Actos relacionados con la letra de cambio

Por Carlos E. López Rodríguez

I. Libramiento

A. Formas de libramiento

La letra de cambio puede librarse de cuatro formas dependiendo del tipo de vencimiento elegido por el librador. Vencimiento es la oportunidad en que debe verificarse el pago. Es el día en que la obligación se hace exigible. Doctrinariamente se clasifican los vencimientos en dos categorías: absolutos y relativos.

Los vencimientos absolutos son aquellos que están determinados desde el mismo momento en que se crea la letra de cambio. Dentro de esta categoría se encuentra la letra de cambio librada a “fecha fija” y la letra librada “a cierto plazo desde la fecha”.

Los vencimientos relativos son aquellos que dependen de un hecho posterior a la creación, sea la presentación al pago o sea la aceptación por parte del girado. En esta categoría se encuentran la letra de cambio librada “a la vista” y la letra librada “a cierto plazo desde la vista”.

El Decreto Ley 14.701 de 12 de setiembre de 1977, de Títulos Valores (DLTV) prevé las cuatro modalidades de vencimiento en el art. 78 que dispone:

“La letra de cambio podrá librarse:

I) A la vista.

II) A cierto plazo desde la vista.

III) A cierto plazo desde su fecha y

IV) A fecha fija.

Las letra de cambio que indiquen otros vencimientos o vencimientos sucesivos se considerarán pagaderas a la vista.”

El librador de una letra de cambio no puede estipular otra modalidad de vencimiento; si lo hiciere, la mención se tendrá por no puesta y la letra de cambio se reputará pagadera a la vista. A continuación las analizaremos en el orden legal.

1. A la vista

El art. 79 establece: 

“La letra de cambio a la vista será pagadera a su presentación.

Vencerá cuando el tenedor desee presentarla. De manera que se trata de un vencimiento relativo porque no se sabe cuando vence; ello va a depender de la voluntad del beneficiario: se pagará el día en que el beneficiario se presente a cobrarla.

Sin embargo no puede presentarla cuando quiera. En efecto, la norma impone que el tenedor debe requerir el pago en el término de un año a contar de la fecha de la creación. Se fija el plazo para que la obligación no quede pendiente por tiempo indefinido.

El art. 79 también prevé que el librador pueda acortar o alargar el plazo de un año para la presentación. El librador lo hará de acuerdo a su conveniencia y a las relaciones que tenga con el girado. También puede el creador prever que la letra no se presente antes de una fecha indicada. Por ejemplo, la letra dirá:  páguese a la vista. Preséntese después del día 25 de marzo de 2016”. El librador sabe que tendrá provisión de fondos, recién después de la fecha indicada y por ello fija ese término, dejando luego en libertad al portador para que la presente cuando lo desee. En ese caso, el plazo de un año, fijado por el artículo 79 corre a partir de la fecha fijada, en el ejemplo, a partir del 25 de marzo de 2016.

2. A cierto plazo desde la vista

La letra dirá, por ejemplo, así: 

“páguese por esta letra la cantidad de tantos pesos en el término de 60 días a contar de la vista.” 

En este caso, el término corre a partir de la aceptación por el girado. Por esta razón es un vencimiento relativo. En efecto, el plazo de vencimiento empezará a correr a partir de un acto posterior al acto de creación, esto es, el acto de la aceptación, cuya fecha no puede predeterminarse.

En estas letras, el tenedor tiene la carga de requerir la aceptación de la letra, para que comience a correr el término. El tenedor puede presentarla para requerir la aceptación cuando quiera, con el límite fijado por el art. 71.

El art. 71 dispone que las letras a cierto plazo desde la vista, deben presentarse a la aceptación dentro del plazo de un año. El librador puede acortar o alargar ese plazo.

Lógicamente, el girado, al aceptar, debe poner la fecha de la aceptación (art. 73, inc. 2). Si la letra no se acepta, el término del vencimiento corre a partir del protesto. Si el girado no puso la fecha de la aceptación y no se protestó por tal motivo, se considerará como fecha de aceptación, el último día del plazo de un año señalado por la Ley o el último día del plazo fijado por el librador para que se presente la letra a la aceptación.

3. A cierto plazo desde la fecha

En este caso, el librador de la letra fija un término que se computa a partir de la fecha del libramiento de la letra. La letra dice, por ejemplo, “páguese por esta letra la suma de tantos pesos a los 60 días de la fecha”. Se trata de un vencimiento absoluto porque depende de la propia letra y no de un acto posterior.

4. A fecha fija

Si se elige esta opción, en la letra se expresará “páguese esta letra el día 31 de diciembre de 1999”. Se estipula en la misma letra el día de vencimiento. En el art. 82 se establecen normas interpretativas para cuando hay calendarios distintos en el lugar de creación y en el lugar de plazo. Dice así:

"Cuando una letra de cambio sea pagadera a fecha fija en un lugar en que el calendario sea diferente del que rija en el lugar de creación, la fecha del vencimiento se entenderá fijada con arreglo al calendario del lugar de pago.

Cuando una letra librada entre dos plazas que tengan calendario diferente sea pagadera a cierto plazo después de su fecha, el día de la creación se reducirá al día correspondiente del calendario del lugar de pago y el vencimiento se determinará en consecuencia.

Los plazos de presentación de las letras de cambio se calcularán de conformidad con el párrafo precedente.

Estas reglas no serán aplicables cuando en una cláusula de la letra de cambio o en los mismos enunciados del título, se indique la intención de adoptar reglas diferentes.”

B. Efecto del libramiento: responsabilidad del librador

 El DLTV establece que el librador garantiza que la letra sea aceptada y pagada (art. 60 y 106). Esto significa que, una vez librada la letra, el librador se hace responsable por la aceptación de la letra y por el pago de la misma. Tanto la aceptación como el pago son diligencias que realiza el girado.

1. Garantía de la aceptación

¿Cómo se hace efectiva esta garantía? El tenedor debe presentar la letra al girado para recabar su aceptación. Si éste no la acepta, entonces el girado no queda obligado. El tenedor deberá protestar la letra para acreditar la falta de aceptación.

La no aceptación produce lo que se denomina “el vencimiento anticipado de la letra” (art. 99). Como, por el art. 60, el librador garante la aceptación, el tenedor puede reclamar el pago al librador de inmediato a pesar de que la letra aun no haya vencido.

Recordemos que el librador puede liberarse de la responsabilidad por la aceptación, con una cláusula en la letra que diga:  no respondo de la aceptación”. El art. 60 admite que el librador establezca que no responderá por la aceptación pero no puede liberarse de su responsabilidad por el pago.

2. Garantía del pago

¿Cómo se hace efectiva? El tenedor debe presentar la letra al girado para reclamar el pago. El girado puede pagar o no. Si paga habrá cancelado la obligación del librador y con ello la suya propia. Si  no la paga,  el tenedor deberá formalizar el protesto. Luego podrá reclamar su pago contra el librador.

Si el tenedor protesta tiene acción ejecutiva contra el librador, que ha garantido el pago (art. 99). Tiene, además, acción ejecutiva contra el girado que aceptó, los endosantes y los avalistas ya que todos son obligados cambiarios.

Si no protesta pierde acción cambiaria contra el librador, endosantes y avalistas; sólo la conserva contra el aceptante (art. 106).

II. Aceptación

A. Concepto y caracteres
1. Concepto

La aceptación es el acto jurídico por el cual el girado admite la orden de pago que contiene la letra y se obliga a pagarla a su vencimiento (art. 76 inc. 1).

La letra de cambio es una orden de pago del librador al girado. El girado no está obligado cambiariamente por el solo hecho de ser mencionado en la letra; es menester, para que quede obligado, que acepte. Recién con su aceptación deviene en obligado. Su aceptación se manifiesta con la firma.

Una vez librada la letra, el tenedor debe presentarse ante el girado a los efectos de recabar su aceptación.  El girado puede aceptarla o negarse a hacerlo. Si la acepta, entonces se obliga a pagarla una vez que se produzca el vencimiento. En otras palabras, la aceptación tiene el efecto de convertir al girado en el obligado principal y directo al pago de la letra.

Si el girado no acepta la letra, entonces no se hace responsable por el pago. Cabe aclarar que aun cuando la letra no sea aceptada, ella es válida y produce sus efectos respecto a los obligados cambiarios, que ya la han suscrito. Además, aunque no acepte la letra, ello no libera al tenedor de tener que presentársela, nuevamente, al pago, aunque sepa que no la va a pagar.

En resumen: la letra nació con la firma del librador y desde su nacimiento con esa sola firma existen obligaciones y los derechos correlativos. La aceptación no es un complemento esencial para que la letra produzca sus efectos. Lo que sucede simplemente es que, en tanto no se acepte, el girado no es un obligado; aunque a su respecto, el tenedor de la letra debe cumplir ciertas obligaciones o cargas: debe requerirle la aceptación o pago y en caso de no aceptación o de no pago, formalizar el protesto correspondiente.

2. Caracteres

La aceptación, por ser un negocio que tiene que ver con un título valor, reviste los caracteres propios de los títulos valores.

La obligación del girado nace por su sola declaración escrita de que acepta o por su sola firma, que actúa como señal de aceptación. La fuente de su obligación en su voluntad unilateral.

Consiste en una constancia escrita en el documento. La sola voluntad del girado de aceptar aun cuando lo manifieste y exteriorice de cualquier modo y aun documentalmente, no basta para que nazca una obligación cambiaria a su cargo. Debe existir la constancia escrita de su aceptación en el propio documento.

La obligación contraída por el aceptante reviste el carácter de autonomía previsto por el art. 8 del DLTV. El derecho correlativo que adquiere el portador es un derecho literal y autónomo (art. 1).

El art. 74, inc. 1, dispone que la aceptación será pura y simple. El girado no puede subordinar el pago de la letra al cumplimiento de una condición (art. 74, inc. 1).

La aceptación es irrevocable. No obstante, el DLTV autoriza que el girado - que tiene en sus manos la letra ya que ha firmado la aceptación- antes de restituirla, tache su aceptación. En tal caso debe tenerse por no aceptada.

Si aparece en una letra una aceptación tachada, el DLTV presume que la tachadura fue realizada por el girado, antes de la restitución. Esta presunción admite prueba en contrario. El portador, interesado en la responsabilidad del girado, podrá probar que la aceptación fue tachada  tiempo después de la aceptación.

B. Formalidades de la aceptación
1. Formalidades de acto de presentación

a. La presentación implica la exhibición de la letra

La presentación es el acto por el cual se exhibe la letra de cambio al girado para que ponga en ella su aceptación. El portador no tiene que entregar la letra pero la tiene que exhibir, permitiendo que el girado estampe en ella su aceptación, si quiere hacerlo.

La presentación de la letra para recabar la aceptación es una carga del tenedor (art. 69). Es una facultad que le beneficia, pues de contar con su aceptación, se refuerza el valor de la letra. Si no la presenta para recabar la aceptación, nada impide que luego la presente  al vencimiento, exigiendo el pago al girado.

Hay un caso en que es obligatorio presentar la letra a la aceptación: cuando las letras son a cierto plazo desde la vista. Por otra parte, el librador puede imponer la obligación de que se presente o prohibir la presentación a la aceptación (art. 70).

b. La presentación la debe hacer el tenedor de la letra

La presentación a la aceptación la debe hacer el tenedor de la letra, esto es, quien aparece como endosatario. También, puede presentarla un representante de éste. También, puede requerir la aceptación el mero tenedor, aunque no tenga derechos como endosatario, pues el artículo 69 se refiere al simple portador.

c. Lugar y momento de presentación a la aceptación

La presentación se hace al girado en su domicilio (art. 69). La oportunidad en que se ha de presentar varía según el tipo de vencimiento.

La letra a la vista es pagadera a su presentación, no es necesaria su previa aceptación.

La letra a cierto plazo desde la vista debe presentarse para su aceptación, necesariamente, por lo dispuesto por el art. 80. La ley impone el plazo de un año a contar de la fecha de su creación, para su presentación (art. 71). El librador puede estipular un plazo distinto, mayor o menor (art. 71). No puede estipular que no se presente a la aceptación, es decir, no puede agregar la cláusula “no aceptable” (art. 70, inc. 1, in fine).

En la letra con vencimiento fijo el DLTV no establece plazo para presentar la letra a la aceptación. Es del interés del tenedor presentarla cuanto antes, pues con la aceptación obtiene un nuevo obligado cambiario que refuerza el valor del título.

2. Formalidades del acto de aceptación

Tiene capacidad para aceptar quien tiene capacidad para obligarse. Puede aceptar, un mandatario aplicando las normas generales de la Ley (arts. 21 y ss.).

La aceptación es un acto formal. El art. 73 dispone que se escribirá en la misma letra. No hay fórmulas sacramentales. Puede  expresarse “acepto” o “conforme” pero basta la sola firma del girado puesta en la letra y la firma estamparse en el anverso (art. 73). Lo corriente es que el girado firme al pie de la letra, donde figura su nombre (art. 72).

El DLTV no establece la posibilidad de hacerla constar en hoja adherida, como se prevé para el aval o para el endoso.

a. Fecha de la aceptación

En las letras a días o meses vista debe establecerse la fecha de la aceptación (art. 73). En efecto, en estos casos, el plazo para el vencimiento de la letra se cuenta desde la fecha de la aceptación.

b. Domicilio de la aceptación

Para las letras domiciliadas el art. 75 dispone:

Cuando el librador hubiere indicado en la letra de cambio, un lugar de pago distinto al del domicilio del librado, sin designar a un tercero en cuya casa haya de hacerse el pago, el librado podrá indicarlo así en el momento de su aceptación. A falta de semejante indicación, se entenderá que el aceptante se ha obligado a pagar por sí mismo en el lugar de pago.

Cuando la letra sea pagadera en el domicilio  del librado éste podrá indicar en la aceptación una dirección en el mismo lugar para que en ella se efectúe el pago.”

c. Monto de la aceptación

El art. 74 prevé la aceptación parcial pero deja librado a la voluntad del portador admitirla. Si la admite debe protestar por el resto; si no la admite, protesta por el todo.

El protesto por aceptación parcial produce iguales efectos que el protesto por falta de aceptación, respecto al importe por el cual se protesta. En consecuencia, el portador puede exigir el pago anticipado de la parte que no fue aceptada por vía de regreso, pero debe esperar al vencimiento para exigir del girado la parte que aceptó. El obligado de regreso que paga anticipadamente sólo parte de la letra, no puede exigir la letra pero puede exigir un recibo, que se anote en la letra su pago parcial y, además, una copia certificada de la letra y del protesto (art. 103). Con esos documentos puede ejercer la acción de rembolso contra quienes son sus garantes.

Si el tenedor no admite la aceptación parcial protestará por el todo. El DLTV no lo establece pero debe entenderse así, ya que es facultativo para el tenedor admitir o no la aceptación parcial.

C. Efectos de la aceptación y de la falta de aceptación

El girado que aceptó debe pagar, aun cuando no tenga fondos, porque la existencia o no de fondos es irrelevante para el funcionamiento de la letra. El girado puede haber aceptado sin tener provisión de fondos porque los esperaba y no los recibió o porque simplemente concedió crédito al librador. En cualquiera de los casos, pagada la letra, el girado tendrá una acción para reclamar al librador el importe pagado, pero se trata de una acción extracambiaria.

En conclusión, sea que el girado tenga o no fondos del librador, su aceptación produce los siguientes efectos:

1. Efecto de la aceptación

a. El aceptante se convierte en el principal obligado por el pago de la letra 

El efecto principal de la aceptación consiste en que el girado se convierte en obligado cambiario, siguiendo el principio genéricamente establecido de que todo aquél que firme un título valor se obliga a pagarlo (arts. 8 y 9). El principio está expresamente reiterado en los arts. 76 y 105 del DLTV.

El girado con su aceptación se compromete a cumplir la orden librada y se convierte en el obligado principal y directo al pago de la letra. Cuando llegue el vencimiento de la letra, el tenedor acudirá a exigir su pago al aceptante por ser el principal obligado y, si éste no paga, deberá protestar la letra por falta de pago y tendrá acción ejecutiva para exigir su pago contra el girado aceptante, endosantes y el librador.

El girado obligado por su aceptación, como todo obligado cambiario, contrae una obligación literal. Se obliga por los términos de la letra.

El portador tiene un derecho autónomo contra el aceptante y, por lo tanto, éste no puede oponerle, en el momento del pago, excepciones que tengan que ver con sus relaciones con el librador ni con anteriores tenedores.

La aceptación de la letra no extingue, por sí, la obligación extracambiaria que pueda existir entre librador y girado. El girado ha consentido en obligarse nuevamente, por un vínculo cambiario que se suma a la obligación extracambiaria prexistente. La relación fundamental subsiste. La deuda del girado a favor del librador no se extingue. Recién se extinguirá cuando el girado pague, al vencimiento.

b. Garantía de pago

Tiene otro efecto importante. Refuerza el crédito que la letra ha incorporado, ya que aumenta la confianza de que la letra será pagada a su vencimiento. Con la aceptación, las letras obtienen un mayor respaldo pues, además de la firma del librador tiene la firma del girado, ambos solidariamente responsables del pago, sin perjuicio de las responsabilidades de endosantes y avalistas que pudieran haber firmado. Ello contribuye, además, a facilitar su circulación pues el tenedor la ha de colocar mejor en el mercado cuando la letra cuente con la aceptación del girado.

 c. Comienza a correr el plazo en la letras a cierto plazo desde la vista

En las letras a cierto plazo desde la vista interesa la aceptación puesto que desde su fecha empieza a correr el plazo señalado, con lo cual queda determinado el día del vencimiento.

2. Efectos de la falta de aceptación  

El portador tiene la facultad, en algunos casos, y en otros la obligación de recabar la aceptación del girado. Si, al hacerlo, el girado se niega a aceptar, debe formalizarse el protesto

a. Comienza a contarse el plazo de vencimiento

En las letras a cierto plazo de la vista, el plazo de vencimiento corre a partir de la aceptación o del protesto por falta de aceptación.

b. Se produce el vencimiento anticipado de la letra de cambio

En las letras con otros vencimientos, de acuerdo al art. 99, lit. B, inc. 1, del DLTV si el girado no acepta la letra se produce el vencimiento anticipado del derecho incorporado. Esto quiere decir que el tenedor no tendrá que esperar al vencimiento de la letra; queda habilitado a presentarla inmediatamente al pago y, en su defecto, para ejercer las acciones cambiarias de regreso, anticipadamente, antes del vencimiento (art. 99, n. 1, lit. B). 

Será facultad del portador exigir el pago anticipado. Puede, por lo contrario, esperar el vencimiento y volver a presentarse ante el girado para exigir el pago.

La acción es ejecutiva por lo dispuesto en el art. 107. No tiene acción contra el girado porque, precisamente, éste no aceptó.

Como es obvio, si el portador promueve acción para el cobro de la letra anticipadamente, se hace innecesaria y superflua la presentación de la letra al vencimiento para requerir su pago. No obstante lo que terminamos de expresar, el art. 89, inc. 2, del DLTV establece:

El protesto por falta de aceptación no exime al tenedor de la letra de la obligación de protestarla de nuevo si no se pagase.”

Entendemos que esta norma sería aplicable cuando el portador renuncia al ejercicio de la acción anticipada. Porque, insistimos, si el tenedor puede de inmediato ejercer las acciones de regreso para obtener el pago y así lo hace, no tiene sentido que se le obligue a protestar por falta de pago.

También, se aplica la norma en el caso en que el protesto por falta de aceptación no provoca el vencimiento anticipado, esto es, en las letras a cierto plazo desde la vista (art. 80 DLTV) o en las letras con la mención “no aceptable”.

Si no se protesta la letra por falta de aceptación, el portador pierde la acción de regreso para el cobro anticipado de su importe (art. 106, inc. 1, lit. B). Debe esperar al vencimiento y presentar la letra al pago y, en defecto de pago, debe protestarla.

c. Genera responsabilidad extracambiaria al girado si tuviere provisión de fondos

El girado que no acepta, teniendo provisión de fondos, con su actitud afecta el crédito del librador

Aclaramos que, aun cuando el girado tuviera fondos, no tiene por qué y nada lo obliga a prestar un servicio de pagos al librador. Existirá responsabilidad sólo si se hubiera celebrado un pacto cambiario.

Nos explicamos, un deudor no está obligado a aceptar las letras que se le giren, máxime cuando por tal aceptación se hace más gravosa su situación, por cuanto si antes era deudor del librador – por una relación cualquiera - con la aceptación crea una nueva obligación a su cargo, que no extingue la anterior y documentada en un título ejecutivo.

No es admisible que cualquier acreedor gire una letra contra su deudor, como medio de hacerlo cumplir con su obligación. Nadie puede ser compelido a soportar la asunción de una obligación abstracta. Si no hubo pacto cambiario, el solo hecho de ser deudor del librador, no obliga a aceptar la letra que éste gire. La obligación de aceptar provendrá de la celebración de un previo pacto cambiario, explícito o implícito. El girado sólo será responsable, repetimos, si celebró un pacto cambiario con el librador. En este solo caso, la no aceptación y el no pago futuro generará una responsabilidad por los gastos y daños y perjuicios que se hayan ocasionado.

La acción del librador será una acción extracartular basada en la relación fundamental que existe entre librador y girado, y en el pacto celebrado.

III. Pago

A. Presentación al pago

El art. 6 dispone que el ejercicio del derecho consignado en un título valor requiere la exhibición del mismo. La presentación de la letra al pago, exigida por la ley, es consecuencia de la aplicación de ese precepto general. Para reclamar el pago, el portador debe exhibir o presentar la letra al obligado.

Además, el DLTV dispone que si el título es pagado, el portador debe entregarlo a quien lo pagó (art. 6). De manera que se hace necesario presentar el documento a quien debe pagarlo para, en caso de que éste pague, entregárselo.

La presentación al pago dependerá del vencimiento de la letra:

1. Las letras a la vista

Para las letras a la vista, el vencimiento acaece el día de la presentación. En consecuencia, respecto a estas letras no se requiere la previa aceptación: el portador exige directamente el pago.

El DLTV fija un plazo de un año dentro del cual debe ser presentada. Ese plazo puede ser variado por el creador de la letra (art. 79).

Si el portador no la presenta en ese plazo, caducan sus acciones cambiarias y causales (art. 106).  Pierde acciones de regreso y no tiene acción contra el girado, que no era obligado cambiario pues no había aceptado.

El obligado, a quien se demande el pago, podrá alegar la caducidad de la letra por falta de presentación en tiempo, como excepción en la ejecución cambiaria.

Nos preguntamos ¿cómo se prueba que la letra no ha sido presentada al pago en plazo? ¿Quién debe probarlo? El obligado no puede probar la no presentación, por tratarse de un hecho negativo. El tenedor será quien debe probar su presentación oportuna ante el excepcionamiento planteado.

Entendemos que el portador diligente que presentó en tiempo la letra a la vista, deberá requerir el protesto de tal modo que la presentación de la letra por el escribano se realice antes de vencido el año. En ese caso no habrá problema, su presentación en tiempo quedará probada con la intervención notarial.

Aclaramos que, pasado el año y los dos días hábiles subsiguientes, la letra ya no podrá ser protestada. Si el escribano requerido igual lo formaliza, ese protesto será un protesto tardío y la letra habrá sido “indebidamente protestada”.

2. Las letras con otros vencimientos

La letra, con otros vencimientos, debe ser presentada al pago por el tenedor de la letra el día en que debe pagarse o en uno de los dos días hábiles sucesivos. Así lo dispone el art. 83.

El legislador ha previsto diversamente las dos situaciones. 

En el art. 106, para las letras a la vista, dispone que la falta de presentación en el término de un año se sanciona con la caducidad de las acciones de regreso. 

En el art. 83, para las letras con otros vencimientos, la falta de presentación no se sanciona especialmente. El DLTV dispone que el tenedor debe presentarla pero nada dispone para el caso que no se cumpla con el precepto legal. Entendemos que no hay sanción sin texto que la imponga. 

Sí hay sanción si la presentación notarial para realizar el protesto no se hace a tiempo. El protesto fuera de tiempo será un protesto indebido y la letra quedará perjudicada por cuanto se pierden las acciones cambiarias de regreso.

B. Efectos
1. Efectos del pago total

El girado puede pagar la totalidad de la letra o puede pagar parte de ella. 

El art. 85 del DLTV, establece que el tenedor no puede rehusar un pago parcial.

a. Extingue la obligación cambiaria

El pago total por parte del girado extingue la obligación del librador y la de todos los demás firmantes de la letra de cambio: el girado, los avalistas y los endosantes. 

b. No extingue la relación fundamental entre el librador y el girado

No extingue las relaciones fundamentales que mantengan el librador y el girado. El girado se convertirá en acreedor del librador si éste no le ha entregado fondos para pagar la letra.

c. El girado puede rescatar la letra

El girado, al pagar la totalidad, tiene el derecho a exigir que se le entregue la letra. Si ha efectuado un pago parcial, tiene derecho a exigir que se le proporcione la letra a los efectos de colocar una  constancia del pago que ha hecho (art. 85).

2. Efectos de la falta de pago

a. Obliga al tenedor a protestar por falta de pago

El tenedor de la letra, aceptada y no pagada por el girado, debe protestar formalmente para conservar las acciones tendientes a su cobro.

b. Genera la responsabilidad del girado frente al librador

La letra que fue aceptada y, posteriormente, no se pagó, genera la responsabilidad del girado. En efecto, éste garantizó al librador el pago cuando aceptó. Si incumpliendo su obligación no paga, es responsable frente al librador por los daños y perjuicios ocasionados. 

Si el librador entregó los fondos al girado para pagar, además de los daños y perjuicios, el girado deberá el monto de la provisión de fondos. Si no hubo provisión pero hubo pacto cambiario (según el cual el girado daría crédito al librador) igualmente deberá los daños y perjuicios.

3. Efectos del pago parcial

El pago parcial solamente libera por la parte pagada.

Para el caso de pago parcial, el art. 85 establece, en su inc. 2, que el portador debe protestar por el resto que no se pagó. Los efectos del protesto y de su omisión respecto al importe impago son similares a los analizados en el caso de falta de pago.  

 

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