Consorcios, grupos o círculos cerrados de ahorro previo

Por Carlos E. López Rodríguez

I. Concepto

El contrato de consorcio, grupo o círculo cerrado de ahorro previo es un contrato por el cual los diversos contratantes se obligan a entregar fondos a una entidad administradora del grupo de ahorro previo (AGAP), con la finalidad la autofinanciación recíproca de los contratantes. De esta forma se cubre la necesidad de obtener recursos financieros, pero no por medio del financiamiento, sino por medio del propio ahorro, potenciado por la asociación de varios sujetos.

El art. 1 de la Recopilación de Normas de Regulación y Control del Sistema Financiero (RNRCSF) del Banco Central del Uruguay (BCU) incluye entre las entidades de intermediación financiera a las AGAP, que son las personas físicas o jurídicas, que organicen o administren agrupamientos, círculos cerrados o consorcios (Circular BCU nº 2150, Resolución de 27/06/2013), cualquiera sea su forma jurídica o la operativa que realicen, cuyos adherentes aporten fondos para ser aplicados recíproca o conjuntamente en la adquisición de determinados bienes o servicios y que realizan dicha actividad en forma exclusiva.

El contrato de consorcio constituye una operación financiera en sentido amplio, porque tiene por objeto dinero, pero no una operación crediticia, ya que la causa contractual es la de aportar fondos en común que son ahorrados por los participantes para ser aplicados a la adquisición de bienes o servicios. Los recursos financieros requeridos por los participantes se obtienen de ese modo y no mediante una operación de crédito o préstamo.

En principio, existe un cierto alea en este contrato, como contingencia incierta de ganancia o pérdida, por cuanto puede haber una ganancia o una pérdida para el participante, dependiendo del momento en el que recibe la contraprestación por la que ingresa al consorcio. La existencia de este alea, sin embargo, no es esencial a esta figura contractual, pudiendo establecerse que algunos adherentes han de resultar adjudicatarios en una fecha predeterminada. Esa fecha puede ser tanto al inicio del plazo total del consorcio, al final del plazo o en cualquier otro momento entre el inicio y el final de dicho plazo.

Una vez recibido el capital, el suscriptor continúa pagando las cuotas hasta la finalización del plazo establecido en el contrato.

II. Contenido contractual típico

A. Definiciones

Se denomina consorcio al conjunto de suscriptores que, en un número no inferior al de meses del plazo contractual, aportan fondos para ser aplicados, a través de una AGAP, a la adquisición de productos para cada uno de ellos, de acuerdo a las condiciones establecidas en el contrato. Se denomina suscriptor a la persona física o jurídica que suscribe el contrato de consorcio. Se le llama adjudicatario cuando ha sido confirmado por la AGAP para recibir el capital para la adquisición de un producto.

Se denomina capital al importe que el suscriptor elige para ser aplicado en la adquisición del producto. Se denomina producto al bien o servicio que cada suscriptor se propone adquirir.

B. Obligaciones y derechos

Cada suscriptor manifiesta su voluntad de integrar el consorcio, mediante el pago de un derecho de inscripción. Como contrapartida, el consorciado adquiere el derecho a que le sea adjudicado, según el orden de entrega, un capital de monto ajustado, que debe destinarse a la adquisición de un determinado producto.

1. Obligaciones del suscriptor

Cada suscriptor se obliga sinalagmáticamente frente al resto de los adherentes a abonar puntualmente las cuotas pactadas en el contrato de consorcio. La cuota tiene un valor constante que se ajusta mensualmente de acuerdo con índices de reajuste previstos en el contrato.

La cuota puede ser libre o diferencial. La cuota libre se trata de un aporte mensual dentro de una franja previamente acordada. La cuota es diferencial significa que habrá una cuota de espera de menor valor y una cuota final que compensa la cuota de espera.

Frente a la AGAP se obliga a pagar por el servicio de organización y administración del consorcio, lo que incluye un derecho de inscripción y de una cuota por el arancel administrativo. Además, se obliga al pago de los costos relativos a la adjudicación, como los gastos de entrega, honorarios sobre garantías, tributos y otros.

Se pacta una multa para el caso en que el suscriptor rescinda el contrato o deje de cumplir con el pago de las cuotas.

La AGAP puede exigir la constitución de garantías reales o personales para asegurar que, una vez entregado el capital, se continúe cumpliendo con el pago de las cuotas comprometidas.

2. Derechos del consorciado

El consorciado suscriptor tiene derecho a que se le adjudique el capital determinado en el contrato y que se le entregue el producto. Para hacer efectivo este derecho debe encontrarse al día en el cumplimiento de sus obligaciones.

Confirmado el adjudicatario, éste acuerda con la AGAP la entrega del producto. La adjudicación se concreta mediante la aplicación del capital a la adquisición del producto por el consorciado, después de que se pague a la AGAP los tributos, gastos, honorarios y todo otro importe que grave la adquisición o surja como consecuencia de ella, y de que se suscriban las garantías reales o personales que la sociedad le exija para garantizar los saldos impagos.

El suscriptor puede ofrecer a la sociedad el pago adelantado de algunas cuotas o el cumplimiento anticipado de todas las obligaciones que contrae por el contrato de consorcio. La AGAP se reserva el derecho de aceptar o no este ofrecimiento.

El suscriptor puede optar por no retirar el capital y recibir, en su lugar, el valor retiro, siempre y cuando la opción se hubiere pactado y se encuentre al día en el cumplimiento de sus obligaciones.

El suscriptor puede ceder a un tercero su contrato, siempre que se encuentre al día en todos sus pagos, previa autorización de la AGAP.

3. Obligaciones de la sociedad administradora

La AGAP se obliga, en forma condicional, a brindar la infraestructura para que el sistema funcione, lo que, en particular, implica abrir las cuentas donde se acredite el pago de las cuotas, recaudar las cuotas y demás importes, organizar los sorteos o licitaciones y adjudicar los capitales correspondientes a cada suscriptor. La condición referida dependerá de la constitución del consorcio.

La AGAP realiza una adjudicación mensual. Si en alguna oportunidad no se reúnen los fondos necesarios para proceder a la adjudicación de alguno de los capitales, la AGAP puede suspender las adjudicaciones.

La adjudicación de los capitales se hace por acto público, en el marco de un sorteo o de una licitación, o realizarse el pago en una fecha predeterminada (over). En este último caso se admiten diversas modalidades: over fondo, over génesis, over cuotas y over contado.

En el caso del over fondo el consorciado retira su capital al principio de la relación contractual y, luego, las cuotas las paga con un interés compensatorio. En el caso del over génesis el consorciado exige como fecha predeterminada para resultar favorecido una posición intermedia del plazo total de ahorro que, por lo general, es a mitad de contrato. En el caso del over cuotas, el consorciado exige como fecha predeterminada para resultar favorecido el final del plazo de su ahorro, pagándosele un plus o ganancia por el ahorro previo realizado en cuotas. En el over contado el consorciado abona todas las cuotas al contado y solicita la adjudicación al final del plazo, recibiendo el plus o ganancia referidos.

En todas las modalidades over de consorcio se elimina la contingencia incierta de ganancia o pérdida consistente en recibir la adjudicación del capital antes o después, porque la fecha está predeterminada. El BCU concibe al consorciado como un ahorrista que elige cuándo va a recibir el capital, obteniendo como contrapartida, distintas prebendas según el momento elegido para que le sea adjudicado el mismo. Si es al principio de la relación contractual, la suma que se abona por sobre el que recibe el capital al final del plazo, constituye una tasa de interés compensatorio; en caso de ser al final del plazo, recibe un plus o ganancia por su ahorro.

III. Comparación con otros contratos

A. Con el préstamo

El préstamo es una operación bancaria activa. Se trata de un contrato real y unilateral, puesto que se perfecciona con la entrega del dinero. La única obligación contraída en el contrato de préstamo es la de restituir la cantidad recibida al celebrarse el contrato, más los intereses pactados. La ganancia del banco está constituida por los intereses que se cobra por el préstamo.

El consorcio es un contrato consensual y bilateral. Existe una relación sinalagmática tanto respecto de los demás consorciados, como respecto a la AGAP. El consorciado no se obliga a restituir el capital, ni a pagar intereses, sino al pago de las cuotas, antes y después de haber recibido el capital. La ganancia de la AGAP deriva del cobro de aranceles por el servicio de administración del consorcio.

La relación con la AGAP es la correspondiente a un arrendamiento de servicios. Sin embargo, en su modalidad over fondo (en que se anticipa el capital sin haber realizado el ahorro previo), el contrato de consorcio se asemeja a un contrato de préstamo. El BCU considera que la suma que el consorciado abona por sobre la cuota de aquel otro consorciado que recibe el capital al final de plazo es un interés compensatorio.

Siendo que el adjudicatario recibe el dinero o los bienes antes de terminar de pagar las prestaciones periódicas comprometidas, el BCU considera que la sociedad administradora realiza una operación de crédito, asumiendo un riesgo directo. En el consorcio típico, la operación se realiza con fondos que no pertenecen (desde el punto de vista económico) a la administradora, sino que son ajenos (provienen de los otros consorciados). El BCU considera que en el over fondo el adjudicatario que recibe el capital al inicio de la relación contractual, recibe un préstamo que la AGAP le efectúa con fondos de terceros (los restantes consorcistas). Por lo tanto, se considera que configura intermediación financiera (Dictamen 2001/0908).

B. Con el depósito bancario

El contrato de depósito bancario es una operación pasiva. Se trata, también, un contrato real, puesto que se perfecciona con la entrega del dinero que el banco recibe en calidad de depósito. Es unilateral, puesto que la única obligación que se asume en este contrato es la del banco, en cuanto a restituir la cantidad depositada, con el interés que pudiere corresponder según la modalidad de depósito de que se trate y las condiciones de la contratación.

El consorcio puede ser considerado como una operación bancaria pasiva, en tanto la sociedad administradora capta el ahorro de los consorciados y mantiene a nombre propio los fondos que se constituyen con el pago de las cuotas. En el caso del over cuotas y del over contado, el contrato de consorcio se asemeja al depósito bancario a plazo, en tanto se retira el capital luego de un plazo acordado. Esa asimilación ha llevado al BCU a considerar que se trata de una operación reservada a los bancos y a las cooperativas de intermediación financiera (art. 17 bis LIF). Quien adeuda el capital, en la interpretación del BCU, es la administradora del grupo de ahorro previo y no directamente los demás consorcistas.

Sin embargo, corresponde advertir que, a diferencia del depósito bancario, el dinero que ingresa por el pago de las cuotas del consorcio ingresa en una operación global, en conjunto con lo que aportan todos los demás consorciados. Las AGAP no asumen la obligación de restituir esa cantidad, sino de entregar el capital acordado en un momento futuro, lo que en general se hace posible gracias al aporte realizado por los demás consorciados. Es cierto que las AGAP se hacen dueñas de recursos ajenos – dado el carácter fungible del dinero - pero no asumen la obligación de restituirlos a quien los aporta, sino de administrar un sistema en virtud del cual los consorciados, en determinadas condiciones y oportunidad, se hacen acreedores de un capital. Ese capital es entregado por la AGAP en calidad de administradora del consorcio, pero no por tratarse de un depósito realizado por el adjudicatario, sino por haberse configurado las condiciones en las que los consorciados acordaron que fuera entregada la porción correspondiente del conjunto de los capitales por ellos aportados. Por ello es que, en los contratos de consorcio, se exige un porcentaje mínimo de suscriptores y que se prevé que, si no se reunieran los fondos necesarios para proceder a la adjudicación de algún o algunos de los capitales, la AGAP puede suspender la o las adjudicaciones mensuales. Sin perjuicio de lo dicho, en caso de déficit, si no se procede a suspender las adjudicaciones, la AGAP tiene el compromiso de cubrir con fondos propios el déficit que circunstancialmente pueda existir para el pago oportuno del capital a quien resultare adjudicatario (Circular 2270/2016, de 25 de noviembre).

El hecho de que, en alguna modalidad – over cuotas u over contado – el consorciado se resigne a esperar hasta el final del plazo para que le sea asignado el capital, no altera la naturaleza del contrato de consorcio en su globalidad. Esta opción se hace en el marco de un sistema que permite a otros consorciados retirar antes su capital, contribuyendo al beneficio de otros (más urgidos por obtener el capital que por lograr un beneficio financiero) que, obviamente, ha de tener su contrapartida en una ganancia financiera para quien soporta esperar hasta el final del plazo. En el contrato de consorcio se prevé, justamente, que entre los adherentes que no se hubiese convenido una fecha predeterminada de adjudicación, se han de realizar adjudicaciones mensuales mediante los procedimientos de sorteo, licitación y adelanto de cuotas propios del sistema consorcial típico.