El aporte en las sociedades de responsabilidad limitada

Por Nuri E. Rodríguez Olivera  

I. Oportunidad del aporte

El art. 228 establece:

“Cada socio deberá integrar como mínimo el 50 % (cincuenta por ciento) de su aporte en dinero en el acto de suscribir el contrato social, obligándose a completarlo en un plazo no mayor de dos años.

Los aportes pactados en especie se deberán integrar totalmente al celebrarse el contrato de sociedad.

Si el aporte a que se obliga un socio es un bien, debe integrarse en su totalidad en el momento de celebrar el contrato. Si el aporte prometido es una suma de dinero, se debe aportar por lo menos el 50 %. El resto se puede aportar en el momento en que los socios estipulen en el contrato, que no podrá extenderse por un plazo mayor de dos años.

En las sociedades colectivas, el socio contrae la obligación de aportar y eso lo puede cumplir en el plazo que se le indique en el contrato. En estas sociedades, se obliga a aportar como mínimo el 50 % en efectivo en el momento de la constitución y el resto en dos años. Si el aporte  es en bienes, se deben aportar íntegramente el aporte en el momento de la constitución.

Las exigencias de integración excluyen la posibilidad de que en este tipo se realicen aportes de industria. No puede haber aporte de industria en este tipo de sociedad, porque evidentemente no se podría aportar el 100 % del aporte en el momento de la constitución[1].

II. Objeto del aporte

El art. 58, en sus incs. 2 y 3 establece:

“Los aportes podrán consistir en obligaciones de dar o de hacer, salvo para los tipos de sociedad en los que se exige que consistan en obligaciones de dar.

En las sociedades anónimas, en las de responsabilidad limitada y en las en comandita respecto del capital comanditario, el aporte deberá ser de bienes determinados, susceptibles de ejecución forzada.”

Además, en función de lo dispuesto por el art. 62, no está autorizado el aporte de uso o goce en las sociedades cuyos socios no tengan responsabilidad ilimitada. Consecuentemente, los socios de las sociedades de responsabilidad limitada sólo pueden aportar la propiedad o el usufructo.

La severidad del régimen se justifica por cuanto el único respaldo por las obligaciones sociales que se contraigan es el patrimonio social que se forma con el capital que se aporta.



[1] En la Ley argentina, se debe justificar  la integración en dinero ante el Registro de Comercio, con el comprobante del depósito en un banco oficial. También, debe justificarse los aportes en especie de acuerdo al artículo 51 de su ley. En la Ley francesa, se exige la integración total y deja al decreto las condiciones del depósito que debe hacerse (arts. 38 y 39).