El 28 de marzo de 2013 un comerciante vende a otro mercaderías pactándose que el pago se realizaría a partir del 28 de mayo de 2013. El 15 de abril el comprador enajenó su establecimiento. Se realizó la primera publicación legal el día 18 de abril de 2013. ¿Qué debe hacer el vendedor de las mercaderías? ¿Qué consecuencia tendría que éste no haga nada? ¿Qué ventaja obtiene el adquirente del establecimiento con la publicación legal?

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. ¿Qué debe hacer el vendedor de las mercaderías?

El vendedor debe presentarse a percibir el importe de sus créditos dentro del término de treinta días contados desde el siguiente a la primera publicación.

El adquirente será responsable solidario de las deudas que consten en los libros y de las que se denuncien en el término del emplazamiento. Los acreedores, por tales deudas, podrán promover acción contra él. Tienen acción directa contra el adquirente en virtud de la responsabilidad solidaria impuesta por la Ley de Enajenaciónd de Establecimientos Comerciales 2904/1904 (LEE).

II. ¿Qué consecuencia tendría que éste no haga nada? 

Efectuado el emplazamiento, el adquirente se hace responsable solidario por los créditos que se presenten en el término del emplazamiento y por los que resulten de los libros del enajenante. El acreedor que no concurre pierde la garantía de la responsabilidad solidaria del adquirente, a menos que su crédito figure en los libros del enajenante.

El acreedor que no se presenta en el término del emplazamiento conserva sus derechos contra el enajenante, pero no tiene acción alguna contra el adquirente, salvo la posibilidad de ejercer una acción pauliana[1].

III. ¿Qué ventaja obtiene el adquirente del establecimiento con la publicación legal?

La LEE impone al adquirente una responsabilidad solidaria a la responsabilidad del enajenante por los créditos de éste que figuren en los libros o que se denuncien en los términos del emplazamiento.

La publicación tiene por objeto hacer conocer la enajenación que se proyecta realizar y permite descartar cualquier sospecha de fraude en perjuicio de los acreedores. De este modo, la enajenación efectuada después de una publicación, no podrá ser objeto de una acción pauliana.

Si no se efectúa el emplazamiento, la enajenación es, de todos modos, válida. El incumplimiento de la LEE no apareja sino un agravamiento de las responsabilidades impuestas al adquirente. En efecto, la LEE determina, para el caso de omisión de este emplazamiento, que el adquirente debe responder solidariamente de todos los créditos, civiles y comerciales, aun de los futuros, que contraiga el enajenante.

Si la publicidad se realiza, el adquirente será solidariamente responsable con el enajenante por los créditos que se denuncien y por los que resulten de los libros de comercio. La publicidad supone, entonces, una doble ventaja para el adquirente: limita su responsabilidad y le permite conocer la extensión de la responsabilidad contraída. Por ello constituye un requisito ineludible para el adquirente cuidadoso de sus intereses.