¿Cuáles son los caracteres propios de los títulos valores de contenido dinerario?

Por Nuri Rodríguez Olivera y Carlos López Rodríguez

De lo dispuesto en el capítulo I del título primero (de los títulos valores) del Decreto Ley de Títulos Valores n° 14.701 de 1977 (DLTV), surgen los caracteres generales de todos los títulos valores. 

En el capítulo I del título segundo (de las distintas especies de títulos valores), se establece el régimen aplicable a las letras de cambio. 

Por la remisión hecha en los arts. 125 y 126 - en lo no expresamente previsto y en cuanto fuere pertinente, a los vales, conformes, pagarés y cheques, le son aplicables no sólo las disposiciones del título primero del Decreto Ley sino, también, las disposiciones previstas para la letra de cambio. 

Letras de cambio, vales, conformes, pagarés y cheques, son denominados por la doctrina como "títulos valores de contenido dinerario".

En el capítulo que trata de las letras de cambio, se establecen algunos caracteres adicionales a los previstos en general para todos los títulos valores. Estos caracteres, por lo que acabamos de explicar, corresponden a todos los títulos valores de contenido dinerario. 

Son los siguientes: la solidaridad cambiaria y la abstracción.

I. Solidaridad cambiaria (art. 105)

La solidaridad cambiaria se recoge en el art. 105 del DLTV, cuando se disciplina las letras de cambio. La norma es aplicable a los vales. Para los cheques la solidaridad cambiaria se establece en el art. 41 del Decreto Ley de Cheques n° 14.412 de 1975 (DLCh). De acuerdo a estas normas todos quienes  suscriben el título se obligan solidariamente, aunque suscriban distintos actos.

El art. 105 del DLTV dispone: "Todos los que firman una letra de cambio, sea como libradores, aceptantes,  endosantes o avalistas, quedan solidariamente obligados hacia el portador".  

En una letra de cambio pueden figurar distintos personajes:  librador, girado, endosantes, avalista. En virtud del art. 105, todos ellos al  firmar una letra de cambio quedan  solidariamente obligados. En el momento del vencimiento, si el girado no paga, el portador de la letra de cambio puede exigir el pago de cualquiera de los obligados solidarios indistintamente y puede incluso iniciar la acción contra todos. En esto consiste la solidaridad cambiaria. Todos quienes firman una letra de cambio – en distintos actos cambiarios - son obligados solidarios y el deudor tiene derecho a demandar a cualquiera de ellos y si quiere demanda a todos. Efectuada la prestación por un obligado, éste puede repetir el total de lo pagado contra los obligados que le preceden en el título y que están solidariamente obligados a su respecto, en lo  que se llama vía o acción de regreso.

El portador puede exigir la prestación debida de cualquiera o de todos los firmantes. Establece algo más el DLTV. Dispone que el mismo derecho corresponde a cualquier firmante que hubiese pagado la letra. Esto es, cualquiera obligado que pagó la letra a su portador, puede, a su vez, exigir a cualquiera o a todos los anteriores firmantes el pago de la misma. Esto es lo que se llama acción de regreso. Quien pagó por vía de regreso puede, a su vez, reclamar el reembolso de obligados anteriores.

El artículo 14, antes analizado, si bien se refiere a la solidaridad, tiene un alcance menor y distinto del previsto en el artículo 105 del DLTV para las letras y en el artículo 41 del DLCh para los cheques. El art. 14 no se refiere a todos los eventuales firmantes del título valor, sino a los firmantes de un acto dentro del documento.  El art. 14 se aplicará a los títulos dinerarios, cuando firmen el acto de creación dos o mas personas o cuando un endoso sea firmado por dos personas o cuando un aval sea firmado por dos personas.

En el art. 14, el deudor que paga reclama a su codeudor su cuota en la deuda de acuerdo a lo que se haya convenido entre ellos. No es así el régimen de la responsabilidad solidaria del art. 105. Cada obligado cambiario que ha pagado puede reclamar a cualquier obligado anterior la totalidad de lo pagado. Es distinta entonces la responsabilidad solidaria del art. 105 de la responsabilidad solidaria del art. 14.

II. Abstracción (art. 108)

En párrafos anteriores ya nos referimos a la autonomía del derecho y a la autonomía de las obligaciones como caracteres de los títulos valores. No se debe confundir abstracción con autonomía. Vamos a dar ahora el concepto de abstracción.

La abstracción es un rasgo propio de las letras, vales y cheques. Cuando se crea un título valor éste se desvincula de la relación fundamental, de tal forma que el obligado no puede negarse a su cumplimiento invocando esa relación. A este carácter se llama abstracción.

Por ejemplo, el comprador que ha firmado un vale no puede negarse a su pago, aduciendo que la mercadería vendida no era de la calidad pactada. No podría decir, después que firmó un vale en pago de una computadora, por ejemplo, "no pago el vale porque la computadora tenía un defecto". En el momento de exigírsele el vale tiene que pagarlo, sin poder excepcionarse con la relación fundamental.

Esto está previsto expresamente en el art. 108. En este artículo, después de enumerar las únicas excepciones que se pueden oponer en el juicio ejecutivo se establece: "cualquier otra excepción fundada en las relaciones personales entre el actor y el demandado, no obstará al progreso del juicio ejecutivo". 

Es decir que, en el juicio ejecutivo, el demandado no puede invocar ninguna excepción fundada en relaciones personales que tenga con el actor y, con la expresión relaciones personales, se está refiriendo entre otras a la relación fundamental que fue causa de la creación del título valor. Norma similar contiene la ley de cheques en su art. 45.

Reitero que la abstracción es un rasgo de ciertas especies de títulos valores: de las letras, vales y cheques. No es característica de otros títulos valores. Los títulos valores que no tienen el rasgo de la abstracción se llaman causados. Son títulos valores causados la factura, la carta de porte, los conocimientos.

Hay quienes sostienen que la abstracción no juega entre las partes del negocio fundamental.  Se argumenta que la abstracción se justifica para facilitar la trasmisión del título, pero que no se justifica cuando el título no sale de las manos del primer poseedor. Los efectos de la abstracción en esta tesis, se aplican frente a los terceros, adquirentes del título pero no operan con respecto al primer acreedor, que a la vez es parte en el negocio fundamental. Se argumenta en favor de esta tesis, con razones de economía procesal, porque la admisión de excepcionamientos fundados en la relación fundamental permiten que en una sola contienda se resuelvan los problemas del título valor y los de la relación fundamental.

Nosotros nos inclinamos por la tesis de quienes sostienen que las relaciones extracartulares no pueden invocarse por el deudor en ningún caso, ni aun cuando quien se presenta a cobrar el título valor sea el primer tomador del documento con quien el librador celebró el negocio extracartular que le dio causa .  Supongamos que se firma un vale y la relación fundamental fue una compraventa. Es claro que, si el vendedor hubiera endosado el vale a una tercera persona endosataria, el librador no le podrá oponer a este endosatario las deficiencias en la celebración del contrato de compraventa. De acuerdo con nuestra posición, si el tomador del documento, es decir, el vendedor que recibió el pago con un vale, inicia juicio para el cobro del título valor contra el comprador, librador del documento, éste tampoco podrá decir "no pago el vale porque la mercadería que me vendió estaba averiada" o porque "faltaba mercadería" o "porque tenía una falla que no la hacía apta para el uso para el que estaba destinada". Esta tesis se apoya en los términos claros y terminantes del artículo 108, inc. 3, que establece que frente a una ejecución cambiaria no se pueden oponer excepciones que tengan que ver con relaciones extracartulares y no se pueden oponer ni aun cuando se trate de una acción promovida por el primer tomador contra el deudor ya que el Decreto Ley no distingue.