Solidaridad

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Consideraciones generales sobre la solidaridad

Cuando son varios los deudores de una obligación, el régimen general de nuestro Derecho consiste en la división ipso iure de la deuda entre todos los individuos enumerados conjuntamente. Así lo dispone el art. 279 del Código de Comercio (CCom):

«Cuando son varios los acreedores o deudores por contrato, el derecho y la obligación se dividen ipso jure entre todos los individuos enumerados conjuntamente, sea como acreedores o deudores de una misma cosa, a no ser que disponga de diverso modo la ley o la convención».

En principio, a los firmantes de un mismo acto sólo puede exigírseles una parte de la deuda y, aunque pueden ser demandados conjuntamente, cada uno sólo responderá por su cuota parte. La solidaridad, en cambio, es la obligación impuesta a cada uno de los deudores, de pagar solo, por todos, la cosa que se debe en común. Así lo establece el art. 262, § 3, del CCom: «La solidaridad entre los deudores, es la obligación impuesta a cada uno de ellos, de pagar solo por todos, la cosa que deben en común». El art. 268, a su vez, dispone que el acreedor tiene el derecho de pedir la totalidad del crédito al deudor que eligiere, el cual está obligado a pagarla por entero, sin que pueda pretender la división entro los demás deudores.

Resumiendo, en el caso de que existan codeudores, estos pueden responder cada uno por una parte de la deuda o todos solidariamente por el total.

A. La solidaridad nunca se presume

La solidaridad puede estar impuesta por una disposición expresa de un contrato (art. 263) o por una disposición legal (art. 264).

En el régimen del CCom, aplicable a todas las obligaciones mercantiles en general, la solidaridad de los codeudores nunca se presume, debe pactarse expresamente. Así lo dispone el art. 263 del CCom: «La solidaridad nunca se presume, sino que debe estipularse expresamente».

B. Consecuencias de la solidaridad

Los efectos de la solidaridad son los siguientes (art. 268 CCom):

1. Consecuencias frente al acreedor

El acreedor puede accionar contra cualquiera o todos los firmantes del título valor.

Cuando existe solidaridad, el acreedor no está obligado a seguir el orden en que las obligaciones han sido contraídas.

2. Consecuencias entre los codeudores

Cabe advertir que, si bien los codeudores responden frente al acreedor por la totalidad del crédito, no responden entre sí sino por la cuota que les corresponde (art. 269). De modo que, pagada la prestación debida, por uno de los deudores, sólo podrá reclamar de los restantes deudores sus respectivas cuotas.

El art. 270 prevé que, si el negocio que ha dado lugar a la deuda solidaria no interesa sino a uno de los codeudores, responderá éste de toda la deuda si alguno de los demás codeudores se hizo cargo de la misma:

Si el negocio que ha dado lugar a la deuda solidaria, no interesare sino a uno de los codeudores, responderá éste de toda la deuda a sus correos que, no serán considerados con relación a él, sino como sus fiadores”.

En este caso, con relación al codeudor en cuyo interés se contrajo la deuda, el CCom considera a los demás como fiadores.

3. Otros efectos

El art. 268 establece que la demanda deducida contra uno de los deudores no impide al acreedor que demande a los otros.

La demanda interpuesta contra uno de los codeudores interrumpe la prescripción respecto del resto (art. 268, n° 3).

El reconocimiento de la deuda por uno de los codeudores produce efectos respecto a todos (art. 268, n° 4).

La demanda de intereses, contra uno de los deudores, los hace correr respecto de todos.

El pago verificado por uno de los codeudores libera a todos respecto del acreedor.

La LTV se refiere a la solidaridad en dos normas: el art. 14 y el art. 105 que tiene un alcance diferente. A continuación, nos referiremos a la solidaridad prevista en el art. 14 y, luego, el art. 105.

II. Solidaridad entre los firmantes en un mismo acto

En materia de títulos valores es innecesario pactar expresamente la solidaridad, puesto que se encuentra establecida en el art. 14:

«Todos los suscriptores de un mismo acto de un título valor, se obligarán solidariamente. El pago de un título por uno de los signatarios, no confiere a quien paga, respecto a los demás que firmaron el mismo acto, sino los derechos y las acciones que competen al deudor solidario contra los demás obligados, pero deja expeditas las acciones cambiarias que puedan corresponder contra los obligados».[1]

Adviértase que por la ubicación del art. 14, esta solidaridad alcanza a todos los títulos valores y no sólo a los de contenido dinerario: 

A. Interpretación del art. 14

En un solo documento - título valor - pueden sucederse distintos actos. Habrá necesariamente un acto de creación; luego, podrá haber un acto de endoso; podrá darse un acto de aval. Si se trata de una letra de cambio, podrá suceder un acto de aceptación.

La expresión «suscriptores de un mismo acto» atiende a la circunstancia muy común por la cual, en un mismo acto, participan varias personas: dos o más libradores, dos o más personas que endosan al mismo tiempo un título, dos o más avalistas, dos o más aceptantes. 

El art. 14 se refiere a cada uno de esos actos posibles en la mecánica y funcionamiento de un título valor y a los otorgantes de cada uno de esos actos. No se refiere a todos los firmantes de un título valor sino a quienes suscriban conjuntamente un mismo acto, dentro del título valor. 

El art. 14 dispone que el signatario de un acto, que paga, tiene los derechos y acciones que competen al deudor solidario contra los demás obligados. Los derechos y acciones a que se refiere el texto legal son los que acuerda el Derecho comercial a los deudores solidarios en sus relaciones entre sí. De acuerdo con el art. 269 del CCom, cada deudor responde por la cuota que le corresponde. De modo que, pagada la prestación debida, por uno de ellos, sólo podrá reclamar de los restantes deudores sus respectivas cuotas.  

Repetimos: si bien los codeudores responden frente al acreedor por la totalidad del crédito, no responden entre sí, sino por la cuota que les corresponde (art. 269).

Damos ejemplos. Si un vale es creado por dos personas, aplicando el art. 14, ambos son solidariamente responsables. Si dos personas firman un endoso, se transforman en deudores solidarios del pago del título valor. El portador podrá exigir el pago total del título a uno de ellos o a ambos. Si uno de ellos paga, luego puede exigir al otro la parte de la deuda que le corresponde. 

Se ha de tener en cuenta la excepción prevista en el art. 270 antes referido.

B. Vía de regreso

El art. 14, después de disponer el derecho del signatario que paga respecto a los otros signatarios del mismo acto, contiene una salvedad final: 

pero deja expeditas las acciones cambiarias que puedan corresponder contra los obligados”. 

Entendemos que la salvedad quiere significar que si un signatario de un acto, paga la prestación debida por el título valor, luego, puede reclamar la cuota parte de quien lo suscribió con él, sin perjuicio de poder accionar contra otros obligados por la vía de regreso.

Damos un ejemplo. Si un endoso de un vale es suscrito por dos personas, ellas serán responsables solidariamente frente a cualquier tenedor y, si una de ellas paga, puede repetir contra el otro firmante del vale la mitad de lo pagado o puede promover acción de regreso contra el librador o endosantes anteriores.

III. Solidaridad cambiaria

Se denomina solidaridad cambiaria aquella entre los firmantes de actos diversos en un mismo título valor. Se encuentra plasmada en el art. 105 de la LTV, al disciplinar las letras de cambio, en los términos siguientes:

«Todos los que firman una letra de cambio, sea como libradores, aceptantes, endosantes o avalistas, quedan solidariamente obligados hacia el portador. El portador tiene derecho de accionar contra todas esas personas, individual o colectivamente, sin estar obligado a observar el orden en que las obligaciones han sido contraídas. El mismo derecho corresponde a cualquier firmante que hubiese pagado la letra. La acción promovida contra uno de los obligados no impide accionar contra los otros, aun cuando fuesen posteriores a aquel contra el cual se ha procedido primero».

Esta norma es, también, aplicable a los vales. Para los cheques, la solidaridad cambiaria se establece en el art. 41 del LCh: «Todas las personas obligadas en virtud de un cheque responden solidariamente hacia el tenedor».

A. Alcance de la solidaridad cambiaria

De acuerdo con estas normas, el portador tiene derecho a demandar, indistinta o conjuntamente, a cualquiera de los firmantes de un título valor por el total adeudado. Es indiferente que la firma se haya estampado en virtud de distintos actos cambiarios (libramiento, endoso, aval, aceptación).

Promovida una acción contra uno de ellos, puede luego accionar contra otros obligados.

Ninguno de los firmantes puede excusar su responsabilidad indicando al acreedor que se dirija antes contra otro firmante. Esto es: el deudor cambiario carece del beneficio de excusión.

El deudor cambiario no puede pretender el pago de sólo una parte de lo adeudado. Debe abonar el total de lo que se reclama, aunque existan otros deudores. La deuda no es divisible frente al acreedor cambiario.

El firmante que pagó tendrá, luego, acción contra los obligados a su respecto.

B. Diferencias entre la solidaridad cambiaria y la solidaridad de los firmantes de un mismo acto

1. Diferencia en su fundamento normativo y ámbito de aplicación

La solidaridad cambiaria se encuentra prevista en el art. 105 de la LTV y en el art. 41 de la LCh. La solidaridad entre los firmantes de un mismo acto se encuentra prevista en el art. 14 del mismo LTV.

En función de la ubicación de los respectivos artículos que fundamentan una y otra solidaridad, la solidaridad del art. 14 se aplica a todos los títulos valores. La solidaridad cambiaria, en cambio, sólo es aplicable a los títulos valores representativos de prestaciones dinerarias: vales, letras y cheques.  

2. Diferencia subjetiva

La solidaridad cambiaria opera entre los firmantes de diversos actos dentro del título: libramiento, endoso, aval, aceptación.

El art. 14 no se refiere a todos los eventuales firmantes del título valor sino a los firmantes de un acto en particular dentro del documento. El art. 14 se aplica cuando dos o más personas firman conjuntamente el acto de creación, o cuando un endoso es firmado por dos o más personas, o cuando un aval es firmado por dos o más personas (co-avalistas). Lo mismo sucede en cuanto al acto de aceptación, que podrá ser firmado por más de una persona.

3. Diferencia en cuanto a su alcance

La diferencia entre la solidaridad cambiaria y la solidaridad entre los firmantes de un mismo acto se encuentra en la extensión del derecho conferido al deudor cambiario.

Adviértase lo que establece el art. 105 de la LTV, especialmente en su segunda parte. 

Según surge de la norma transcripta, una vez efectuada la prestación por un obligado, éste puede repetir el total de lo pagado contra los obligados que le preceden en el título y que están solidariamente obligados a su respecto. Esto es lo que se llama acción de reembolso. Quien pagó al tenedor del título puede, a su vez, reclamar el pago de suscriptores anteriores. La obligación de esos suscriptores anteriores es solidaria con respecto a quien pagó el título, en función de lo dispuesto en el art. 105 de la LTV.

Según el art. 14, el deudor que paga sólo puede reclamar a su codeudor, la cuota en la deuda que le corresponda de acuerdo con lo que se haya convenido entre ellos, pero ello sin perjuicio de la acción de reembolso que puede ejercer contra obligados anteriores.

Preguntas:


 

[1] Al regular el contrato de fianza, el art. 611 del CCom impone la solidaridad, por lo cual es innecesario pactarla expresamente:

“El fiador o fiadores responden solidariamente como el deudor principal, sin poder invocar el beneficio de división, ni el de excusión.

Puede solamente exigir que el acreedor justifique que ha interpelado judicialmente al deudor”.

 

 

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