Personalidad jurídica de las sociedades comerciales

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E.López Rodríguez

El régimen establecido por la Ley de Sociedades Comerciales n° 16.060 de 1989 (LSC) respecto de la personería jurídica de las sociedades comerciales posee dos características principales: la personería se le atribuye desde el momento de la celebración del contrato social y tiene limitado legalmente su alcance. El art. 2 de la LSC establece: 

"La sociedad comercial es un sujeto de derecho desde la celebración del contrato social y con el alcance fijado en esta ley".

De acuerdo a la declaración legal contenida en el art. 2, el alcance de la calidad de sujeto de Derecho estará fijado por la LSC. La LSC determinará los límites en la aplicación de este recurso técnico jurídico.

Uno de los límites es el objeto social o actividad establecida en el contrato. En determinados casos, la LSC impone prohibiciones en ciertos tipos sociales para realizar determinados giros o impone un determinado tipo para ciertos giros. 

Otra limitación al alcance de la personería jurídica se establece para los casos en que se admite la prescindencia de la personería jurídica.

I. Surgimiento y extinción de la personalidad jurídica societaria

A. Surgimiento de la personería jurídica societaria

En la LSC, las sociedades comerciales son sujetos de derecho sin ningún condicionamiento, por lo tanto, la personería jurídica se adquiere desde la celebración del contrato. La LSC no exige que se cumplan los requisitos necesarios para la regular constitución de la sociedad. La sociedad de hecho y la sociedad irregular tienen personalidad jurídica. La sociedad en formación, también, tiene personalidad jurídica[1].

La sociedad adquiere calidad de sujeto jurídico en cuanto se celebra el contrato con independencia de los vicios o carencias formales que puedan afectar la validez del contrato. En consecuencia, la sociedad nula es, de todos modos, persona jurídica. 

Si se declara su nulidad, ello no tiene efectos retroactivos. La declaración de nulidad la afectará hacia el futuro y se deberá proceder a su liquidación de la misma manera que se procede con una sociedad disuelta.

Las sociedades cooperativas tienen personería jurídica, con la inscripción en el Registro de Personas Jurídicas, Sección Registro Nacional de Cooperativas. A tales efectos, los fundadores deben llevar a ese Registro un testimonio notarial del acta de constitución y de los estatutos sociales (art. 13 Ley 18.407 de 2008).

B. Extinción de la personería jurídica societaria

La sociedad disuelta mantiene su personería jurídica a los efectos de su liquidación. La personería se extingue, una vez inscripto por los liquidadores en el Registro Nacional de Comercio el documento donde estos declaran las transferencias efectuadas al ejecutar la distribución del remanente del patrimonio social, así como la extinción del activo y pasivo sociales (art. 181 LSC).

II. Consecuencias de la 2 atribución de personería jurídica a las sociedades

La personería jurídica supone que la sociedad posee identidad como sujeto y su pone capacidad para la conformación de un patrimonio social con los aportes acordados, diferenciado del patrimonio de los socios. Supone, asimismo, capacidad procesal.

A. Identidad

En el contrato social, los socios adoptan una denominación para la sociedad y fijan su domicilio.  

La persona jurídica es, además, siempre idéntica a sí misma, aun cuando cambien sus socios. Es lo que se llama  indiferencia de las personas de los componentes. Asimismo, una misma persona física puede formar parte de varias sociedades sin que ese hecho provoque, en principio, ninguna vinculación entre éstas.  

Por el nacimiento de una persona jurídica se forma un nuevo centro unitario de derechos y deberes y de relaciones jurídicas. 

1. Capacidad de obrar

El sujeto jurídico tiene capacidad jurídica, esto es tiene aptitud para adquirir bienes y derechos y para ser sujeto de relaciones jurídicas. Además, tiene capacidad de querer y de obrar. La sociedad, como sujeto de Derecho, puede celebrar por sí misma, actos y contratos que tienen independencia de los actos y contratos que los socios realicen.

2. Diferenciación entre la actividad social y la actividad de los socios

De ello deriva, además, la independencia de la suerte económica de la persona jurídica respecto de la suerte de quienes la constituyen o forman parte de ella. Es la sociedad la que experimenta pérdidas y ganancias. No hay necesidad de determinar los resultados positivos o negativos de cada operación celebrada por la sociedad. Los resultados de la actividad social se liquidarán al fin de cada ejercicio. Si hay utilidades se distribuirán entre los socios anualmente de acuerdo con los mecanismos previstos por la LSC. Si el patrimonio social sufre pérdidas, ellas serán determinadas al final de la vida social, cuando la sociedad se disuelva y liquide y entonces serán soportadas por los socios en forma proporcional a sus aportes; si no se acordó otra forma.  

B. Capacidad para la conformación de un patrimonio social con los aportes acordados, diferenciado del patrimonio de los socios

La posibilidad de que las sociedades tengan un patrimonio es un aspecto de la capacidad jurídica: la capacidad para ser titular de derechos. 

1. Personería jurídica y aportes

Al constituirse la sociedad, los socios hacen o prometen efectuar aportes de bienes. La sociedad es acreedora de los aportes. Cuando el aporte se efectiviza se produce una traslación de propiedad del bien aportado, del socio a la sociedad (de un sujeto a otro). Esa traslación se halla sometida a los mismos requisitos y formalidades que cualquier otras trasmisión.

Si la sociedad no tuviera personería jurídica hasta un momento posterior a la celebración del contrato, se postergaría el cumplimiento de la obligación de aportar, puesto que éste supone la transmisión de la propiedad de lo aportado.

2. Diferenciación patrimonial respecto de los socios que integran la sociedad

Los bienes concretos que integran el patrimonio social son del dominio exclusivo del sujeto de Derecho societario que se crea al celebrar el contrato. El patrimonio social es totalmente diferenciado y separado de los patrimonios individuales de los socios.  

La sociedad tiene sus propios acreedores y deudores. El patrimonio social constituye la garantía reservada para los acreedores de la sociedad. 

Lo mismo sucede con cada socio que la integra. No hay posibilidad de confusión entre las masas respectivas de esos créditos y de esas deudas.

C. Capacidad procesal

La sociedad puede comparecer en juicio como actora, demandada o tercerista. Tiene legitimación procesal activa y pasiva. El Código General del Proceso, en el art. 32.3, prevé que las personas jurídicas actuarán por intermedio de sus órganos o de sus representantes o de las personas autorizadas conforme a derecho.

 

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[1] La solución se aparta notablemente del régimen anterior, derogado. En el Código de Comercio la sociedad comercial no estaba dotada de personería jurídica. Era una comunidad organizada con afectación preferente de los bienes sociales al pago de los acreedores sociales. Se le reconoce personería jurídica, bajo ciertas condiciones, por el art. 19 de la Ley del 15 de setiembre de 1946, que establecía lo siguiente: 

"Declárase que las sociedades comerciales constituidas de acuerdo a las disposiciones del Código de Comercio son personas jurídicas de interés privado."

Esta norma contenía una declaración genérica para todas las sociedades comerciales e imponía una condición para que la sociedad adquiriera personería jurídica: su constitución de acuerdo a las disposiciones del Código de Comercio. Para la regular constitución de una sociedad el Código exigía los siguientes requisitos: escritura pública o privada e inscripción en el Registro de Comercio, para la generalidad de los tipos sociales, y algunas otras exigencias para ciertos tipos.

[2] Los socios están obligados a efectuar la aportación de la cuota suscrita (arts. 223, 224, 229 y 257 de la Ley 16.060); realizado esto, son terceros, respecto de los acreedores sociales, y no asumen frente a ellos, ninguna responsabilidad. La obligación de la aportación, por parte del socio, existe respecto de la sociedad aunque nuestra ley establece su responsabilidad por lo no aportado. Hay una obligación de los socios, frente a la sociedad y hasta la concurrencia de la cuota prometida, y ninguna responsabilidad de ellos frente a los terceros, acreedores sociales, aun cuando la cuota no haya sido desembolsada. Volveremos sobre este tema en el capítulo en que caracterizamos cada tipo social.

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