Transporte terrestre de personas

Por Carlos E. López Rodríguez

I. Normativa aplicable

No existe una normativa legal especial para el transporte terrestre de personas. 

Ante el vacío de la Ley, habría tres soluciones posibles:

A. Una primera posibilidad sería aplicar, por analogía, la normativa sobre transporte terrestre de cosas, regulado en los arts. 163-190 del Código de Comercio (CCom).

Crítica:

No son aplicables al transporte de personas iguales reglas que a las mercancías porque el ser humano no es comparable a los objetos. Por otra parte, se requiere para este transporte una especialización de los medios para realizarlo. 

En cuanto al régimen de responsabilidad del transportador difiere por la posibilidad de la influencia de la conducta del propio viajero.  

B. Pérez Fontana consideraba que se debe recurrir a las disposiciones del CCom referentes al arrendamiento de obra (arts. 578-602 CCom). La aplicación del CCom, en lugar del Código Civil se fundamenta en el carcter mercantil que se le reconoce al transporte terrestre de personas, a pesar de que el art. 7 sólo se refiere al transporte de mercaderías.

C. Rodríguez Olivera entiende que se puede aplicablar, por analogía, las normas del contrato de pasaje marítimo (arts. 1.282 y ss. CCom) y, en su defecto, correspondeería la aplicación del Derecho común

II. El contrato de transporte terrestre de personas

Los elementos personales de contrato son: el porteador y el viajero. 

Para que pueda considerarse que existe contrato de transporte, la ejecución del mismo debe debe confiarse enteramente al porteador. No debe haber intervención personal y activa del pasajero en la ejecución del transporte.

Se trata de un contrato consensual. El contrato se suele documentar con el pasaje o billete, cuya eficacia es meramente probatoria.

A. Obligaciones emergentes del contrato y responsabilidad del transportador

1. Obligaciones del pasajero

La obligación principal del pasajero es pagar el precio

Accesoriamente el pasajero debe utilizar el transporte en fecha señalada, ocupar el medio de transporte, usándolo debidamente y, además, sin molestar a otros pasajeros. También, debe adoptar las debidas precauciones para su propia seguridad.

2. Obligaciones del transportador

La obligación principal del porteador es conducir ileso al viajero al lugar de destino en tiempo previsto y en la fecha establecida

Accesoriamente, debe admitirle y proporcionarle lugar en el vehículo de transporte. Puede comprender, en viajes largos, la manutención y alojamiento en el propio medio de transporte o en hoteles.

3. Responsabilidad

a. Régimen aplicable

Nuestro Derecho no establece un régimen especial de responsabilidad para el transporte de personas. 

Si aplicamos los principios generales y normas análogas del contrato de transporte de cosas, en lo pertinente (arts. 163-190 CCom), tenemos que partir de la base de que el transportador responde toda vez que el daño sufrido por el pasajero sea efecto de su incumplimiento[1]

La particularidad estaría en que se presume el nexo causal entre la actividad del transportador y el daño. El transportador podrá exonerarse de responsabilidad, cuando el daño se debe a causa extraña, aplicando normas de carácter general (art. 219 CCom).

En dicho artículo se establece lo siguiente:

"El deudor es condenado al resarcimiento de daños y perjuicios, sea en razón de la falta de cumplimiento de la obligación, o de la demora de la ejecución, aunque no haya mala fe de su parte, siempre que no justifique que la falta de cumplimiento proviene de causa extraña que no le es imputable.

b. Responsabilidad y obligación de resultado

Rodière fundamenta la extensión de la responsabilidad frente al pasajero con similares términos en que lo hace cuando se refiere al contrato de transporte de cosas:

“El transportador asume una obligación de resultado. El solo hecho de que el pasajero no llegue sano y salvo compromete su responsabilidad . Sólo puede liberarse si prueba que el hecho no le es imputable.

No responderá si prueba la fuerza mayor, caso fortuito o hecho de la víctima y nosotros agregamos que tampoco responde si el daño se debe a cualquier otra causa extraña.

Entre los intereses del transportador y los intereses del cargador o del pasajero, el legislador tutela fundamentalmente al cargador o al pasajero. El cargador o el pasajero sólo debe acreditar el daño. Acreditado este extremo, el transportador tiene la obligación de repararlo.

Si intervino un hecho externo a su voluntad, es el transportador quien debe probarlo.  

c. Alcance de la responsabilidad

Aplicando el art. 222, debe repararse al pasajero la pérdida que ha sufrido y el lucro del que se le ha privado, pero sólo de los daños y perjuicios que se han previsto o podido prever al tiempo del contrato, si no hubo dolo. El art. 222 establece:

"Los daños y perjuicios debidos al acreedor, a no ser de los fijados por la ley, o convenidos por los contratantes, son en general, de la pérdida que ha sufrido, y del lucro de que se le ha privado, con las modificaciones de los artículos siguientes."

Si la responsabilidad se imputa a título de culpa o negligencia, sólo se responde por los daños previstos o previsibles al tiempo del contrato. Si hubo dolo, se responde, también, de los no previsibles. En el inc. 1 del art. 223 se establece lo siguiente:

"El deudor no responde sino de los daños y perjuicios que se han previsto, o podido prever al tiempo del contrato, cuando no ha provenido de dolo suyo la falta de cumplimiento, a no ser en los casos especialmente determinados en este Código.

En cualquiera y todos los casos, se responde por lo que ha sido consecuencia inmediata y directa de la falta de cumplimiento (art. 223). 

Tratándose de daño a personas, se entiende que debe repararse el daño material y el moral.

III. Cláusulas de exoneración o limitación de responsabilidad

Sobre la validez de las cláusulas de exoneración o limitación de responsabilidad en el transporte de pasajeros, se sostienen dos posiciones:

A. Inadmisibilidad de estas cláusulas

Se dice que no son válidas las cláusulas de exoneración, alegando que las personas están fuera del comercio jurídico. Quienes sostienen que el transporte asume obligación de seguridad, agregan que el transportador no puede liberarse de ella.  

En cuanto a las normas abusivas de un contrato nos remitimos a las normas contenidas en la Ley sobre Relaciones de Consumo n° 17.250 de 2000. En su art. 31 se establece que se consideran cláusulas abusivas sin perjuicio de otras, las siguientes:

"A) Las cláusulas que exoneren o limiten la responsabilidad del proveedor por vicios de cualquier naturaleza de los productos o servicios, salvo que una norma de derecho lo habilite o por cualquier otra causa justificada.

B) Las cláusulas que impliquen renuncia de los derechos del consumidor.

...

G) Las cláusulas que impliquen renuncia del consumidor al derecho a ser resarcido o reembolsado de cualquier erogación que sea legalmente de cargo del proveedor..."

De acuerdo con el inc. 2 del art. 31La inclusión de cláusulas abusivas da derecho al consumidor a exigir la nulidad de las mismas y en tal caso el Juez integrará el contrato. Si, hecho esto, el Juez apreciara que con el contenido integrado del contrato éste carecería de causa, podrá declarar la nulidad del mismo.

B. Admisibilidad de estas cláusulas

Rodière contrargumenta lo siguiente: 

1. que la cláusula de exención no pone en juego la persona sino una cierta suma de dinero; 

2. que se confunde la obligación asumida y la responsabilidad que la sanciona; 

3. que son válidas las cláusulas que exoneran por daños causados por la demora y, en tal caso no se puede invocar dignidad humana.

En Derecho marítimo, se distingue entre faltas náuticas y faltas comerciales. La tendencia es la exoneración por las náuticas. 

Se fundamenta con estos términos: quien ha hecho todo lo que está a su alcance para poner el buque en condiciones de cumplir con un viaje y ha contratado el personal técnico con títulos habilitantes para realizar la navegación, no puede ser responsabilizado por las culpas técnicas de ese personal. Además, las funciones de ese personal, se desempeñan fuera del ámbito de control del armador, con lo cual desaparecen los fundamentos tradicionales de la culpa in eligendo o in vigilando. A los riesgos de culpas náuticas, estaría sometidos todos los interesados en la expedición marítima, cargadores y, también, el transportador. Por ello se permite al transportador incluir cláusulas de exoneración por culpas náuticas. Los mismos argumentos podrían sostenerse respecto al transporte terrestre de personas.



[1] Rodière, Les transports, p. 751.