Presunciones de insolvencia

Por Carlos E. López Rodríguez

Las presunciones de insolvencia enuncian hechos o actos objetivos, indiciarios de una situación que justifica que se decrete el concurso. Se trata de meros índices de su existencia pero puede suceder que se den tales hechos y no exista insolvencia en sentido económico, no obstante lo cual, el concurso es declarado.

Se encuentran previstas en los arts. 4 y 5 de la Ley 18.398/2008, de 23 de octubre, de Declaración Judicial del Concurso y Reorganización Empresarial (LC).

En los casos enunciados por la LC puede no existir un incumplimiento pero los hechos referidos revelan la mala situación económica del deudor y la inminencia del no pago futuro. De igual modo, no es necesario que se dé un efectivo incumplimiento en la hipótesis en que el propio deudor confiesa su estado de  insolvencia y pide su propio concurso.  

La LC distingue entre presunciones de insolvencia relativas y presunciones absolutas. Las relativas serán apreciadas por el juez y admiten prueba en contrario. Si se trata de presunción absoluta, el juez deberá decretar el concurso.

I. Análisis particular de las presunciones relativas de insolvencia

Las presunciones relativas de insolvencia enumeradas por el art. 4 son las siguientes:

1. existencia de un pasivo superior al activo, determinados de acuerdo con normas contables adecuadas;

2. existencia de dos o más embargos por demandas ejecutivas o por ejecuciones contra el deudor por un monto superior a la mitad del valor de sus activos susceptibles de ejecución;

3. existencia de una o más obligaciones del deudor, que hubieran vencido hace más de tres meses;

4. omisión en el pago de sus obligaciones tributarias por más de un año;

5. cierre permanente de la sede de la administración o del establecimiento donde el deudor desarrolla su actividad;

6. suspensión de una o más cuentas corrientes del deudor o la clausura de las cuentas corrientes del deudor por el Banco Central;

7. en el caso de acuerdo privado de reorganización, la omisión de presentarse en plazo al Juzgado (art. 220), la no inscripción del auto de admisión (art. 223), el rechazo, anulación o incumplimiento del acuerdo.

Las presunciones establecidas en el art. 4, con la excepción de la prevista en el n° 1, no coinciden con un estado de insolvencia. Algunas de las presunciones creadas, pueden llevar a procesos concursales a quienes no se encuentren en situación de crisis económica que lo amerite.

Siendo presunciones relativas, el deudor se podrá oponer, sosteniendo que no corresponde el concurso porque no se encuentra en estado de insolvencia jurídica, esto es, puede cumplir con sus obligaciones.

A. La insolvencia económica como presunción relativa de insolvencia jurídica

El n° 1 del art. 4, incluye como presunción, la existencia de un pasivo superior al activo, determinado de acuerdo con normas contables adecuadas. En esta presunción se maneja el concepto económico de insolvencia.

El hecho de que la norma imponga que la determinación de la insolvencia surja de normas contables adecuadas, está presuponiendo que el deudor lleve contabilidad.

En nuestro Derecho, la obligación de llevar contabilidad se le impone a los comerciantes (sean estos personas físicas o jurídicas). De ahí que, esta presunción sólo le sería, en principio, aplicable a ellos.

Sin embargo, según advierte Martínez Blanco, la carga de llevar contabilidad es, también, una exigencia de la administración tributaria, que se extiende a pequeños contribuyentes, aunque no sean comerciantes, y a personas jurídicas no comerciales pues, aunque algunas de ellas estén exentas de tributación, igualmente estarían constreñidas a llevar contabilidad, en función de disposiciones estatutarias.

B. Presunciones demostrativas de un estado de cesación de pagos

1. Incumplimiento en el pago de sus obligaciones

a. Existencia de una o más obligaciones vencidas por más de tres meses

El n° 3 del art. 4 dispone como presunción la existencia de una o más obligaciones del deudor, de cualquier tipo (menos tributarias), que hubieran vencido hace más de tres meses.

El legislador ha considerado a un solo incumplimiento como un hecho grave, perturbador de la economía, que justifica la aplicación del proceso de ejecución colectiva del concurso. Basta que haya una obligación vencida y que no se haya pagado en el transcurso de tres meses desde su vencimiento, para que se configure la presunción.

Advertimos que un incumplimiento puede ser revelador de un estado de insolvencia, pero puede no serlo. El deudor puede omitir un cumplimiento por error o por negligencia o por mala fe, siendo totalmente solvente y teniendo dinero en efectivo disponible para atender el pago adeudado.

b. Omisión en el pago de las obligaciones tributarias por más de un año

En el n° 4

 se establece como presunción, la omisión en el pago de sus obligaciones tributarias por más de un año.

2. Existencia de embargos

El n° 2 del art. 4 establece como presunción, la existencia de dos o más embargos por demandas ejecutivas o por ejecuciones contra el deudor, por un monto superior a la mitad del valor de sus activos susceptibles de ejecución.

Se deben configurar, entonces, dos circunstancias:

a. En primer lugar, deben existir dos o más embargos trabados. No bastaría con un embargo.

b. En segundo lugar, el importe de los embargos debe ser superior a la mitad del valor de los activos susceptibles de ejecución.

De manera que para configurarse esta presunción se debe tener conocimiento de los activos que tiene el deudor y tomar en cuenta los ejecutables. Quien solicite el concurso deberá probar el valor de los bienes que integran ese activo.

Damos un ejemplo. Si el deudor tiene un activo integrado por bienes ejecutables que suman la cantidad de $ 10.000.000, se configura la presunción si los embargos trabados superan la cantidad de $ 5.000.000.

En el caso, con los activos se cubren los importes reclamados por los juicios, pero se trata de un alerta de que ese deudor está en dificultades.

3. Suspensión o clausura de cuentas corrientes

El n° 6 se refiere a la suspensión o clausura de cuentas corrientes que procede cuanto se han librado cheques sin fondos.

Evidentemente, esta hipótesis puede no corresponder a un estado de insolvencia sino a una situación de iliquidez transitoria.  

C. Otras presunciones

1. Cierre permanente de la sede de la administración o del establecimiento

El n° 5  establece como presunción: el cierre permanente de la sede de la administración o del establecimiento donde el deudor desarrolla su actividad. No se precisa por cuánto tiempo se ha prolongado el cierre. ¿Bastará una semana o un mes?

Aclaramos que así como puede producirse un incumplimiento que no obedezca a un estado de insolvencia, también, podría darse que se haya cerrado un establecimiento y no exista insolvencia. De todos modos, puede ser solicitado el concurso. Asimismo, puede suceder a la inversa, que el deudor en estado de insolvencia mantenga abierta su sede o establecimiento.

2. Hechos relacionados con acuerdos celebrados por el deudor

En el n° 7 del art. 4  se trata del caso en que el deudor hubiera firmado con sus acreedores un acuerdo de reorganización pero no lo hubiera presentado para su homologación o no se hubiera inscripto el auto de admisión en el Registro Nacional de Comercio. También, establece otros supuestos: que el acuerdo se rechace, anule o se incumpla.

II. Presunciones absolutas de insolvencia

A. Solicitud por el deudor de su propio concurso

La doctrina se plantea si el deudor debe haber incurrido en un incumplimiento efectivo. Entendemos que no. Puede no haber existido un efectivo incumplimiento, siendo suficiente que el deudor se encuentre ante la imposibilidad de pagar las deudas de vencimientos próximos.

De manera que no se requiere un efectivo incumplimiento; basta que el deudor tenga la certidumbre de no poder pagar más.

B. Deudor declarado en concurso o quiebra en otro país

La norma se refiere a un deudor cuyo domicilio principal se encuentra en otro país y en él fue concursado.

C. Comisión de actos fraudulentos

La comisión de actos fraudulentos con el fin de obtener crédito o de sustraer bienes para frustrar el accionamiento de sus acreedores.

D. Fuga u ocultamiento del deudor

El deudor puede ser llevado al concurso cuando se oculta o se ausenta y no ha dejado un representante con facultades y recursos para dar cumplimiento a sus obligaciones.

También, en esta situación, puede suceder que el deudor no haya incurrido en efectivos incumplimientos pero los hechos referidos revelan la inminencia del no pago futuro. El deudor se oculta o se ausenta, precisamente, porque no puede cumplir. Con ello trata de eludir el enfrentamiento con los acreedores, cuando lleguen los vencimientos pendientes.

En este caso hay presunción absoluta de insolvencia. Como en otros casos analizados, podrá suceder que el deudor se haya ausentado y no se encuentre en estado de insolvencia.


Cronograma y Manual Virtual de Derecho Comercial II

Leyes y Decretos

Exámenes y Parciales

Preguntas y respuestas