Cláusulas facultativas y cláusulas no permitidas

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Menciones facultativas

El Decreto Ley 14.701, de 12 de setiembre de 1977, de Títulos Valores (DLTV) autoriza la inclusión en los vales, conformes o pagarés, de ciertas enunciaciones facultativas. Ellas se mencionan en el art. 125 del DLTV:

«Los vales, pagarés y conformes pueden ser extendidos a la vista, a cierto plazo desde su fecha y a fecha fija. Pueden asimismo, tener vencimientos sucesivos y en tal caso, podrá pactarse, expresamente, que el no pago de una o varias cuotas haga exigible el documento.

Podrán también incluirse en los vales, pagarés y conformes, otras cláusulas, tales como las que estipulen el pago de intereses corrientes o moratorios; la de constitución en mora por el solo vencimiento de los plazos estipulados para el pago de capital e intereses; la de constitución de domicilio y la de atribución de jurisdicción.

En lo no expresamente previsto, son aplicables a los vales, pagarés y conformes, en lo pertinente, las disposiciones generales de la presente Ley y las especiales relativas a la letra de cambio.»

A. Vencimientos

Vencimiento es la oportunidad en que debe verificarse el pago.

El art. 125, en su redacción actual, autoriza que los vales se extiendan a la vista, a cierto plazo desde su fecha y a fecha fija. También, autoriza que se pacten vencimientos sucesivos y, para tal caso, se admite que se estipule que la falta de pago de una o más cuotas sucesivas hará exigible el pago de toda la suma adeudada.

En caso de que no se estipule el día, mes y año en que puede exigirse la prestación debida, se presume que es pagadero a la vista, por aplicación de la norma sobre letras (art. 56, inc. 2).

Plazos de presentación de un cheque

Ejercicio:

Redacte un vale de diez mil pesos pagadero en diez cuotas de mil pesos cada una, librado por el Sr. Walt Disney, a favor de Mickey Mouse.

B. Cláusula de interés

El DLTV prevé que se pueda estipular en el vale el pago de intereses corrientes o moratorios, en el inc. 1 del art. 125:

«Podrán también incluirse los vales, pagarés y conformes, otras cláusulas, tales como las que estipulen el pago de intereses corrientes o moratorios...»

1. Intereses corrientes

Se denomina intereses corrientes o compensatorios a aquellos que se generan desde la fecha del libramiento hasta el vencimiento.

Los intereses corrientes constituyen una compensación al acreedor por el uso de su capital en la operación de préstamo o en el crédito concedido, subyacente al título creado.

La norma en sede de vales es opuesta a la del art. 59. En materia de letras de cambio, sólo es admisible pactar determinado interés corriente en las letras a la vista. Tratándose de vales se podrá pactar en todos los casos.

2. Intereses moratorios

Se denomina intereses moratorios o punitorios a aquellos que se pueden percibir a partir del vencimiento.

Los intereses moratorios tienen naturaleza sancionatoria; constituyen una liquidación anticipada de los daños y perjuicios sufridos por el acreedor que, al vencimiento, no recibe el capital que se le adeuda.

En materia de letras de cambio no es necesario pactar intereses moratorios, porque los arts. 100 y 101 del DLTV, prevén que se deben intereses moratorios, aun cuando no se hayan estipulado. Frente a la diferencia de criterios utilizados en el tratamiento sobre los intereses moratorios podría entenderse que en materia de vales, si no se pactara los intereses moratorios, expresamente, estos no correrán al vencimiento.

No parece razonable esta conclusión. Estimamos que si se omitiera estipular un interés moratorio en un vale, correspondería aplicar el art. 100 por el cual el interés corre de pleno Derecho a partir del vencimiento.

De acuerdo con el art. 4 de la Ley 18.212 de Usura de 2007 - derogatoria del art. 11 del Decreto Ley 14.095 de 1972 - las tasas de interés fijas deben expresarse en términos efectivos anuales, en porcentaje y con al menos dos decimales. En el caso de que se acordaran tasas de interés variables se establecerá una tasa de referencia, la que podrá ser una tasa nominal o efectiva anual y, si correspondiera, el margen pactado sobre la tasa de referencia. Este último se expresará en porcentajes con al menos dos decimales.

3. ¿Son acumulables el interés compensatorio y el interés moratorio?

Teóricamente, ambos tipos de interés por su distinta naturaleza, podrían ser acumulables. El interés compensatorio se debe por la utilización del crédito de dinero; el llamado interés moratorio se cobra como una reparación de todos los perjuicios sufridos por el no pago puntual de la suma debida.

Podría, también, sustentarse una posición opuesta sosteniendo que son de pago sucesivo en el tiempo. El interés compensatorio se liquida desde la fecha de la concesión del crédito hasta el vencimiento acordado; el interés moratorio se liquida a partir del vencimiento.

La interrogante planteada ha sido solucionada. El art. 5 de la Ley 18.212 establece que no podrán aplicarse simultáneamente la tasa de interés compensatorio y la de mora sobre el mismo importe.

C. Otras menciones facultativas

1. Cláusula de mora automática

El art. 125, inc. 2, prevé que se puede incluir en el vale la mención de constitución en mora por el solo vencimiento de los plazos estipulados para el pago de capital e intereses.

a. Hipótesis en que procede esta cláusula

En general, esta norma sería redundante, por cuanto a los vales se les aplica las normas sobre letras de cambio y para éstas, sus importes se hacen exigibles sin que sea necesario hacer incurrir en mora al obligado cambiario.

No obstante, esta cláusula tiene sentido en vales con vencimientos sucesivos, en que se haya pactado que el no pago de una o varias cuotas hace exigible el documento y, para tales casos, se admite incluir la mora automática. Si no se incluyera, correspondería intimar el pago de las cuotas vencidas, para hacer exigible todo lo adeudado.

También, sería admisible, por ejemplo, si en un vale con plazo determinado de un año, se estipulara que se debe pagar intereses mensualmente.

Por otra parte, en el art. 124 se requiere una intimación de pago, pero no es una exigencia para hacer caer en mora al deudor cambiario sino que es una condición para la apertura del proceso ejecutivo. 

b. Comparación con el régimen aplicable a las letras de cambio

En materia de letras de cambio el régimen legal es distinto. En efecto, el art. 83 del DLTV marca exactamente el momento en que el portador puede reclamar el pago de la prestación. En ese momento la obligación se hace exigible sin necesidad de interpelación previa. Por otra parte, el art. 100 hace correr intereses moratorios desde la fecha del vencimiento sin que sea necesario ningún tipo de diligencia.

De modo que, también, respecto a este punto, existe una divergencia de soluciones legales. En materia de letras de cambio, el importe se hace exigible sin previa interpelación. En materia de vales debe estipularse la constitución en mora por el solo vencimiento de los plazos estipulados, si se quiere disponer de un régimen de mora automática.

Hacemos la precisión de que el art. 124 tiene un alcance distinto. En efecto, se exige requerimiento de pago, para la apertura del proceso ejecutivo. Esta norma se aplica, aunque se hubiera pactado la mora automática, porque tiene una finalidad distinta, según se analizará más adelante.

2. Atribución de jurisdicción y constitución de domicilio

a. Atribución de jurisdicción

Esta mención contempla una práctica de nuestro medio por la cual, en los vales, se atribuye competencia privativa al juez de una localidad o se autoriza al acreedor a elegir entre los jueces de uno u otro lugar (art. 125, inc. 2).

Si no se incluyere una cláusula como ésta, la competencia se determinaría en función de lo dispuesto por el art. 21 de la Ley Orgánica de la Judicatura y de Organización de los Tribunales n° 15.750 de 1985:

"De los juicios en que se ejerciten acciones personales, conocerá el tribunal del lugar en que deba cumplirse la obligación; y a falta de designación expresa o implícita de lugar, a elección del demandante, el del domicilio del demandado o el del lugar donde nació la obligación, se hallándose en él este último aunque sea accidentalmente, puede ser emplazado."

No debe confundirse esto con una habilitación para imponer una jurisdicción internacional diversa a la que establecen las normas de Derecho internacional aplicables. El DLTV no regula los conflictos de leyes ni de competencias. Eso está regulado en el Código Civil (CC) y en las convenciones aprobadas por nuestro país.

Ni nuestro CC ni las convenciones y tratados vigentes respecto a nuestro país, admiten la opción por una solución diferente a la establecida en las respectivas normas de conflicto. Las reglas para la determinación de la Ley aplicable y la competencia de nuestros tribunales, son de orden público. El art. 2403 del CC establece que las reglas de competencia legislativa y judicial determinadas en el apéndice del título final no pueden ser modificadas por la voluntad de las partes.

En el caso en que el título valor incluya una cláusula de este tipo, debe tenerse por no puesta, por contrariar disposiciones de orden público. No obstante, entendemos que no inhabilita al título valor como tal, puesto que no es contradictoria con los aspectos esenciales del Derecho cambiario.

b. Constitución de domicilio

La constitución de domicilio puede ser estipulada a los efectos del juicio que se pudiera promover y a otros efectos como la presentación al cobro, el protesto o el envío de telegrama colacionado (art. 3 DLTV). Si se constituye domicilio es a todos los efectos judiciales y extrajudiciales tendientes al cobro de vales.

Si se omite la inclusión de una mención de constitución de domicilio y no se indica lugar de cumplimiento se tiene como tal el domicilio del creador del título (art. 3, inc. 2) a todos los efectos judiciales y extrajudiciales.

3. Enunciaciones relacionadas con el beneficiario

Los vales pueden ser librados a la orden, no a la orden o al portador.

a. Vales a la orden

Se considera a la orden el vale que contenga el nombre del beneficiario (art. 32, inc. 3, y art. 36).

No es necesario incluir una mención que diga a la orden.

Como consecuencia de la consignación del nombre del beneficiario, no basta la entrega para trasmitir el vale, se requiere, previamente, su endoso.

b. Vales no a la orden

El DLTV no prevé, pero tampoco prohíbe, que un vale creado con inclusión del nombre del beneficiario, lleve la cláusula no a la orden o no endosable u otra similar. En éste caso, la transmisión del vale requiere el contrato de cesión de créditos no endosables, seguido de su tradición.

c. Vales al portador

Vale al portador es aquél en el cual no figura el nombre del beneficiario. Para que un vale sea al portador, no es necesario que se estampe la mención al portador. En efecto, el art. 52 del DLTV establece:

«Son títulos al portador los que no se expidan a favor de persona determinada, aunque no contengan la cláusula ‘al portador’ y su trasmisión se producirá por su simple tradición.»

El vale que contiene la mención al portador o en el que no figura el nombre del beneficiario, se trasmite por su mera entrega.

II. Consecuencias de la inclusión de cláusulas no permitidas

En su versión original, el DLTV tenía un art. 121 que disponía:

«Solamente pueden incluirse en los vales, pagarés o conformes, las siguientes cláusulas: las que estipulan el pago de intereses corrientes o moratorios, la de constitución en mora por el solo vencimiento de los plazos estipulados para el pago del capital o intereses: la de constitución de domicilio y la de atribución de jurisdicción.»

La Ley 16.749 de Mercado de Valores de 1996 derogó este artículo. Luego, la Ley 16.788 de 1996, sustituyó el texto del art. 125 del DLTV por otro, cuyo inc. 2 establece:

«Podrán también incluirse los vales, pagarés y conformes, otras cláusulas, tales como las que estipulen el pago de intereses corrientes o moratorios; la de constitución en mora por el solo vencimiento de los plazos estipulados para el pago de capital e intereses; la de constitución de domicilio y la de atribución de jurisdicción.»

La sustitución de la expresión «solamente» por «podrán también» supone, evidentemente, que las que menciona el art. 125 no son las únicas cláusulas admisibles en un vale. Sin embargo, no estamos de acuerdo con la tesis de que, por haberse eliminado la palabra «solamente» – en la nueva redacción del art. 125 dada por la Ley 16.788 de 1996, se  pueda agregar cualquier tipo de estipulación en el vale. El agregado de menciones de cualquier clase puede desvirtuar la naturaleza del título valor. Aun cuando  falten  expresas sanciones de nulidad que afecten la mención o el título valor, en nuestro concepto, el vale con  menciones que no han sido legalmente previstas, quedaría desvirtuado si, con la mención incluida, se altera la naturaleza y caracteres con que el DLTV lo ha definido. Sería, en consecuencia, otro tipo de documento sin la eficacia y caracteres especiales que la ley atribuye al vale, conforme o pagaré.

En nuestro concepto, el título valor debe contener las enunciaciones que el DLTV establece. El DLTV ha establecido el carácter solemne de los títulos, las enunciaciones que, en general, deben contener y las especiales determinadas para cada uno de los tipos regulados. 

A. Cláusula que establece una condición

Supongamos que se agregue a un vale una cláusula que establezca que se pagará el importe consignado si se produce una determinada condición futura. En tal caso, se transgrede el art. 120 del DLTV que dispone que el vale contiene una promesa incondicional de pago.

B. Cláusulas que «causan» el título

Por ejemplo, un vale se emite en pago del precio de una compraventa y en él se estipula expresamente que se relaciona con la compraventa de cierta mercadería y que el pago se realizará toda vez que se haya entregado la mercadería en el tiempo y forma convenidas. En el caso del ejemplo, también, se desnaturaliza el vale, pues pierde uno de los atributos que la ley le confiere, esto es, la abstracción.

Incluso, desnaturaliza el vale la cláusula por igual valor recibido pues, también, le hace perder uno de sus atributos característicos: la abstracción.

El hecho de denominar vale a un documento, así como la eventualidad de que se le dé una forma similar a la de un título valor, no convierte al documento en abstracto. Por el contrario, un documento es abstracto si carece, en su contenido, de cualquier expresión que lo vincule con la relación fundamental. Y sólo puede ser considerado como título valor, aquel documento que, por cumplir – entre otras cosas – con la exigencia de carecer de cualquier cláusula que lo vincule con la relación fundamental, sea abstracto. Esto es, las letras no son abstractas por ser títulos valores sino todo lo contrario: para poder ser considerados como títulos valores deben ser abstractas. Lo contrario sería incurrir en la falacia conocida como petición de principio.

Cuando el librador emite un documento donde se refiere a la relación fundamental, está anulando uno de los elementos que indiscutidamente, hacen a la esencia de cualquier título valor de contenido dinerario: la abstracción. El pretendido vale, por lo tanto, queda desvirtuado como título ejecutivo cambiario. El título no es abstracto sino en causado. La mención incorporada en un vale, que alude al negocio fundamental, desnaturaliza el título transformándolo en un documento que pierde la característica de la abstracción y, por lo tanto, lo transforma en un documento que no es un título valor de contenido dinerario.

Pérez Fontana, sin fundamento y contradiciéndose a sí mismo, ha declarado que las menciones incorporadas en el título «por igual valor recibido en mercaderías» no tiene efectos cambiarios resultando, entonces, irrelevante jurídicamente. Decimos que se contradice pues él mismo es quien afirma, categóricamente, que los títulos valores no pueden hacer mención a la relación fundamental. Cuando declara la irrelevancia de este tipo de cláusulas comete un grave error pues ¡qué otra cosa puede significar esa cláusula sino una expresa declaración de causalidad del título! En efecto, cuando el beneficiario del título lo acepta con la mención «por igual valor recibido» está declarando y aceptando que el vale es el instrumento de pago de determinada compraventa, cuyo resultado es una determinada factura y está entendiendo que el librador del vale quiere hacer valer esa relación fundamental si así le conviene a su derecho.

En definitiva, la referencia a mercadería recibida no permite la desvinculación de la relación fundamental y le quita literalidad y abstracción al título, que debe completarse con la documentación en que se instrumentó o debió instrumentar la compraventa. Por ello, el título deja de ser cambiario. Desvirtuada su naturaleza, se podrá promover un juicio ejecutivo común, en cuanto ellos contengan la obligación de pagar una cantidad líquida y exigible, pero ese juicio se seguirá de acuerdo a las normas del CGP y no se aplicarán las limitaciones para interponer excepciones contenidas en el art. 108 del DLTV, sólo para el juicio ejecutivo cambiario.

C. La cláusula de aceleración

El Derecho norteamericano admite que en los vales se incluya lo que denominan como acceleration clause. Se trata de una cláusula en «virtud de la cual se autoriza la anticipación del vencimiento de un instrumento negociable, a voluntad del deudor o a voluntad del acreedor o al acaecimiento de una condición extrínseca»[1].

Concretamente, la cláusula suele establecer que el documento se hará exigible antes del plazo estipulado, si el firmante deja de pagar otras deudas contraídas con el mismo beneficiario. Esto es, se establece en un vale que la falta de pago a su vencimiento hará exigible el saldo de otros vales que el deudor tuviere pendientes con el mismo acreedor o endosatario, operándose la caducidad de sus plazos. En esta segunda fórmula, el vale no establece una fórmula alternativa de su propio vencimiento sino que prevé que, para el caso de falta de pago, se harán exigibles otros vales o conformes que el deudor tuviere pendiente con el mismo acreedor. Claro está, que presupone la existencia de una serie de vales, que estarían encadenados por esta cláusula. De modo que, si se incumple con el primer vale, se harían exigibles todos los demás, a pesar de que en su tenor literal establezcan un vencimiento diferente. El objetivo final, entonces, es que el plazo de cada vale dependa de los términos en que está redactado otro documento.

En el Derecho de los países latinoamericanos - con la única excepción de Panamá - esta cláusula no es admisible, puesto que supone que el título posea dos fechas de vencimiento: una cierta y otra condicional[2]. Esto contradice el principio general en materia de títulos valores que reza que el deudor no puede ser obligado a pagar antes del vencimiento, concretándose su obligación al plazo cierto que figura literalmente en el título. El acreedor no puede disponer de este plazo a su antojo, ni mediante una forma alternativa de vencimiento[3].

1. Inadmisibilidad de las cláusulas de aceleración

En nuestra opinión, el vencimiento tiene ciertos caracteres inherentes a la función que desempeña: certidumbre y reconocimiento legal. Tales caracteres son contradichos por la cláusula de aceleración. La cláusula de aceleración, además, carece de cualquier eficacia cambiaria, por contradecir el principio de literalidad, desvirtuando la naturaleza del título valor.

a. El vencimiento debe ser cierto

El vencimiento debe ser cierto para la seguridad de la circulación, inherente al Derecho cambiario, en beneficio del portador y del mismo deudor. El deudor cambiario tiene derecho a que el vencimiento no adolezca de ninguna incertidumbre: el vencimiento ha de ser un día cierto, tanto respecto a si llegará, como respecto a cuándo llegará. No son admisibles ambigüedades sino sólo formas inequívocas, que suministren este dato con absoluta certeza. En consecuencia, el vencimiento condicionado a la realización de un suceso futuro e incierto, o el vencimiento que consista en un plazo sometido a condición resolutoria, o el vencimiento que dependa del no pago de otros conformes, no sería válido.

En este sentido, Cámara, comentando jurisprudencia francesa, considera improcedente que el portador reclame el pago antes del vencimiento en virtud de una cláusula de exigibilidad inmediata, en caso de producirse ciertos hechos. Tal solución, dice Cámara, resulta improcedente desde que importa una fecha incierta de vencimiento. El vencimiento debe ser cierto - no ambiguo - cualquiera sea la forma adoptada, no pudiendo quedar sujeto a condición o a cualquier otra eventualidad.

b. El vencimiento debe estar reconocido legalmente

Con anterioridad a la sanción del DLTV, Pérez Fontana opinaba:

La ley establece taxativamente los términos y vencimientos de las letras y, por lo tanto, de los vales, pagarés o conformes, previendo solamente los absolutos y relativos enumerados en el artículo 805 del Código de Comercio. No se admite un vencimiento supeditado al cumplimiento de un hecho o acto por un tercero o por el propio deudor. En nuestro derecho el plazo está establecido en beneficio del deudor y del acreedor (artículo 1436 del Código Civil) y tratándose de títulos de crédito, el rigorismo de la ley es bien manifiesto... La exigibilidad de las obligaciones antes de su vencimiento solamente está establecida en el caso de que quiebre el deudor (artículo 1607 del Cód. de Comercio). Se trata de una disposición excepcional cuya finalidad es la de mantener y hacer efectiva la ‘pars condictio creditoris. Fuera de ese caso de excepción aplicable a todas las obligaciones, aun a las contenidas en títulos de crédito, las cláusulas que se inserten en otros documentos carecen en absoluto de valor para hacer exigible el pago de los vales, etc., antes del vencimiento establecido en los mismos.”

Pérez Fontana, en su Manual sobre títulos valores, mantiene su opinión respecto a las cláusulas de aceleración:

Hace algunos años, tratándose de vales, pagarés o conformes, se empezó a incluir cláusulas de vencimiento no correspondientes a las establecidas por la ley, por ej., se consideraba vencido y exigible el vale... si vencían otros vales, etc., práctica absolutamente ilegal que suponía el desconocimiento de los más elementales principios cambiarios.”

Según explicaba Pérez Fontana, autor del proyecto que se convirtió en el DLTV, cuando redactó el capítulo II (De los vales, pagarés y conformes) - a los efectos de acabar con la práctica de incluir ese tipo de cláusulas - introdujo un artículo (el art. 123) que declaraba nulas las cláusulas de vencimiento que no hubieran sido expresamente reconocidas por el DLTV.

Como es sabido, la Ley 16.788 derogó el art. 123. Sin embargo, se mantuvo el art. 125, que establece cuáles son las modalidades de vencimientos en los vales, a saber: a la vista, a cierto plazo desde su fecha, a fecha fija y vencimientos sucesivos pactados en el mismo vale.

A nuestro entender, aun cuando hoy falte una sanción expresa de nulidad respecto de la inclusión de variedades de vencimientos no previstas por el DLTV, la cláusula en análisis debe ser considerada igualmente como nula por la falta de certidumbre. Además, el título valor es un documento formal y solemne (art. 2). Debe contener las estipulaciones exigidas por el DLTV y en materia de vencimiento sólo pueden estipularse los especialmente previstos.

c. El portador sólo puede ejercer los derechos que surgen del título

Literalidad significa que el contenido, extensión, modalidades de ejercicio y todo otro posible elemento principal o accesorio del derecho cartular, son únicamente los que resultan de los términos en que está redactado el título. Langle Rubio considera:

«Cuando se dice que el derecho incorporado al título es literal, quiere significarse que las modalidades cualitativas y cuantitativas de ese derecho se ciñen exclusivamente al tenor del documento. El derecho es tal y como resulta del título, según lo que en él aparece consignado, o lo que es expresamente invocado por el mismo y, por tanto, cognoscible a través de él. Fuera de esto, ningún otro elemento puede tener influencia sobre ese derecho.»

Pérez Fontana agrega:

«La literalidad fija, determina el contenido y los límites de la obligación cartular mencionada en el documento (declaración cartular) y por lo tanto, los del derecho del tenedor del título valor, que solamente puede reclamar el cumplimiento de la obligación de acuerdo con la que aparece escrito en el documento.»

Los derechos que acuerda el título valor, entonces, son exactamente - ni más ni menos - los que surgen del documento y sólo existen en los términos que constan en el título. El tenedor no puede pretender más de lo que figura en el documento. Los derechos no pueden ser ni ampliados ni restringidos por constancias de otros documentos.

En el art. 1 del DLTV se establece que la literalidad como un atributo definitorio de los títulos valores. El alcance de este atributo está precisado en el art. 9 del DLTV:

«El suscriptor de un título valor quedará obligado en los términos literales del mismo...»

Por lo tanto, el derecho del portador se limita a lo que consta en el título y no puede ser aumentado ni disminuido, por obra de lo que surja de otros documentos ni de relaciones extracartulares. El obligado cambiario no puede oponer otras excepciones que las derivadas del título mismo pero, como contrapartida, su obligación no puede nacer más que del propio título, a la vez fuente y límite de la vinculación crediticia.

El art. 83 - en sede de letras - establece que el pago debe efectuarse el día del vencimiento o en uno de los dos días hábiles sucesivos. El pago anticipado de un título valor sólo procede en los casos que el DLTV expresamente prevé (art. 99).

No corresponde, por lo tanto, pretender la caducidad del plazo establecido en un vale, en función de lo acaecido con otros documentos.

Decía Pérez Fontana:

«La cláusula es nula en cuanto se refiere a otras obligaciones independientes, cuyo vencimiento vendría a ser modificado por la aplicación de lo establecido en la estipulación sobre incumplimiento en el plazo fijado en otro título, porque ello haría depender la exigibilidad de esas obligaciones de lo pactado en otros documentos, dejando así de ser títulos abstractos. Por ello, aunque los diversos títulos suscritos por el mismo deudor se encuentren en poder de un mismo tenedor, una cláusula de ese tenor carece de efectos jurídicos. Si se admitiera su validez se derogaría el carácter de documento necesario que caracteriza al título de crédito y la obligación ‘cartularo ‘cartaceacomo le llaman algunos autores italianos vendría a quedar modificada por otro documento, lo que es incompatible con la naturaleza del título de crédito.»

Preguntas:

· ¿Qué enunciaciones desvirtúan al vale como título valor?

· ¿Cuáles son las menciones facultativas que puede llegar a tener un vale?

· ¿Basta con que diga vale, pagaré o conforme en cualquier lugar del documento?

· ¿En que consisten los vales o pagarés hipotecarios?

· ¿Cuáles son las cláusulas de vencimiento en un vale?

 

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[1] Pérez Fontana, Títulos valores, v. 3, pp. 71 y 72.

[1] Uribe apud Peña Castrillón, La letra de cambio, pp. 112 y 113.

[2] Uribe apud Peña Castrillón, íd. ibíd.

[3] Peña Castrillón, íd., p. 112.

 

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