Factoraje

Por Carlos E. López Rodríguez

El factoraje es un contrato con un contenido complejo[1].

En lo que le es esencial, supone la transmisión al factor de un conjunto de créditos, provenientes del giro regular de los negocios del factoreado

La naturaleza jurídica de esta transmisión depende de la modalidad de factoraje de que se trate.

Accesoriamente el negocio contiene obligaciones propias de un arrendamiento de servicios como, por ejemplo, las siguientes:

I. El concepto de factoraje en la doctrina

A. Primera modalidad

En una primera modalidad, por el contrato de factoring, un comerciante encarga al factor, la cobranza de los créditos generados por su actividad, a cambio de una comisión. El comerciante se libera de la carga de la gestión de cobranza y se concretará, con más eficiencia, al desarrollo de la actividad comercial. Disminuye, con ello, los gastos administrativos consiguientes.

Se produce una especialización para la cobranza a cargo del factor que, generalmente, también, interviene en el proceso de concesión de créditos, estudiando el mercado en general y las condiciones personales de los futuros deudores. El factor no asume el riesgo de su cobrabilidad. A medida que los deudores del factoreado cancelen sus créditos en los plazos convenidos, el factor restituirá lo cobrado al cliente.

En esta modalidad, el factoraje tiene la naturaleza jurídica de un contrato de arrendamiento de servicios.

Configura un contrato preliminar, normativo y de ejecución continuada. Contiene, dentro de sus estipulaciones, un mandato para el cobro de los créditos.

B. Segunda modalidad

En una segunda modalidad, el factor anticipa al cliente el importe de los créditos que concedió. Se hará cargo de su cobranza pero sin correr su riesgo. Si el deudor no paga, el factor podrá promover acción contra el factoreado para recuperar lo adelantado.

En esta modalidad, el factoring cumple una función de financiación, asimilable al descuento bancario.

El comerciante obtiene los recursos de las operaciones realizadas, de inmediato, sin tener que esperar el vencimiento de los plazos concedidos. Puede convenirse que se le adelante el total o un porcentaje de los créditos. Puede pactarse, también, un interés por los importes adelantados. En garantía de cada adelanto, el factor recibe los documentos de crédito respectivo.

La adopción de esta modalidad favorece la liquidez de los titulares de las empresas, permitiéndole al factoreado pagar, anticipadamente, a sus propios proveedores y obtener de estos mejores condiciones de contratación. Además, al hacerse de efectivo pueden reponer inmediatamente su stock de mercaderías y cancelar obligaciones pendientes.

Esta modalidad supone la celebración de un contrato de ejecución continuada en que el factor se obliga a efectuar los adelantos sobre créditos que el cliente conceda y en las condiciones que se estipularán. En el marco de ese contrato, el cliente le entregará al factor los documentos que se vayan emitiendo y que respalden los créditos concedidos y el factor le adelantará su importe.

C. Tercera modalidad

En una tercera modalidad, el factoraje implica, en lo esencial, una cesión de créditos.

Atendiendo a su naturaleza jurídica, es posible distinguir dos submodalidades:

  1. el factoraje como promesa de cesión de créditos y

  2. el factoraje como cesión global de créditos.

1. Promesa de cesión de créditos

Por su contenido obligacional, en esta modalidad, el factoraje podría ser definido de la manera siguiente: 

contrato por el cual el factoreado se obliga a ceder los créditos actuales o futuros que éste tenga sobre su clientela y el factor se obliga a adquirirlos, anticipándole a aquél una parte del cobro como precio por la cesión. Eventualmente, el factoraje puede incluir servicios de gestión de cobro, asistencia técnica y administrativa. El factor puede asumir el riesgo de cobro pero puede, también, no hacerlo.

En esta sub-modalidad, el factoraje es un contrato por el cual el cliente promete ceder créditos futuros al factor y éste se obliga a pagar su importe, con descuentos y en las condiciones que se pacten.

El contrato se ejecuta a medida que se ceden créditos. La cesión de créditos se efectuará en ejecución del contrato y cumpliendo las normas del contrato.

En su esencia, se trata de una promesa de cesión de créditos no endosables.

En principio, el factor se encarga del cobro de los créditos, que han pasado a ser suyos, sin que exista la posibilidad de que accione en contra de aquél en caso de no pago. Ésta es la solución prevista en el art. 567 del CCom. El cedente de un crédito no endosable garantiza la existencia y legitimidad del crédito, pero no responde por la solvencia del deudor, salvo que se haya obligado a ello y sólo hasta la suma concurrente del precio que ha recibido. El cedente no responde por la solvencia del deudor y el riesgo lo asume el factor.

2. Cesión global de créditos

En esta última modalidad, cada vez que surja un crédito comprendido en el negocio, el factoreado deberá entregar al factor la documentación en que conste el crédito.

El convenio de factoraje es título suficiente de trasmisión. En este caso, sólo se debe hacer tradición del documento de cada crédito ya trasmitido.

En esta modalidad no estamos ante una promesa de cesión sino ante una cesión de créditos de la cual quedará pendiente su ejecución, con la entrega de la documentación donde se instrumenten. En la ejecución del contrato el cliente hará tradición de los documentos en que consten los créditos y el factor pagará el precio de esos créditos, sucesivamente, a medida que se le entreguen.

II. Concepto legal de factoraje

El art. 45, con el cual se abre el capítulo V, contiene una descripción de la operativa a la que se aplica la LFI, en los términos siguientes:

"El presente Título se aplica, en lo pertinente, a la actividad financiera que consiste en adquirir créditos provenientes de ventas de bienes muebles, de prestación de servicios o de realización de obras, otorgando anticipos sobre tales créditos y asumiendo o no sus riesgos. La expresada actividad podrá ser complementada con servicios como los de la gestión de cobro de los créditos o la asistencia técnica, comercial o administrativa a los cedentes de los créditos aquí referidos. Los créditos deben provenir del giro habitual de los cedente."

El concepto que acabamos de transcribir no constituye una definición de factoraje a todos los efectos sino sólo a los efectos de determinar el ámbito de aplicación del título V de la LFI, que se refiere a la constitución de fondos de inversión y a la securitización de activos.

En consecuencia, los dos artículos sobre factoring de la LFI, no regulan el contrato de factoraje en general sino a los fondos de inversión que se destinarán a adquirir los créditos que el art. 45 determina y en las condiciones establecidas en el inc. 2 ese artículo y en el art. 46. Con otras palabras, la LFI no crea un régimen para el contrato de factoraje sino que da normas para cuando tal contrato se celebre para la conformación de un fondo de inversión.

III. Categorización del contrato

El contrato de factoring es consensual. Es bilateral pues impone obligaciones a las dos partes. Es oneroso. Es conmutativo aun cuando el factor asuma el riesgo de la cobranza. Es contrato de ejecución continuada, pues se cumple durante el plazo fijado. Es contrato normativo porque regula las relaciones futuras entre las partes, en cuanto a la ejecución de las obligaciones recíprocamente contraídas.

La actividad de factoraje debe categorizarse como una actividad de intermediación financiera, cuando se anticipa el importe de los créditos o cuando se adquieren créditos por cuanto se puede entender que anticipo y cesión de créditos, suponen una actividad de intermediación en el crédito.

 

Esquema

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[1] Broseta Pont y Martínez Sanz, definen al factoraje en los términos siguientes:

“… el factoring es una fórmula compleja integrada por la combinación de varios servicios que presta la sociedad factoring a sus clientes… en líneas generales tales servicios comprenden, principalmente, la llevanza de la contabilidad, el análisis de los riesgos (solvencia de los clientes, riesgos del sector, etc.), así como la gestión y cobro de los créditos cedidos por el cliente y aceptados en cada caso por la sociedad de factoring… además y según los casos, la sociedad de factoring asume o no… el riesgo de insolvencia de los deudores. Al margen de ello pueden citarse otros servicios complementarios incluidos en el factoring como la investigación de clientela, contabilidad de ventas, informes comerciales, etc. … Como contraprestación de los servicios que presta a su cliente, la sociedad de factoring percibe de éste una comisión variable en función de las circunstancia concretas que concurren en cada operación… Por su parte el cliente se obliga a observar las instrucciones del factor en cuanto a clientes con quienes puede contratar, condiciones de pago concedidas y formalización de facturas y otros documentos utilizados.” (Broseta Pont y Martínez Sanz, Manual de Derecho Mercantil, v. 2 [2005], p. 269).

 

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