Participaciones sociales

Por Nuri E. Rodríguez Olivera

I. Parte de interés

En las sociedades colectivas, en comandita simple y de capital e industria, la participación del socio en el capital social se denomina parte de interés[1].

La participación del socio en el contrato social le atribuye la calidad de socio.

El socio que quiere hacer valer sus derechos como tal, entonces, debe acreditar que a él le corresponde una parte de interés en el contrato social. Como, en estos tipos sociales, su nombre aparece necesariamente en el contrato social, el socio puede justificar su calidad de tal mediante la exhibición del contrato social.

II. Cuotas

En las sociedades de responsabilidad limitada, el capital social se divide en cuotas iguales e indivisibles.

Por su aporte cada socio adquiere una o más cuotas. La distribución de cuotas se efectúa en el propio contrato. Esa división permite que un socio puede ceder todas o parte de sus cuotas, conservando otras, pero para ceder debe cumplir con ciertas exigencias impuestas por la Ley 16.060/1989, de 4 de setiembre, de Sociedades Comerciales (LSC) y con las formalidades de la constitución de la sociedad. La posición del socio se desprende del contenido del contrato social, como en el caso de las colectivas.

En las sociedades cooperativas, también, se divide el capital en cuotas. Cada socio puede tener más de una cuota pero la participación del socio no consta en el estatuto de la cooperativa. En estas sociedades rige el principio cooperativista de puertas abiertas. Los socios ingresan y egresan libremente y, cuando lo hacen, se asienta contablemente su aporte o el retiro del capital aportado.

III. Acciones

En las sociedades anónimas el capital integrado se fracciona en acciones que pueden ser representadas en títulos negociables.

La posesión de una acción atribuye a su titular la calidad de socio o accionista de la sociedad anónima. La acción representa el conjunto de derechos y obligaciones integrantes de la condición de socio[2]. De acuerdo al art. 296 de la LSC, las acciones son indivisibles.

En el caso de las sociedades anónimas la distribución de las acciones entre los accionistas no resulta del estatuto. De modo que la condición de socio deriva de la propiedad del título accionario, salvo en el caso de que se trate de acciones escriturales.

El status de socio le corresponde a los legítimos propietarios de las acciones. Por lo tanto, no gozan de este status los usufructuarios ni los acreedores prendarios, a menos que tal cosa se establezca en el contrato por el que se constituyen estos derechos (arts. 308 y 309)[3].



[1] Las partes pueden ser iguales o desiguales, y divisibles.

[2] Para la sociedad en comandita por acciones, el art. 474 de la LSC dispone que el capital comanditario se dividirá en acciones, que podrán representarse en títulos negociables.

[3] PÉREZ FONTANA, Sociedades anónimas, v. 1, p. 111.  

 

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