El capital integrado en las sociedades anónimas

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Principios del capital integrado

En doctrina se señalan los siguientes principios relacionados con el capital integrado: su realidad, su invariabilidad y su intangibilidad.

A. Realidad

Por el principio de la realidad, el capital que figura como integrado debe haber sido efectivamente aportado. Este principio importa especialmente para las sociedades anónimas y sociedades de responsabilidad limitada, ya que los terceros sólo cuentan con el respaldo del patrimonio social.

1. La Ley de Sociedades Comerciales n° 16.060 de 1989 (LSC) hace responsables a los socios de las sociedades de responsabilidad limitada frente a los terceros, por la integración de los aportes en dinero así como la efectividad y el valor asignado a los aportes en especie (art. 229). 

2. El art. 254 hace responsables a los fundadores de las sociedades anónimas por la efectividad y el valor asignado a los aportes en especie.

3. El art. 252 impone el contralor de la Auditoría Interna de la Nación sobre las suscripciones e integraciones efectuadas.

4. De este principio, también, deriva la prohibición de emitir acciones bajo la par. 

El art. 297 establecía en su inc. 1: “Será nula la emisión de acciones bajo la par”. Esta prohibición fue derogada por la Ley de Mercado de Valores n° 16.749 de 1996 (art. 52). Luego, la Ley de Mercado de Valores n° 18.627 de 2009, en su art. 138, derogó toda la Ley 16.479, incluido el art. 52, que derogaba el inc. 1 del art. 297. 

B. Invariabilidad

Este principio significa que el capital integrado no varía con los aumentos o disminuciones patrimoniales. El capital integrado, en todos los tipos sociales, se mantiene invariable aun cuando los bienes aportados aumenten de valor y aun cuando el patrimonio social aumente por las utilidades no distribuidas llevadas a una cuenta de reservas o cuando los bienes aportados disminuyan su valor o se pierdan, o cuando el patrimonio haya disminuido por pérdidas producidas en la gestión social.

El capital integrado podrá modificarse si se producen nuevos aportes dentro del límite del capital social o si se reduce, en condiciones estrictamente reguladas por la LSC. 

El aumento del capital podrá realizarse por nuevas aportaciones, por la capitalización de reservas, de reajustes de valores del activo u otros fondos especiales o por la conversión de obligaciones negociables o partes beneficiarias en acciones (art. 283).

La asamblea extraordinaria podrá resolver la reducción del capital integrado. Si quedara reducido a una cifra inferior al 25 % (veinticinco por ciento) del capital social, éste deberá modificarse. La reducción podrá efectuarse con rescate de las acciones emitidas o con rebaja del valor nominal de éstas si mediara modificación estatutaria. La asamblea determinará su forma y condiciones, respetando la igualdad entre los accionistas (art. 290).

C. Intangibilidad

Se llama así el principio por el cual, en el manejo de una sociedad debe procurarse mantenerse una cierta relación entre la cifra capital integrado y patrimonio

Quizás esta terminología “intangibilidad del capital” no refleja lo que se quiere decir. Si el patrimonio de una sociedad se reduce por debajo de la cifra capital integrado, ello no significa que ha cambiado el capital integrado. Significa que habrá pérdidas patrimoniales que hacen que el capital integrado no ha de tener la realidad de su comienzo. Se habrá producido una discordancia entre el activo patrimonial real y el capital integrado. Cuando el patrimonio neto es inferior al capital integrado, debe entenderse que los bienes aportados por los socios ya no existen en el patrimonio social o existen pero afectados por obligaciones sociales.

En aplicación de este principio, se han dictado varias normas que mencionaremos a continuación. Si se afectara cualquiera de las normas que se referirán, el capital integrado quedaría inalterado pero la cifra patrimonial podría quedar reducida por debajo del monto de aquél[3]:

1. La norma que prohíbe distribuir utilidades si ellas no resultan de un balance regularmente confeccionado y aprobado por la mayoría social o el órgano competente y después de cubiertas la pérdidas de ejercicios anteriores (art. 98).

2. La prohibición legal de pagar intereses sobre el capital aportado. El socio o accionista sólo tiene derecho a utilidades que se generen pero no puede pretender que se le paguen intereses por el capital aportado. Sólo por excepción se autoriza el pago de intereses sobre los aportes en las sociedades anónimas abiertas y en determinadas condiciones establecidas en el art. 101.

3. La  prohibición de que la sociedad adquiera sus acciones. En materia de sociedades anónimas se prohíbe a la sociedad adquirir sus propias acciones restituyendo aportes, salvo excepciones reguladas minuciosamente (art. 314). La adquisición de acciones por la sociedad supondría devolver el aporte al accionista.

La LSC admite la amortización de acciones pero con ciertas condiciones. El art. 311 establece:

“Habrá amortización cuando la sociedad resuelva anticipar a los accionistas el valor de sus acciones con ganancias realizadas y líquidas y sin disminución del capital integrado.”

5. La prohibición de constituir sociedades o de ampliar el capital con participaciones recíprocas (art. 52).

6. Con la misma finalidad de preservar el patrimonio social el art. 74 dispone:

“El daño ocasionado a la sociedad por dolo o culpa de un socio obligará a su autor a indemnizarlo sin que pueda alegar compensación por el lucro que su actuación haya proporcionado en otros negocios.

El socio que aplique los fondos o bienes de la sociedad a uso o negocios por cuenta propia o de tercero estará obligado a traer a la sociedad las ganancias resultantes, siendo las pérdidas o daños de su cuenta exclusiva”.

Toda vez que un socio o accionista toma un bien o dinero social y lo emplea para una actividad personal o para su beneficio personal, se apropia de un bien o dinero que no es suyo, contrariando el destino que los socios o fundadores de la sociedad propusieron dar a esos bienes y lesionando la garantía tenida en cuenta por los acreedores sociales.

7. Debe aumentarse obligatoriamente el capital en la hipótesis del art. 288, inc. 1:

"Una vez aprobado el balance general de la sociedad, cuando el capital social represente menos del 50% (cincuenta por ciento) del capital integrado más las reservas y los ajustes al patrimonio (revaluaciones del activo) la sociedad deberá capitalizar esas reservas y los montos resultantes de los referidos ajustes o revaluaciones hasta alcanzar por lo menos aquel porcentaje." (red. dada por el art. 124 de la  Ley de Mercado de Valores n° 18.627 de 2009).

El objetivo mínimo que impone el art. 288 es lograr que el capital social represente el 50 % del capital integrado más las reservas y los ajustes del patrimonio..

Para ello, se debe capitalizar al menos parte de las reservas. Capitalizarlas supone convertirlas en capital integrado (cambiarlas de rubro), lo cual provoca un aumento del capital integrado. 

Al aumentar el capital integrado, la sociedad debe emitir acciones, que serán entregadas a quienes ya son accionistas, a prorrata de su respectiva participación. A estas acciones se les llama acciones liberadas.

8. Si la cifra de patrimonio neto desciende por debajo de la cifra ideal de capital integrado, en determinados porcentajes que la Ley establece, se produce una causal de disolución. El art. 159 establece que es causal de disolución la existencia de pérdidas que reducen el patrimonio social a una cifra inferior a la cuarta parte del capital integrado.

9. En materia de sociedades anónimas se impone la reducción del capital cuando las pérdidas insuman las reservas y el 50 % del capital integrado (art. 293). El art. 292 admite una reducción voluntaria del capital para restablecer el equilibrio entre patrimonio y capital.

10. El art. 242, para la sociedad de responsabilidad limitada, regula la reducción de capital no motivada por pérdidas, imponiendo publicidad y previendo la posibilidad de oposición de los acreedores. La publicidad  no se exige y no será posible la oposición de acreedores si la reducción se efectúa para adecuar la cifra de capital al patrimonio.

II. Integraciones mínimas

En las sociedades personales  el principio es que los socios se obliguen a aportar sin que el aporte se efectivice en el acto de celebrar el contrato.

A. Régimen de la sociedad de responsabilidad limitada

Para algunos tipos sociales se exigen integraciones mínimas de capital en el momento de la celebración del contrato. Para la sociedad de responsabilidad limitada, el art. 228 impone la integración de un mínimo del 50 % del aporte en dinero en el acto de celebrar el contrato. Si el aporte de los socios es en especie, la integración debe ser cumplida totalmente al firmar el contrato. Lo efectivamente integrado constará entre las enunciaciones del contrato.

B. Régimen de la sociedad anónima

En la sociedad anónima, una proporción del capital social debe integrarse simultáneamente con el acuerdo de voluntades inicial constituyendo un capital fundacional (capital integrado). En el momento de constitución por lo menos debe integrarse como mínimo un 25 % del capital social y suscribirse lo que resta hasta llegar al 50 % (art. 280).

En el ejemplo manejado precedentemente en el acto constitutivo de una sociedad con capital social de $ 1.000.000, se debe integrar por lo menos $ 250.000 y suscribir otros $ 250.000. De esta forma entre capital integrado y suscrito se completa el 50 % del capital social. Se trata de mínimos. Supongamos que se integra el 50 % del capital social, no será necesario hacer suscripción alguna. Puede integrarse más y aun todo el capital social o puede integrarse el mínimo y suscribirse el resto hasta llegar a la totalidad del capital social.

Los importes de capital que se integran y que se suscriben  no figuran en el contrato o estatuto social. La integración y suscripción de mínimos ha de resultar de documentos separados que se firman simultáneamente con el contrato social.

Si en el acto constitutivo no se integró todo el capital social, la sociedad podrá ir recibiendo nuevos aportes, durante la vida social, hasta completar el tope legal, pero no podrá integrarse ni recibirse suscripciones por encima de la cifra de $ 1.000.000 de la sociedad del ejemplo. Las integraciones y suscripciones que se realicen durante la vida societaria resultará, también, de documentos separados y de registraciones contables.

La finalidad de la integración y la suscripción mínimas es asegurar la realidad de la existencia de dinero, bienes y créditos en el patrimonio de la sociedad de responsabilidad limitada y de la sociedad anónima pues en estos tipos sólo el patrimonio social es garantía de las obligaciones contraídas frente a terceros.

 


[1] En la Ley española de 1953 fuente de la nuestra, se fijó un mínimo y máximo de capital para las sociedades de responsabilidad limitada. La Ley española fue modificada en 1989, eliminando la exigencia de un máximo de capital. Langle, antes de la sanción de la Ley de 1953, sostenía: Pero si desean los legisladores que la institución no se desnaturalice y que sus peligros sean evitados, han de impedir que se constituyan como sociedades de responsabilidad limitada las grandes empresas: éstas tienen en la sociedad anónima una estructura más adecuada y la disciplina jurídica que reclama la protección de los considerables intereses, generales y particulares, afectados por su actividad. Entendemos, como Casiccia que esta singular especie de compañía comercial debe quedar en el Derecho positivo, reducida a su sencillo fin: el de un pequeño organismo, de tipo familiar o casi familiar, dotada de capital modesto y favorecido por la limitación de responsabilidad y por una ordenación legal más simple que la asignada a la sociedad anónima" (Langle, Derecho Mercantil, t. 1, pp. 629/630).

Más adelante señala que la cuantía máxima de capital como el número máximo de socios se justifica por las mismas razones: reservar esta sociedad para empresas de modestas proporciones.

[2] El reajuste no significaba que cada sociedad debía variar su capital estatutario, adecuándolo a los mínimos fijados, todos los años. El reajuste se estableció para fijar el mínimo o máximo – según el tipo - que debe figurar como capital social en los contratos de aquellas sociedades que se constituyan a partir de la respectiva resolución.

Las normas de la LSC que fijaban mínimos y máximos no se aplican a las sociedades constituidas con anterioridad. Así lo dispone el art. 511, inc. 3.