Interpretaciones respecto al alcance de la abstracción

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

En virtud de la abstracción propia de los títulos valores de contenido dinerario, las relaciones extracartulares no pueden invocarse por el deudor como parte de sus excepcionamientos en un juicio ejecutivo cambiario. El art. 108 del Decreto Ley 14.701, de 12 de setiembre de 1977, de Títulos Valores(DLTV), en su inciso final - al igual que el art. 45 del Decreto Ley 14.412, de 8 de agosto de 1975, de Cheques (DLCh) - impide oponer como excepción aquellas que se funden en relaciones personales entre actor y demandado, fuera de las expresamente enunciadas en el inciso primero.

Supongamos que se firma un vale y la relación fundamental fue una compraventa. Si el vendedor (primer tomador del vale) hubiera endosado el vale a una tercera persona, el librador no le podrá oponer a este endosatario, en el juicio ejecutivo cambiario, argumentaciones basadas en la invalidez, ineficacia o incumplimiento del contrato de compraventa.

Vivante lo explicaba en estos términos:

«Las acciones y las excepciones inherentes al contrato originario subsisten invariables en la persona del deudor y del acreedor originarios; no se trasmiten a los endosatarios posteriores de la letra de cambio, porque no son inherentes a la misma (artículo 256)...

Tales derechos no pueden ejercitarse por un tenedor posterior de la letra de cambio, pues a él no ha pasado sino el derecho de crédito inherente y las garantías que lo acompañan, salvo pacto especial para la cesión de los derechos inherentes al contrato originario. En efecto, según hemos visto, con la entrega de una obligación cambiaria, bien sea creada al efecto, o bien ya existente, quiérese separar el crédito de la operación mercantil o civil de la cual ha surgido y movilizarlo, de manera que sea posible al acreedor traducirlo en dinero antes del vencimiento; por consiguiente, todo el que adquiera la cambial, esto es, el crédito separado de la operación principal, se convierte en un acreedor cambiario, no en vendedor, ni en prestamista, ni en arrendador, etc.; acreedor cambiario y nada más."»[1]

De oponerse este tipo de excepciones, el juez debe dictar una sentencia interlocutoria, desechando in limine el excepcionamiento, sin necesidad de convocar a audiencia e ingresando directamente a la vía de apremio. Esta providencia, claro está, es apelable.

Una vez ejecutoriada la sentencia pronunciada en el proceso ejecutivo (art. 361.1 Código General del Proceso), el deudor puede promover el juicio ordinario posterior, donde el deudor podrá presentar defensas basadas en la relación causal. 

Este derecho caduca a los seis meses de ejecutoriada la sentencia (art. 361.3).

Hasta aquí todos los autores coinciden. Las discrepancias aparecen cuando ejecutante y ejecutado en el proceso ejecutivo cambiario son, al mismo tiempo, las partes en la relación causal. La hipótesis más común es la del título valor que no ha circulado y quien se presenta a ejecutar es el vendedor o el prestamista.

Podría darse, también, esta situación entre  endosante y endosatario (endosante vendedor y endosatario comprador, o endosante prestamista y endosatario prestatario, por ejemplo). En adelante, nos referiremos preferentemente a la hipótesis en que el título no circuló, sólo a los efectos de facilitar la exposición de la cuestión, sin perjuicio de hacer desde ya la salvedad que las conclusiones son extrapolables a situaciones como las que acabamos de referir en este párrafo.

I. Interpretación contextual

Alguna doctrina española, aun reconociendo el carácter abstracto de la obligación cartular, admite que entre el deudor y el acreedor que tuvo con él una relación extracambiaria, se pueden invocar defensas basadas en ésta para neutralizar la reclamación, como se neutralizan entre sí dos derechos compensables (Garrigues, Langle Rubio). Asimismo, en la doctrina uruguaya, Rippe Káiser ha sostenido que la abstracción no juega entre las partes del negocio fundamental.

Argumentos:

A. Se argumenta que la abstracción se justifica para facilitar la transmisión del título. Nadie aceptaría recibir títulos valores librados por un tercero, si éste pudiera oponerle defensas basadas en una relación causal en la que no participó.

Sin embargo, cuando el título no sale de las manos del primer poseedor, no existiría ningún fundamento para cercenar defensas originadas en la relación causal. Los efectos de la abstracción, en esta tesis, se aplican frente a los terceros, adquirentes del título pero no operan con respecto al primer acreedor que, a la vez, es parte en el negocio fundamental.

B. Se postula, entonces, una interpretación contextual del art. 108 del DLTV que, sin afectar las garantías a la circulación del título y los derechos de terceros, se ajuste al principio de buena fe.

C. Se argumenta en favor de esta tesis, con razones de economía procesal, porque la admisión de excepcionamientos fundados en la relación fundamental permiten que en una sola contienda se resuelvan los problemas del título valor y los de la relación fundamental.

II. Interpretación estricta sobre el alcance de la abstracción

En la interpretación que tradicionalmente se ha hecho de la abstracción, las relaciones extracartulares no pueden invocarse por el deudor en ningún caso, ni aun cuando quien se presenta a cobrar el título valor sea el primer tomador del documento con quien el librador celebró el negocio extracartular que le dio causa. Esta parece ser la posición absolutamente mayoritaria en nuestra jurisprudencia[2]

Si el tomador del documento (es decir, el vendedor que, en lugar del pago en efectivo, aceptó la entrega de un vale) inicia juicio para el cobro del título valor contra el comprador (librador del documento), éste no podría argumentar como defensa en el juicio ejecutivo cambiario «no pago el vale porque la mercadería que me vendió estaba averiada» o porque «faltaba mercadería» o «porque tenía una falla que no la hacía apta para el uso para el que estaba destinada» o porque su consentimiento estuvo viciado por violencia o dolo. En el momento de exigírsele el vale tiene que pagarlo, sin poder excepcionarse con argumentaciones basadas en la relación fundamental.

Argumentos:

A. Esta posición se apoya en los términos claros y absolutos del art. 108, inc. 3, que establece que frente a una ejecución cambiaria no se pueden oponer excepciones que tengan que ver con relaciones extracartulares. Al no hacer el DLTV distinciones, tampoco las puede hacer el intérprete y, por lo tanto, no se podrían oponer las excepciones referidas, ni aun cuando se trate de una acción promovida por el primer tomador contra el deudor.

Dice Van Rompaey:

«A mi juicio la norma de marras se erige en valla infranqueable para la admisión de las defensas causales, y no tolera discriminación, condicionamiento o excepción alguna en función de las calidades que revisten actor y demandado en la relación causal, en razón de la circulación o no del título valor...»

B. Advierte, también, Van Rompaey:

«Es cierto que ordenamientos legales foráneos y proyectos diversos admiten el excepcionamiento causal interpartes, pero no lo es menos que el art. 108 Decreto-ley 14.701 debe entenderse en el sentido del apartamiento de tales fuentes normativas, optando por la proscripción de las defensas causales y aun en el supuesto de que el título valor no hubiere circulado.»

C. Agrega Van Rompaey que debe ser atendido el principio de autoresponsabilidad, en virtud del cual, quien suscribe un título valor, contentivo de una obligación cartular abstracta por naturaleza, lo hace asumiendo unilateral y libremente la obligación de pagar una suma de dinero líquida, no sometida a ningún condicionamiento[3].

D. Advierte Van Rompaey que el deudor tiene la posibilidad de esgrimir excepciones vinculadas a la relación causal en un juicio ordinario posterior [4]

Como contrapartida, el acreedor originario, si quisiera hacer valer acciones o derechos vinculados con la relación causal, debe renunciar a la acción cambiaria, restituyendo el título valor. Así lo explicaba Vivante, en los términos siguientes:

«Por eso, los derechos a la resolución del contrato de compraventa o de mutuo, a la reivindicación de las mercancías vendidas, a la supresión del beneficio del término, etc., no pueden ejercitarse más que por el acreedor originario, que esté en posesión de la letra de cambio y ofrezca la restitución de la misma.»  

Nuestra opinión respecto del alcance de la abstracción

 


[1] Vivante, Tratado de Derecho Mercantil, t. 3, trad. de la 5ª ed. italiana [1924], p. 286.

[2] Bugallo Montaño, Títulos valores (1998), p. 287.

[3] Van Rompaey, «Alcance procesal de la inadmisibilidad de las excepciones causales en el juicio ejecutivo cambiario», Títulos valores, problemática vigente (1994), p. 101., p. 97.

[4] Van Rompaey, íd., p. 100. Si bien es cierto que el remate de los bienes embargados puede irrogar graves perjuicios al demandado, según Van Rompaey de ello no ha de seguirse que tales daños no puedan ser reparados en el juicio ordinario posterior.

Marabotto agrega que, además, cabría la posibilidad, en el proceso ordinario, de plantear una medida de no innovar que evitase la venta en remate, hasta tanto se obtenga la revisión de lo resuelto en el proceso ejecutivo (Marabotto, «Aspectos procesales», Títulos valores, problemática vigente, p. 152).

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