¿Qué es el acto cooperativo?

Por Nuri E. Rodríguez Olivera

El tema del acto cooperativo se relaciona con otro más amplio: relaciones entre asociado y cooperativa. Con la creación de la cooperativa nace un nuevo sujeto de Derecho, con el cual los asociados han de formalizar relaciones jurídicas de distinto tipo. Si bien el asociado forma parte de la cooperativa, jurídicamente es separable y se le enfrenta como un sujeto distinto.

I. Concepto de acto cooperativo

Debe distinguirse, desde un punto de vista estrictamente jurídico, una duplicidad de relaciones. Por un lado, la relación de sociedad, cuyo objeto es el aporte de los socios para el ejercicio en común, de una actividad empresarial. Dentro del marco estatutario, el asociado adquiere un estatuto personal compuesto de derechos, deberes y obligaciones respecto a la cooperativa, nuevo sujeto de Derecho. El asociado tiene obligación de aportar y la cooperativa tiene el derecho correlativo a exigirle la obligación debida. El asociado tiene derecho a que anualmente se le pague una parte de los excedentes y la cooperativa tiene la obligación correspondiente. De este modo, por la sola relación asociativa, se crea una relación en que asociado y cooperativa asumen obligaciones.

La relación entre el asociado y la cooperativa no se agota con la realización de su aporte. Pueden configurarse una multiplicidad de relaciones de cambio que se instauran entre la cooperativa y los socios singulares y que consiste, según el objeto específico de la cooperativa, en relaciones de compraventa o de trabajo o de crédito, etc. El asociado adquiere bienes o servicios de la sociedad a cambio de un precio o realiza trabajos a cambio de una remuneración u obtiene un crédito por el cual abonará intereses.

La doctrina y la Ley General de Cooperativas n° 18.407 de 2008  (LGC) llaman actos cooperativos a estas distintas relaciones entre socio y sociedad[1].

La LGC define el acto cooperativo en el art. 9, inc. 1, pero comprendiendo otras figuras:

«Son actos cooperativos los realizados entre las cooperativas y sus socios, por éstas y los socios de sus cooperativas socias, o por las cooperativas entre sí cuando estuviesen asociadas bajo cualquier forma o vinculadas por pertenencia a otra de grado superior, en cumplimiento de su objeto social.»

La norma establece distintas categorías:

A. Se llama acto cooperativo a la relación entre el socio y la cooperativa y que se cumple en ejecución del objeto de la cooperativa. Cuando el asociado compra un bien a la cooperativa o trabaja para la cooperativa o usa bienes de la cooperativa u obtiene un crédito de la cooperativa, tales actos tiene la estructura formal de los actos civiles o comerciales tipificados en nuestro Derecho; pero tienen un condicionamiento que los hace diferentes.

Ese condicionamiento deriva de los principios del cooperativismo que suponen que no hay oposición de intereses entre asociados y cooperativa pues los asociados se organizan para lograr fines comunes, por el esfuerzo común y la ayuda mutua. Se entiende que no hay oposición entre asociado y cooperativa, ni una barrera entre distintas personalidades, puesto que la personalidad propia de la cooperativa es el instrumento para alcanzar resultados personales por los socios.

Aclaramos que todo lo antes descrito, sucede también en materia de sociedades comerciales. La sociedad comercial como la civil, cumplen también una función instrumental: realizar en común una determinada actividad económica. Los socios buscan con la sociedad satisfacer intereses personales. También, con respecto a la sociedad, se crean relaciones entre socio y sociedad, en que unas responden al “status” de socio y otras derivan de negocios ulteriores celebrados con el socio y con la sociedad.

La diferencia entre una cooperativa y la sociedad comercial, es que ésta tiene por objeto realizar una actividad económica fundamentalmente dirigida a terceros. La sociedad civil y la comercial, en la explotación de su objeto, pueden celebrar contratos con sus socios; pero no es lo normal. En cambio, la cooperativa tiene por objeto realizar una actividad económica dirigida a atender los reclamos de los propios asociados, aunque con algunas condiciones se admite la contratación con terceros.

B. También, se llama actos cooperativos a los realizados entre sí por cooperativas asociadas o vinculadas por pertenecer a otra de grado superior y los realizados por las cooperativas con socios de las cooperativas asociadas.

II. Régimen legal aplicable al acto cooperativo

Con relación al acto cooperativo, se sostienen distintas posiciones.

Algunos entienden que cada acto de venta o prestación de trabajo en el esquema de una sociedad cooperativa, es un acto debido para la realización del objeto social y la disciplina aplicable está determinada por esa función característica. Consideran, entonces, que todo lo relacionado con el acto cooperativo debe regularse por la LC o, en su defecto, por la doctrina y principios del cooperativismo. La extensión de los derechos y obligaciones recíprocas entre el asociado y su cooperativa serán interpretados a la luz de principios del cooperativismo.

En otra posición, se sostiene que el acto que celebre una cooperativa con el socio, debe ser asimilado a la forma jurídica a la cual se aproxima, a los efectos de aplicar la normativa correspondiente. Si se trata de una compraventa, se aplicarán normas de la compraventa civil o comercial, según el caso. Si se trata de una prestación de trabajo, el Derecho laboral. Si se trata de préstamos, el Derecho comercial.

Una posición más flexible sostiene lo siguiente: cada acto cooperativo está condicionado a la función característica que cumple en la estructura cooperativa, como acto debido para la posible realización del objeto social, pero ello es sin perjuicio de su aproximación a la forma jurídica típica de Derecho común a la cual se asemeja, máxime cuando el Derecho cooperativo no incorpora una reglamentación completa del acto cooperativo[2]. Dentro de esta tercera postura, se entiende que muchos aspectos del acto cooperativo pueden quedar sometidos al Derecho común con los debidos ajustes. Las normas de Derecho común sobre capacidad, consentimiento, causa y objeto de los contratos se aplican cuando se analiza la validez de un acto cooperativo aislado. Si se trata, por ejemplo, del acto cooperativo compra debe entenderse que produce los efectos de una compraventa común, en cuanto a las obligaciones principales que ese contrato genera: pago de precio y entrega de la cosa y en cuanto a los efectos que produce, por ser un título de trasmisión de dominio, que seguido de la tradición hace dueño del bien al comprador y que genera a cargo del vendedor la responsabilidad por evicción y por vicios de la cosa vendida.

La Ley vigente ha adoptado esta tercera posición, en el inc. 2 del art. 9. Se establece que los actos cooperativos “constituyen negocios jurídicos específicos, cuya función económica es la ayuda mutua, quedan sometidos al derecho cooperativo y para su interpretación se entenderán integrados por las estipulaciones del estatuto social”.

El inc. 2 los califica como negocios jurídicos específicos, cuya función económica es la ayuda mutua. Se dispone que quedan sometidos al derecho cooperativo. Para la interpretación de esos negocios se dispone que se integrarán con las estipulaciones del estatuto social. Luego, el inc. 5 agrega:

“En todo lo no previsto en las leyes cooperativas se aplicarán al acto cooperativo los principios generales en materia de negocio jurídico en general y de los contratos en particular, en lo compatible y en cuanto correspondiere o fuere pertinente.”

1. El acto cooperativo en las cooperativas de trabajo

En materia de cooperativas de trabajo, en que el asociado presta servicios o realiza tareas dentro de la organización empresaria de la cooperativa, la formulación de la doctrina del acto cooperativo se hace más compleja. La doctrina es variada en cuanto a la naturaleza de las relaciones entre asociado y cooperativa.

Para algunos, la relación es puramente asociativa y margina la relación de trabajo. Para otros, la relación de trabajo se superpone a la relación asociativa y por lo tanto aquélla debe ser regulada por el Derecho laboral. Para otros se crea una figura compleja en que se dan las dos relaciones debiendo ser reguladas ambas por los respectivos Derechos: el asociativo y el laboral respectivamente.

En esta última tesis, se sostiene que ciertos aspectos de la relación laboral han sido absorbidos por las normas asociativas como por ejemplo, lo relacionado con el salario, que en la cooperativa no es tal, sino que sería un anticipo de los excedentes a los cuales el asociado que trabaja tiene derecho. La legislación cooperativa no ha regulado otros aspectos de las relaciones con el asociado-trabajador, como lo concerniente a la jornada de trabajo, descansos semanales, vacaciones anuales, normas sobre seguridad, etcétera, y se han de aplicar, entonces, normas de Derecho laboral.

a. Solución de nuestra legislación

El inc. 1 del art. 99 dispone:

“Son cooperativas de trabajo las que tienen por objeto proporcionar a sus socios puestos de trabajo mediante su esfuerzo personal y directo, a través de una organización conjunta destinada a producir bienes o servicios, en cualquier sector de la actividad económica. La relación de los socios con la cooperativa es societaria”.

El art. 102 establece:

«Serán aplicables a todos los trabajadores, tengan o no la calidad de socios, las normas de protección de la legislación laboral y la previsión social, excepto la indemnización por despido a los socios excluidos.

Las cooperativas de trabajo no deberán realizar aportes patronales a la seguridad social, con excepción de los aportes al Fondo Nacional de Salud correspondientes a los trabajadores socios y no socios, y del aporte jubilatorio patronal correspondiente al personal dependiente.

Facúltase al Poder Ejecutivo a establecer un régimen ficto de aportación, como único aporte a la seguridad social, a aquellas cooperativas de trabajo cuyo volumen de actividad se encuadre en las condiciones que al respecto fije la reglamentación.»

De manera que combinando las normas citadas, resulta que la Ley acoge la última tesis expuesta. Se califica a la relación del socio con la cooperativa como societaria (art. 99); pero se le aplican normas laborales y de previsión social, con una excepción, la indemnización por despido.

b. Otras consideraciones

* El acto cooperativo es el acto que puede celebrar un socio con la sociedad cooperativa que integra, dentro del marco del estatuto social.

En materia de sociedades comerciales, puede suceder que el socio celebre contratos con la sociedad que integra. Nada impide que el socio de una sociedad que sea propietaria de un supermercado haga sus compras en ese supermercado o que el accionista de un banco haga uso de un préstamo bancario o abra una cuenta corriente en el banco en que participa. Incluso, lo más probable es que el socio o accionista realice, con la sociedad que integra, las operaciones normales del giro de ésta en vez de acudir a empresas que le son totalmente extrañas.

* Lo peculiar de la cooperativa es que ésta se crea para realizar operaciones de su giro exclusivo, fundamentalmente con sus asociados, siendo de excepción la realización de negocios sociales con terceros.

Las cooperativas se constituyen para realizar una actividad con sus socios y toda su actividad se debe desarrollar en torno a negocios que se celebren primordialmente con los asociados. Una cooperativa ha de celebrar, necesariamente, actos cooperativos.

* No es esencial que el socio celebre actos cooperativos. Después de su ingreso, aporte mediante, puede suceder que no llegue a celebrar ningún acto cooperativo, sin que por ello deje de ser socio. Así por ejemplo, el socio de una sociedad cooperativa de crédito puede no usar jamás el crédito que tiene disponible ni hacer ahorros en su cooperativa. El socio de una cooperativa de consumo puede no hacer adquisiciones en la cooperativa que integre.

Hay casos excepcionales en que el socio o miembro debe celebrar actos cooperativos, como una obligación impuesta estatutariamente o por asamblea.

En nuestro concepto es excesivo referirse a un acto cooperativo como algo distinto y específico, siendo que no existe una disciplina legal completa sobre el mismo. La terminología es interesante y puede resultar útil su caracterización pero siempre que no se extremen las consecuencias de su adopción.

Al acto cooperativo se le aplicarán normas de carácter general sin perjuicio de las previsiones especiales existentes para los distintas clases de cooperativas y, en especial, para la cooperativa de trabajo.

Debemos recordar lo dispuesto por el art. 9 antes transcripto. La norma contiene una remisión al derecho común, aunque sin distinguir entre Derecho civil y comercial.



[1] Galgano, Diritto commerciale, Le società, Contratto di società, Società di persone, Società per azioni, Altre società di capitali, Società cooperative, p. 256 (2006).

[2] Verrucoli, La societá cooperativa.

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