Rescisión parcial y disolución

Por Carlos E. López Rodríguez

En la Ley 16.060/1989, de 4 de setiembre, de Sociedades Comerciales (LSC), la sección XIII del capítulo I (arts. 143-183) de las disposiciones generales, regula la rescisión parcial y la disolución de sociedades y, además, la liquidación de la sociedad disuelta.

En el caso de la disolución, el vínculo societario entre todos los socios se rescinde, queda sin efecto el contrato y da comienzo un procedimiento denominado liquidación, que culmina con la desaparición de la personería jurídica societaria. En el caso de la rescisión parcial, se rompe el vínculo de uno o algunos de los socios con la sociedad y con el resto de los socios, pero se mantiene la vigencia de la sociedad como contrato con los demás socios y como sujeto de Derecho.

I. Concepto de rescisión parcial

En la LSC se denomina rescisión parcial a la ruptura del vínculo de un socio con la sociedad y con el resto de los socios, como consecuencia del acaecimiento de determinadas causales, legales o contractuales, que produce efectos hacia el futuro. A pesar de la rescisión parcial, en principio, se mantiene la vigencia de la sociedad como contrato y como persona jurídica.

A. Consideraciones terminológicas

En general, se considera como rescisión a la acción y efecto de extinguir un contrato, normalmente de ejecución continuada o sucesiva, por causas supervinientes a su perfeccionamiento y con referencia sólo hacia el futuro. Este concepto se contrapone al de resolución, que sería la acción y efecto de extinguir un contrato por causas supervinientes a su perfeccionamiento, con alcance retroactivo[2]. 

En doctrina y en el Derecho extranjero se suele utilizar las expresiones resolución parcial o disolución parcial, para referirse al mismo fenómeno al que la LSC denomina rescisión parcial. El Código italiano habla de disolución de la sociedad y disolución de la relación de un socio (scioglimento del rapporto sociale limitatamente a un socio). La LSA lo llama resolución.

En el régimen establecido por la LSC, la ruptura del vínculo de un socio produce efectos hacia el futuro, por lo que resulta acertada la utilización de la denominación rescisión parcial.

B. Rescisión parcial y naturaleza plurilateral del contrato social

La rescisión parcial de la sociedad es jurídicamente admisible por la naturaleza plurilateral del contrato social. La sociedad, como contrato plurilateral, puede estar integrada por dos o más personas. Cuando la sociedad tiene varios socios será posible la rescisión parcial, en tanto se mantengan al menos dos socios, mínimo requerido por la definición del contrato de sociedad (art. 1). Solo transitoriamente se podría producir una rescisión que dejara a la sociedad con un solo socio, según la norma excepcional contenida en el art. 156, que será objeto, luego, de un especial análisis.

C. Efectos de la rescisión parcial

La LSC establece causales de rescisión parcial, determina sus efectos y crea exigencias formales y de publicidad. Sin perjuicio de analizar, sucesivamente, los distintos aspectos regulados, deseamos previamente señalar los efectos fundamentales de la rescisión.

El principal efecto de una rescisión parcial es la separación del socio de la sociedad. Si la sociedad es personal, ella apareja una necesaria modificación del contrato social, que quedará con un menor número de socios y un capital menor. Eventualmente habrá de modificarse el régimen de administración, si el socio que se separa tenía funciones de administración asignadas por el contrato.

También, eventualmente habrá que transformar la sociedad, si por la separación del socio quedara desvirtuado el tipo adoptado originalmente. Por ejemplo, en una sociedad de capital e industria, se rescinde la sociedad respecto al único socio industrial y la sociedad queda sólo con socios colectivos. En este caso, los socios que quedan deben transformar la sociedad de capital e industria en colectiva.

Asimismo, se ha de producir una disminución patrimonial, pues hay que liquidar la alícuota que pertenece al socio en el patrimonio total y pagar al socio que se retira o a sus herederos o representantes legales, según el caso, lo que les corresponda.

II. Concepto de disolución

Se llama disolución de una sociedad comercial a la rescisión del vínculo societario entre todos los socios, como consecuencia del acaecimiento de alguna de las denominadas causales de disolución, que da comienzo un procedimiento denominado liquidación. El procedimiento liquidatorio culminará con la extinción del contrato de sociedad y de la persona jurídica por éste generada.

A. Consideraciones terminológicas

En materia de contratos se dice que un contrato se rescinde, se resuelve o se revoca. No se dice que un contrato se disuelva. No obstante, esta expresión de disolución es la que se utiliza por el Derecho extranjero y por la doctrina para designar la situación que inicia un procedimiento que pone fin a las relaciones contractuales societarias. Es, también, la utilizada por la LSC.

B. Diferencias entre disolución y rescisión parcial

1. Efecto sobre el contrato social

Con la disolución queda afectada la sociedad, como contrato. La disolución tiene como consecuencia la rescisión del vínculo contractual de todos los socios, a diferencia de la rescisión parcial que afecta sólo al vínculo de un socio, pero no a la sociedad.

2. Efecto sobre la personería jurídica

La disolución, por sí sola, no afecta a la personería jurídica de la sociedad, que subsiste durante el procedimiento de liquidación. Solo una vez culminada la liquidación el sujeto jurídico se extingue a falta de un sustento patrimonial y, también, a falta de fines que justifiquen su existencia. Así como el negocio societario genera una persona jurídica; cuando ese negocio queda sin efecto, la persona jurídica se extingue por falta de su base negocial. El mantenimiento del negocio contractual que la originó es presupuesto de la subsistencia de la persona jurídica. Persona y contrato son interdependientes.

En el caso de rescisión parcial, la sociedad como persona jurídica subsiste, sin que se resienta su vida de relación externa. 

3. Liquidación

La sociedad disuelta debe terminar con las operaciones de su giro, se debe pagar a los acreedores y, luego, distribuir entre los socios el remanente patrimonial. En la disolución, como se reparte todo el remanente entre los socios

En el caso de la rescisión parcial, el socio cuyo vínculo se rescinde retira su alícuota en el patrimonio social. Se procede a liquidar la parte que corresponda al socio en el patrimonio social, produciéndose un fenómeno inverso al producido como efecto del contrato de sociedad. El sujeto jurídico societario reembolsa al socio lo que le corresponda, en la medida de su participación en el capital social, en la alícuota respectiva sobre el patrimonio de la sociedad, según un balance especial confeccionado al efecto. Una vez que el importe liquidado  se entrega al socio, queda reducido el capital integrado y disminuido el patrimonio social en las proporciones correspondientes y, desde luego, reducido al número de socios.

III. Rescisión parcial y autonomía de la voluntad

El principio rector, en lo relativo a la rescisión parcial - así como en materia de disolución - es el de la autonomía de la voluntad.  La importancia de este principio queda de relevancia pues la libertad de las socios para establecer en el contrato, causales de rescisión parcial y aun de disolución, se incluye, como norma, en el art. 143, con el cual se abre la Sección XIII de la LSC[3].

A. Extensión reconocida a la autonomía de la voluntad

Los socios al celebrar el contrato social, pueden estipular causas de rescisión parcial no previstas por la LSC.

También, pueden convenir que ciertas causas, legalmente previstas, no provocarán la rescisión parcial de la sociedad (art. 146)

En el contrato se puede disponer la forma de liquidar la participación del socio que se separa o la forma de liquidar la sociedad disuelta y dividir sus remanentes patrimoniales (art. 167). Las normas legales sobre liquidación son, en general, supletorias de la voluntad de las partes, salvo algunas que la LSC declara inderogables.

En virtud del principio de la autonomía de la voluntad, también, podrán adoptarse, por los socios, mecanismos para impedir su disolución o para reactivar la sociedad ya declarada disuelta.

B. Límites de la autonomía de la voluntad

Sin perjuicio del principio de autonomía de la voluntad, la LSC contiene una serie de normas que limitan el alcance de dicho principio, establecidas en tutela de las minorías, de los terceros que se relacionen con la sociedad y de intereses generales.

En este sentido, no se admite pacto contrario para los casos de exclusión.

Para los casos en que la LSC confiere el derecho de receso, tampoco se admite pacto contrario, salvo en las hipótesis de aumento de capital social por nuevos aportes (art. 362 con su redacción actual).

Efectos de la rescisión parcial

 

[1] En algunas legislaciones sólo se regula la disolución total por determinadas causales, pero al hacerlo se prevé que se puede evitar tal disolución, cuando la causal atañe a uno de los socios, mediante su exclusión. En el Código de las Obligaciones suizo se regula la disolución total de la sociedad. Dentro de ese esquema, se establece la posibilidad de continuar a pesar de la salida de los socios, subsistiendo con los mismos derechos y obligaciones (art. 576). La permanencia de la sociedad, tendrá lugar si en el contrato así se convino (576) o si se pide al Juzgado por los socios, cuando el motivo de la disolución atañe sólo a uno o varios de los asociados. De modo que la rescisión parcial se regula como una modalidad de la disolución total. Se opera por las mismas causales la disolución total o la exclusión del socio.

[2] Couture, Vocabulario jurídico (1976).

[3] Art. 143. (Causales contractuales). Los socios podrán establecer en el contrato social causales de rescisión parcial y de disolución no previstas por la ley.