Asambleas

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

Esquema de asamblea

    Caso

Las asambleas pueden ser clasificadas según criterios diversos. Según un criterio, las asambleas pueden ser generales o especiales. Siguiendo el criterio utilizado por el art. 341 de la Ley 16.060/1989, de 4 de setiembre, de Sociedades Comerciales (LSC), las asambleas pueden ser ordinarias o extraordinarias.

Advertimos que la LSC no emplea el calificativo general al referirse a las asambleas. Sin embargo, la distinción entre asambleas generales y especiales se encuentra implícita, una vez que reconoce la existencia de asambleas especiales.

I. Asambleas generales

Se denominan asambleas generales, aquéllas a las que están habilitados a concurrir todos los accionistas de una sociedad anónima. En función de la oportunidad en que se celebren y su orden del día, las asambleas generales pueden ser ordinarias o extraordinarias.

A. Asambleas ordinarias

Analizaremos, bajo este numeral, dos temas relacionados con las asambleas ordinarias: competencia y oportunidad.

1. Competencia

El art. 342 establece la competencia de la asamblea ordinaria:

"(Competencia de la asamblea ordinaria). Corresponderá a la asamblea ordinaria, considerar y resolver los siguientes asuntos:

1) Balance general (estado de situación patrimonial y estado de resultados), proyecto de distribución de utilidades, memoria e informe del síndico o comisión fiscal y toda otra medida relativa a la gestión de la sociedad que le competa resolver conforme a la ley y al contrato o que sometan a su decisión el administrador o el directorio, y la comisión fiscal o el síndico.

2) Designación o remoción del administrador, de los directores, de los síndicos o de los miembros de la comisión fiscal y fijación de su retribución.

3) Responsabilidades del administrador o de los directores, del síndico o de los miembros de la comisión fiscal."

a. Competencia específica

Las facultades de la asamblea ordinaria tienen que ver con la gestión interna de la sociedad. Los asuntos que trata son los siguientes: aprobación de estados contables, de la memoria del administrador y de los informes del órgano de control interno, designación o remoción de administradores y síndicos, fijación de su retribución y determinación de su responsabilidad.

b. Competencia en materia de gestión

Además de estas competencias, la asamblea puede tener participación en la gestión de la sociedad, cuando la Ley o el contrato lo disponga o cuando el administrador o el síndico, sometan una medida a su consideración.

El principio, expresado en los arts. 79 y 375, es que la administración de la sociedad y gestión de los negocios sociales, le corresponde al órgano de administración. El art. 342 establece una excepción a este principio. Según este artículo, puede el administrador, el  directorio o el síndico, someter una cuestión de gestión a la consideración de la asamblea.

Existen otras excepciones. Así, por ejemplo, el art. 388 dispone que la asamblea puede autorizar al administrador o director a celebrar un acto con la sociedad, que no esté comprendido en su actividad normal:

"Los directores que en negocios determinados tengan interés contrario al de la sociedad, sea por cuenta propia o de terceros, deberán hacerlo saber al directorio y al órgano interno de control en su caso, absteniéndose de intervenir cuando se traten y resuelvan esos asuntos. Si así no lo hicieran, responderán por los perjuicios que se ocasionen a la sociedad por la ejecución de la operación.

Si se tratara de un administrador deberá abstenerse de realizar tales negocios, salvo autorización de la asamblea de accionistas."

Asimismo, el art. 342.1 admite que el estatuto o contrato, cometa a la asamblea medidas relativas a la gestión o, con otras palabras, que el estatuto contenga restricciones a las facultades de los directores exigiendo una previa resolución de la asamblea para ciertos actos. Como una medida de prudencia, los socios restringen a menudo, las facultades de los administradores. El contenido de las cláusulas restrictivas puede ser variado. Puede restringirse las facultades de gestión con respecto a determinada clase de actos jurídicos, por ejemplo: “Las prendas, hipotecas, adquisiciones, permutas o ventas de inmuebles no pueden ser realizadas sin una resolución previa de la asamblea”.

La limitación puede recaer por razón de la importancia pecuniaria de los negocios. Así, en el contrato puede estipularse: “Todos los actos que supongan una obligación o un gasto que exceda a los $100.000 no pueden ser celebrados sin consentimiento de la asamblea”.

En todas las hipótesis referidas, la asamblea tiene ingerencia en la gestión de los negocios sociales. La formación de la voluntad social para realizar un acto jurídico de gestión ha de seguir un proceso complejo: se requerirá una resolución de una asamblea y, luego, una resolución del directorio en que se disponga la realización del negocio autorizado por la asamblea y, luego, la actuación del representante frente a terceros, concertando el negocio de que se trate.

2. Oportunidad

La asamblea ordinaria se debe reunir todos los años, dentro de los ciento ochenta días del cierre del ejercicio. Así lo dispone el  art. 344, inc. 1: "La asamblea ordinaria se realizará dentro de los ciento ochenta días del cierre del ejercicio (art. 88)".

La asamblea debe reunirse en la sede social o en otro lugar de la misma localidad, según lo establece el art. 340, inc. 1. No podría funcionar en otra localidad ni fuera del país.

B. Asambleas extraordinarias

Repetiremos aquí el esquema empleado para el tratamiento de las asambleas ordinarias. Analizaremos los temas siguientes: competencia, oportunidad y quórum.

1. Competencia

El art. 343 establece la competencia de la asamblea extraordinaria. El art. 343 dispone:

"(Competencia de la asamblea extraordinaria). Corresponderá a la asamblea extraordinaria, resolver sobre todos los asuntos que no sean de competencia de la asamblea ordinaria y en especial, sin admitirse pacto en contrario:

1) Cualquier modificación del contrato.

2) Aumento del capital en el supuesto del artículo 284.

3) Reintegro del capital.

4) Rescate, reembolso y amortización de acciones.

5) Fusión, transformación y escisión.

6) Disolución de la sociedad, designación, remoción y retribución del o de los liquidadores y los demás previstos en el artículo 179.

7) Emisión de debentures y partes beneficiarias y su conversión en acciones.

8) Limitaciones o suspensiones del derecho de preferencia conforme al artículo 330.

También le corresponderá resolver sobre cualquier asunto que siendo de competencia de la asamblea ordinaria, sea necesario resolver urgentemente".

Le compete resolver, entonces, sobre las modificaciones del contrato y sobre el aumento del capital, reintegro, rescate, reembolso y amortización de acciones. También, es el órgano que debe resolver la fusión, transformación, escisión y disolución de la sociedad, designando a los liquidadores. Se establece que la asamblea  debe resolver la emisión de debentures y partes beneficiarias y su conversión en acciones y las limitaciones o suspensiones de los  derechos de preferencia de los accionistas. Además, le compete entender en cualquier asunto que, siendo de competencia de la asamblea ordinaria, sea necesario resolver urgentemente.

En virtud de lo dispuesto por el art. 393, la resolución respecto de promover la acción social de responsabilidad contra el administrador o los directores, puede ser considerada aun cuando el asunto no figure en el orden del día. No obstante, cabe advertir que la responsabilidad del administrador o de los directores es un asunto de la competencia de la asamblea ordinaria. Por lo tanto, sólo podrá ser resuelto en asamblea extraordinaria cuando fuere necesario resolverlo urgentemente.

2. Oportunidad

Las asambleas extraordinarias se podrán realizar en cualquier momento, cuando se estime necesario o conveniente (art. 344, inc. 2). La asamblea debe reunirse en la sede social o en otro lugar de la misma localidad, según lo establece el art. 340, inc. 1. No podría funcionar en otra localidad ni fuera del país.

II. Asambleas especiales

Se denominan asambleas especiales aquéllas a las que concurren los titulares de una clase de acciones, a los efectos de aprobar o ratificar resoluciones que afecten sus respectivos derechos (art. 349). Esto es, cuando se han emitido diversas clases de acciones o acciones seriadas, se prevé el funcionamiento de una asamblea especial para cada clase o serie de acciones. Su ámbito de competencia surge del art. 349: adoptar resoluciones que afecten los derechos de una clase de acciones.

Las asambleas especiales carecen de una regulación diferenciada en la LSC. Esta Ley las sujeta a las mismas normas que las asambleas generales. El art. 349 dispone: 

"(Asambleas especiales). Para adoptar resoluciones que afecten los derechos de una clase de acciones, se requerirá la aprobación o la ratificación de sus titulares adoptada por una asamblea especial que se regirá por las normas de esta Sub-Sección."

Ahora bien, la Sub-Sección VII posee disposiciones diferentes respecto a temas tales como la oportunidad de reunión, el quórum de asistencia y las mayorías requeridas para adoptar resoluciones válidas. Deberá, entonces, determinarse según la oportunidad en que se celebren las asambleas especiales y su orden del día, si se trata de una asamblea especial ordinaria o extraordinaria. De modo que las asambleas especiales que aprueben o ratifiquen resoluciones concernientes a la competencia de las asambleas ordinarias (art. 342), deben sujetarse a las disposiciones de la sub-sección VII para las asambleas ordinarias. A su vez, las asambleas especiales que aprueben o ratifiquen resoluciones concernientes a la competencia de las asambleas extraordinarias (art. 343), deben sujetarse a las disposiciones de la Sub-Sección VII para las asambleas extraordinarias[10].

 Acción de impugnación de las resoluciones asamblearias

  LSC: Impugnación de resoluciones de asambleas (arts. 365-374

Bibliografía

 



[10] El art. 250 de la Ley 19.550, de Sociedades Comerciales argentina dispone expresamente una solución diferente, según la cual a las asambleas especiales se les debe aplicar siempre las normas correspondientes a las asambleas ordinarias:  

Cuando la asamblea deba adoptar resoluciones que afecten los derechos de una clase de acciones, se requiere el consentimiento o ratificación de esta clase, que se prestará en asamblea especial regida por las normas de la asamblea ordinaria.