por el Decreto Ley

A. La denominación utilizada por la Ley “títulos valores” fue tomada de la doctrina germánica, en reemplazo de la expresión latina “títulos de crédito” con la intención de que su régimen abarcara otros documentos y no sólo los de contenido dinerario. 

Además, existen argumentos para sostener esta posición en el propio Decreto Ley. 

B. El artículo 3 establece: "Además de lo dispuesto para cada título valor en particular, tanto los tipificados por la Ley como los consagrados por los usos...".

La referencia a "la Ley" contenida en el artículo 3, es una referencia genérica a cualquier Ley dictada o que se dicte en el futuro.

En el artículo 3, con otras palabras, se establece que los títulos valores en general, deben tener ciertas enunciaciones que allí se mencionan, sin perjuicio de las enunciaciones que para cada título valor la Ley establezca, pero cuando habla de los especificados por la Ley, no dice los especificados por “esta ley” sino los especificados por “la Ley”, es decir, que la norma del artículo 3 se aplica a los especificados por esta ley y a los especificados por una ley distinta a ésta. 

Por otra parte, en el mismo artículo 3, habla de los consagrados por el uso, de manera que está admitiendo que hay títulos valores originados en los usos, que no tienen una regulación legal.

Damos un ejemplo. Existe un título que se llama crédito documentario, que no está disciplinado por la Ley. Sin embargo, es el documento principal en toda negociación de comercio de una plaza a otra plaza. Por la aplicación del artículo 3, con esta referencia a los usos, el crédito documentario como título valor, quedará sometido a la disciplina del Decreto Ley 14.701. 

Puede sostenerse, entonces, sobre la base del artículo 3, que el Decreto Ley 14.701 tiene un alcance vasto; no se aplica sólo a los tres títulos especificados en esta ley, sino, también, a cualquier otro, regulado por otras leyes o creado por los usos.

C. El artículo 28 del Decreto Ley tiene una referencia a títulos representativos de mercaderías:

"Los títulos representativos de mercaderías atribuirán a su legítimo tenedor el derecho exclusivo de disponer de las mercaderías que en ellos se especifiquen."

Se refiere a una de las categorías de títulos, los representativos de mercancías. El artículo 28 se refiere concretamente a estos títulos, de manera que el legislador no excluyó a esta especie, a los efectos de la aplicación de la disciplina general. De manera que cualquier título representativo de mercadería, estará regido por la parte general del Decreto Ley 14.701, por cuanto está comprendido en sus disposiciones.

Sobre el alcance del artículo 28 del Decreto Ley 14.701 el consejero Viana Reyes – en el Consejo de Estado – explicaba:

“...Pero es cierto, también, que en la medida que esta parte del proyecto aspira a tener un alcance general – es decir comprensivo de todo el género de los títulos valores, se encuentren o no en el contexto particular de esta ley – sus normas tendrán virtualidad incluso con respecto para el caso que en la legislación futura se creyera oportuno incorporar, por ejemplo, la regulación particular de los certificados de depósito... En ese caso, esta disposición general será aplicable a tales recaudos, aunque los mismos no sean mencionados particular y expresamente en el contexto de esta ley, porque eso implica una elemental aplicación del principio de unidad sistemática del ordenamiento jurídico.”

Cuando el Decreto Ley 14.701 quiso excluir a determinados documentos de su aplicación, lo hizo a texto expreso. 

Así lo hizo con los boletos, fichas, contraseñas u otros documentos no destinados a circular y que sirven sólo para identificar a su tenedor (artículo 29)[2]

Quedan fuera de este régimen legal las tarjetas de crédito y las tarjetas emitidas para realizar operaciones bancarias en cajeros automáticos y demás tarjetas de identificación.

De estas normas que acabamos de comentar, resulta implícito que el ámbito de aplicación de la Ley va más allá de los tres títulos regulados especialmente. Nos inclinamos por entender que el Decreto Ley no agota, en el título segundo, el elenco de títulos valores. En nuestro concepto, el Decreto Ley 14.701 pretende regular a los títulos valores en sus rasgos generales, con normas aplicables a todos los documentos utilizables en el comercio y aun fuera de él, sin perjuicio de regular, específicamente, determinados tipos[3]. Pueden existir otros y lo será cualquier documento que quede englobado en la definición de su artículo 1.



[1] Duda similar se creó en torno al Proyecto Latinoamericano, fuente de este texto. Fontanarrosa se preguntaba si, fuera de los títulos especialmente determinados, cabría aplicar la Ley y si quedaban fuera las acciones de sociedades anónimas que no estaban previstas en el Proyecto (Informe elaborado para Intal).

[2] La doctrina denomina a este tipo de documentos “títulos impropios”. Los títulos impropios tienen dos funciones, la de identificar a quien tiene el derecho de exigir la prestación que en ellos se consta y la de facilitar la transmisión del crédito legitimado al cesionario mediante la posesión del documento.

[3] Legislaciones que tienen estatuto general para títulos valores: México, por la Ley del 26 de agosto de 1932; Suiza desde 1936. En el Código civil italiano hay algunas normas generales; Honduras en 1950; Colombia en el Código de comercio de 1977. En el proyecto de Código de comercio, elaborado en 1948 para nuestro país por Dayvière y otros, se establecía una normativa general.