¿Qué beneficios ofrece al acreedor el fideicomiso en garantía respecto de la hipoteca?

Por Carlos E. López Rodríguez

 

En primer lugar, la determinación del incumplimiento es determinada en forma unilateral y totalmente privada, por el fiduciario[1]. Ni el fiduciario ni el acreedor deben promover un proceso judicial, donde se acredite el incumplimiento, ni la realización de diligencia alguna de intimación que constituyeran en mora al fideicomitente.

En segundo lugar, el fiduciario puede enajenar privadamente los bienes para destinar su precio al pago de la deuda. Esta forma de disposición de los bienes fideicomitidos permitiría la realización de la garantía a valores de mercado por medio de un procedimiento ágil y extrajudicial, evitando la demora propia de los procesos judiciales[2].

El régimen establecido por la Ley de Fideicomisos n° 17.703 de 2003, es diferente del vigente para la hipoteca (pacto comisorio). El  inc. 1 del art. 2.338 del Código Civil: “Es nula toda cláusula que autorice al acreedor a apropiarse la cosa hipotecada o a disponer de ella privadamente”.

Si bien el inciso final del art. 33 dispone que en ningún caso el fiduciario podrá adjudicarse, en forma definitiva, los bienes recibidos en fideicomiso, se permite que el fiduciario, eventualmente también acreedor, disponga de la cosa privadamente.

Asimismo, siempre que fiduciario y acreedor sean sujetos diferentes, es posible pactar que, en caso de incumplimiento, el fiduciario transfiera la propiedad de los bienes fideicomitidos al acreedor[3].

 


[1] Caffera, El contrato de fideicomiso - Análisis de la Ley uruguaya 17.703, p. 111.

[2] Ordoqui Castilla, El fideicomiso, p. 107.

[3] Machado Giachero, Análisis conceptual del fideicomiso uruguayo, p. 85.

 

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