Insolvencia

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Concepto económico y concepto legal

En el inc. 2 del art. 1 de la Ley de Declaración Judicial del Concurso y Reorganización Empresarial n° 18.387 de 2008, se define a la insolvencia como aquel estado en que el deudor «no puede cumplir con sus obligaciones».

Este concepto legal de insolvencia no coincide con el concepto económico.

En sentido económico, un patrimonio es insolvente cuando el monto de su pasivo supera la suma de los valores de su activo. La comprobación de la insolvencia requiere un estudio de la situación patrimonial del deudor, con la estimación del valor venal de cada una de las unidades de que se compone el activo y con la confrontación de la suma de esos valores con el estado del pasivo[1].

El insolvente no puede pagar su pasivo ni siquiera enajenando todos los bienes de su activo. El insolvente se encuentra, por lo tanto, en situación de quiebra económica.

II. Diferenciación con otros conceptos

A. Concepto de iliquidez

El concepto de iliquidez es, también, un concepto económico. Una persona presenta una situación patrimonial de liquidez, cuando los bienes del activo disponible son, por lo menos, iguales al pasivo exigible a corto plazo. En el activo disponible y exigible se incluyen efectivo y cuentas a cobrar.

Un deudor tiene obligación de pagar sus deudas en dinero. El acreedor puede recibir del deudor alguna cosa en pago de su deuda, pero ello es una facultad del acreedor, nunca una obligación. La dación de bienes en pago constituye un modo anormal de cumplir las obligaciones que requiere el consentimiento expreso del acreedor (art. 1490 Código Civil y art. 943 Código de Comercio).

En consecuencia, si el deudor no puede pagar, en efectivo, sus deudas de exigibilidad inmediata o a corto plazo, su estado será de iliquidez y por ende de quiebra económica.

Aun teniendo patrimonio solvente, una persona puede estar en estado económico de iliquidez, porque no basta la solvencia, es necesario además la realizabilidad de los valores que constituyen el activo[2].

B. Concepto de incumplimiento

El cumplimiento o incumplimiento son fenómenos jurídicos[3]. El incumplimiento es una omisión que tiene relevancia jurídica. No se cumple con una obligación, cuando el deudor no realiza la prestación que constituye su contenido en el momento y forma convenidas con el acreedor.

No siempre el incumplimiento obedece a la insolvencia o iliquidez. El deudor puede omitir un cumplimiento por error o por negligencia o por mala fe, siendo totalmente solvente y teniendo dinero en efectivo disponible para atender el pago adeudado.

Puede existir un estado de insolvencia o iliquidez en el patrimonio de un comerciante o sea un estado de quiebra económica sin que éste llegue a incurrir en incumplimiento. El comerciante, consciente del estado anómalo de su patrimonio, puede, mediante diversos mecanismos, evitar incurrir en incumplimiento: renueva sus obligaciones a su vencimiento, frente al acreedor que le dispensa su confianza o concierta préstamos para el pago de las deudas de próximo vencimiento o entrega bienes a los acreedores que consienten esa dación en pago. El comerciante puede, también, valerse de medios incorrectos y aun ilícitos para postergar su incumplimiento: como la venta de bienes adquiridos a crédito, por un precio menor que el de compra o la utilización de fondos ajenos que le fueron confiados. En todos esos casos se configura una hipótesis de quiebra económica que no trasciende al terreno jurídico.

III. Relación entre insolvencia e iliquidez, y la declaración del concurso

La insolvencia y la iliquidez son estados en que se puede encontrar el patrimonio de una persona y que importan quiebra económica. El incumplimiento es una omisión jurídica.

A nuestro entender, la insolvencia económica o iliquidez no adquiere trascendencia jurídica a menos que se produzca uno de los hechos que habilita a declarar el concurso.

En consecuencia, una persona puede presentar un estado de insolvencia económica o iliquidez, sin que ello provoque o habilite la declaración del concurso.

El concurso será declarado cuando aparezca un índice revelador de ese estado y tal índice sea aceptado por la Ley como eficaz para provocar la declaración.

 


[1] Mezzera Álvarez utiliza la expresión desequilibrio patrimonial para designar lo que nosotros llamamos insolvencia, y utiliza el término insolvencia para calificar lo que él llama una situación más grave que el desequilibrio: se traduce en una real impotencia del comerciante para seguir actuando en una forma normal. Decía Mezzera Álvarez:

«Si el comerciante, en virtud de su estado de insolvencia, no puede seguir el desenvolvimiento normal de los negocios; si lo hace, será utilizando procedimientos incorrectos, mediante simulaciones y fraudes. Así, por ejemplo, abusa del crédito, consiente garantías ruinosas en beneficio de ciertos acreedores, vende mercaderías a precios por debajo del costo para hacerse de dinero; da preferencias injustificadas a ciertos acreedores para impedir la ejecución que quieren promoverle. Y entre los acreedores se produce también una situación anormal porque cada uno trata de apresurarse más que el otro para cobrar lo más posible de su crédito.»

Para Mezzera Álvarez, cuando existe ese estado de lo que él llama insolvencia, es cuando existe una situación real de quiebra (Mezzera Álvarez, Curso de Derecho comercial, t. 5: Quiebras (1997), § 3).

[2] Advertimos que se pueden manejar otros conceptos de solvencia e iliquidez en base a distintos índices o relaciones; pero los criterios que hemos adoptado nos sirven para manejarnos en estos conceptos preliminares sobre quiebra.

[3] Rocco, De las quiebras, (1946), § 2.