Transporte terrestre de cosas

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

El Código de Comercio (CCom) disciplina incidentalmente al transporte terrestre de cosas, cuando se trata de regular la actividad del transportador (arts. 163-190 CCom), a quien califica como auxiliar de comercio. Desde 1866, su normativa permanece incambiada, salvo disposiciones que tienen que ver con su organización como servicio público.  

I. Concepto

El transporte terrestre de cosas es el contrato por el cual una persona se obliga a trasladar mercaderías, de un lugar a otro, a cambio de un precio que se denomina flete o porte.

En este contrato, el transportador se obliga a trasladar una cosa de un lugar a otro.

Las cosas - objeto de transporte - deben ser entregadas o confiadas al transportador para que éste realice el transporte. Cuando esas cosas permanecen a disposición del dueño, no hay transporte. Por ejemplo, no hay transporte en el remolque. El buque remolcado es manejado por su dueño que sigue las instrucciones del remolcador.

El medio utilizado para realizar el transporte queda en poder del transportador. Si el transportador entrega el medio de transporte, no hay transporte. Habrá arrendamiento de cosa.  

II. Categorización del contrato de transporte de cosas

El contrato de transporte es bilateral o sinalagmático, pues nacen obligaciones para las dos partes contratantes. 

La obligación principal del transportador es realizar la traslación de cosas. Asume, además, obligaciones accesorias: cuidar y custodiar las cosas y entregarlas al término del viaje a la persona indicada. 

La obligación del cargador es pagar el flete convenido.

Es oneroso. Tiene por objeto la utilidad de ambas partes y se gravan las dos partes, una en beneficio de la otra.

Es conmutativo, pues la prestación de una parte equivale a la prestación de la otra.

Es consensual. La carta de porte que se redacta para formalizar el transporte no es esencial, puede faltar (art. 166, inc. 2).

III. Elementos del contrato de transporte de cosas

En el contrato de transporte podemos distinguir: elementos personales, elementos reales y elementos metafísicos.

A. Elementos personales

Las personas que intervienen en el contrato son las siguientes:

1. el transportador

2. el cargador (persona que entrega las cosas que han de ser transportadas); 

3. el destinatario o consignatario (persona que recibe las cosas objeto del transporte);

4.  el comisionista de transporte (art. 164).  

1. Transportador

El transportador es quien se obliga a realizar, personalmente o por intermedio de sus dependientes, actuando a riesgo propio, un determinado transporte. 

El CCom lo denomina, también, “empresario de transporte”, “porteador” o “acarreador”. La doctrina actual usa el vocablo transportador y algunos utilizan el vocablo transportista. 

a. El transportador como auxiliar del comercio

Su figura está regulada en el CCom como un agente auxiliar del comercio, en los arts. 163 y ss., capítulo V. 

El transportador no tiene, en el CCom un estatuto personal como el establecido para el corredor, en que se le imponga el cumplimiento de condiciones para el ejercicio de su actividad. Sólo se le impone llevar un libro diario en que se asentarán, por orden progresivo de números y fechas, todos los efectos de cuyo transporte se encarguen, con expresión de su calidad, persona que los carga, destino que llevan, nombres, y domicilio del consignatario y del conductor y precio del transporte (art. 164).  

Las demás obligaciones incorporadas en el capítulo que regula su figura, tienen que ver con el cumplimiento y ejecución del contrato de transporte.

b. El transportador como mandatario

El CCom hace una calificación jurídica inadecuada de los empresarios y comisionistas de transporte. En el art. 164 dispone: 

“Los empresarios o comisionistas de transporte, además de los deberes que tienen como mandatarios mercantiles...”

El empresario de transporte nunca es mandatario, cumple con un contrato en que se obliga a trasladar bienes de un lugar a otro. Podrá la Ley disponer que se le apliquen las normas del mandato pero ello no lo convierte en mandatario.

c. El transportador como profesional

Por el art. 270 de la Ley 17.296 de 2001 se ha creado un estatuto para el transportista profesional de carga terrestre, que realiza transporte oneroso de carga por vía terrestre para terceros, en servicios nacionales e internacionales. La norma fue reglamentada por el Decreto 349/001.  

De acuerdo con lo dispuesto por el art. 270 de la Ley 17.296, son empresas transportistas profesionales de carga terrestre, las que realizan transporte oneroso de carga por vía terrestre para terceros, en servicios nacionales o internacionales que se encuentre en las condiciones que menciona la presente ley.

Cada vehículo de capacidad superior a 3500 Kg. destinado al mencionado transporte, deberá estar identificado con una placa adicional a la matrícula, de naturaleza anual que se otorgará por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas a aquellos transportistas profesionales de carga terrestre, que acrediten estar inscriptos en un registro especial que llevará la Dirección Nacional de Transporte del citado Ministerio, justifiquen encontrarse al día en el pago de sus contribuciones, generadas desde el 1º de enero de 2001, con el Banco de Previsión Social, y con la Dirección General Impositiva, y cuyos vehículos de transporte de carga cuente con el Certificado de Aptitud Técnica y Vehicular. A los efectos de este artículo, el Banco de Previsión Social y la Dirección General Impositiva podrán recaudar estos tributos generados desde el 1º de enero de 2001, aún cuando los contribuyentes no estuvieran al día con los pagos anteriores por los mismos conceptos.

Para realizar transporte oneroso de carga terrestre para terceros, basta con ajustarse a las disposiciones que establece la presente ley, sin perjuicio del cumplimiento de las demás regulaciones nacionales y departamentales vigentes en la materia.

Todo transporte de carga terrestre que se realice en el país, deberá contar con una guía que contenga la información que se dispondrá en la reglamentación de la presente ley. La guía formaliza el contrato de transporte y corresponsabiliza a las partes (art. 271).

La Ley creó un Organo de Control honorario, integrado por un delegado titular y un delegado alterno de los Ministerios de Transporte y Obras Públicas y de Economía y Finanzas, y de la Mesa Intergremial de Transporte Profesional de Carga. El Organo de Control tiene como finalidad asesorar al Poder Ejecutivo y coordinar y participar en el control de la regularidad y legalidad de la actividad de transporte de carga terrestre.

La Ley facultó al Poder Ejecutivo para que, de acuerdo con la normativa vigente en la materia, estableciera una tasa por el otorgamiento de la placa adicional a la matrícula a la que se refiere el art. 270 (art. 272).

Sin perjuicio del control que corresponde a los organismos de recaudación, la reglamentación establece la forma y condiciones en las que el Organo de Control designa agentes de control especiales, con el cometido de verificar el cumplimiento de las obligaciones que en la Ley la reglamentación se establecen para el transporte profesional de carga terrestre.

2. Cargador

El cargador es quien entrega las mercaderías que deben ser transportadas. 

No interesa que sea o no propietario de las cosas a transportar. Basta que tenga la disponibilidad material de esas cosas.

El art. 184 establece:

“El conductor o comisionista de transporte no tiene acción para investigar el título que tengan a los efectos el cargador o el consignatario.

3. Destinatario

El destinatario es la persona que recibe las cosas en el punto de destino convenido. El CCom lo llama consignatario. Puede ser el mismo cargador o un representante suyo o puede ser otra persona.

Cuando no coinciden, se ha explicado la posición jurídica de uno y otro con distintas teorías.

En una primera concepción, el cargador es un gestor de negocios del destinatario.

La gestión de negocios comerciales es el hecho puramente voluntario del que hace por otro un acto de comercio, sin saberlo el propietario. La gestión de un negocio comercial, ignorándolo el dueño, obliga a éste, cuando la hubiere aprobado o le resultare una utilidad evidente (art. 332 CCom).

Muchas veces el contrato de transporte está ligado a un contrato de compraventa y el vendedor contrata el transporte por cuenta del comprador que será el destinatario.

En otra postura, se sostiene que el destinatario es un cesionario del derecho del cargador frente al transportador. De acuerdo a esta posición, después de celebrado el contrato de transporte, habría un nuevo negocio: la cesión de derechos entre el cargador y el destinatario.

Advertimos que, en la práctica, no se celebra un contrato en que se cedan los derechos del contrato de  transporte.

También, se sostiene que el destinatario es un tercero beneficiario de una estipulación para otro (art. 1.256 CC). El cargador, al celebrar el contrato con el transportador, lo haría en beneficio del destinatario. El destinatario tiene derecho a que se le entreguen, en el punto de destino, los objetos transportados. 

En la estipulación para otro se requiere la aceptación del tercero. Esta se formalizaría cuando el destinatario va a recibir los bienes en el destino. Cuando lo hace, entra en el contrato de transporte y se aprovecha de la estipulación que el cargador hizo a su favor.

Se critica esta postura por cuanto el cargador crea, también, una obligación a cargo del destinatario: la de pagar el flete y no se puede crear una obligación en perjuicio de un tercero sin su consentimiento. 

La doctrina contesta esta crítica expresando que el destinatario, en principio, nada tiene que pagar. El destinatario va, si quiere, a recibir las mercaderías. No está obligado a pagar. Adquiere esa obligación sólo si accede a reclamar los efectos transportados.

Consideramos que ninguna de las posiciones antes reseñadas es desechable porque en la realidad del mundo de los negocios pueden darse cualquiera y todas esas figuras. Las relaciones jurídicas que se crean varían de acuerdo a las relaciones previas existentes entre el cargador y el destinatario.

Normalmente, el transporte está ligado a un contrato de compraventa a distancia. El vendedor contrata el transporte para hacer llegar los bienes vendidos al comprador, habiendo acordado con él, lo relacionado con la contratación del transporte. Al  estudiar las modalidades de la compraventa a distancia, vimos que el vendedor puede incluir o no el costo del transporte en el precio de la compraventa. Se entiende que, en estos casos, el cargador está celebrando el contrato de transporte por cuenta del comprador. Más aún, si en la carta de porte se incluye la cláusula por cuenta, con ello se configura un modo de tradición simbólica.  

4. Comisionista de transporte

En el CCom se incorpora, además, la figura del comisionista del transporte (art. 164). El comisionista actua de dos formas:

* El dueño de los efectos a transportar solicita al comisionista que le contrate el transporte. El comisionista celebra el contrato de transporte con el transportador. Actúa por cuenta de un tercero pero en nombre propio y asume la calidad de cargador frente al transportador.

* El comisionista asume, frente al interesado, la obligación de transportar y asume los riesgos del transporte; con otras palabras, asume la calidad de transportador.  

B. Elementos reales

Los elementos reales del contrato son dos:

1. Cosa a transportarse

Mercaderías y efectos son los términos usado en los distintos artículos del CCom.

2. El precio

El transporte puede ser gratuito u oneroso. El art. 163 del CCom que caracteriza la actividad del empresario de transporte, se refiere al flete, que es el precio que se paga por el cargador. También, hay normas sobre el flete o precio del precio del pasaje en Derecho marítimo y en Derecho aeronáutico.

Si se traslada gratuitamente cosas o personas no habrá contrato de transporte porque para que éste exista es necesario que exista pacto de flete, como en la compraventa existe convención sobre el precio. Cuando el transporte es gratuito habrá un acto de transporte material; pero no será contrato de transporte desde el punto de vista jurídico. El transporte gratuito no es un contrato comercial.  

C. Elementos metafísicos

Los elementos metafísicos son los siguientes:

1. destino, 

2. itinerario y 

3. plazos. 

Respecto a todos ellos, las partes deben sujetarse a lo convenido.

1. Destino

El art. 163 se refiere al lugar convenido:

“Los troperos, arrieros y en general todos los que se encargan de conducir mercancías mediante una comisión, porte o flete, deben efectuar la entrega fielmente en el tiempo y en el lugar del convenio." 

El cargador puede variar el destino de la carga durante el viaje o puede variar la persona del destinatario (art. 180, inc. 1). 

Es condición para la contraorden que no se hubiere hecho ya entrega de los objetos transportados.

Si la variación de destino de la carga exigiere variación de camino, o que se pase más adelante del punto designado para la entrega en la carta de porte, se fijará de común acuerdo el nuevo porte o flete. Si no se acordaren, cumple el porteador con verificar la entrega en el lugar designado en el primer contrato (art. 180, inc. 2).

2. Itinerario

El transportador no puede variar el itinerario, salvo que el camino estipulado estuviese intransitable u ofreciese riesgos mayores (art. 177, inc. 1).  

Si varía el intinerario, el transportador responde por todas las pérdidas y menoscabos, aunque proviniesen de algunas de las causas mencionadas en el art. 168: vicio propio, fuerza mayor o caso fortuito

Si nada se hubiese pactado sobre el camino, quedará al arbitrio del conductor elegir el que más le acomode, siempre que se dirija vía recta al punto donde debe entregar los efectos (art. 177, inc. 2).

3. Plazo

Si la entrega de los efectos no se verifica dentro del plazo estipulado, el transportador debe pagar la indeminización pactada en la carta de porte (art. 178, inc. 1), sin que el cargador ni el consignatario tengan derecho a otra cosa.

Si la tardanza excede el doble del tiempo pactado en la carta de porte, además de la indemnización estipulada, el transportador es responsable por los perjuicios sobrevinientes, determinados por peritos (art. 178, inc. 2).

El art. 179 se refiere a la hipótesis en que no se convino plazo, en cuyo caso, el porteador tiene la obligación de conducirlos en el primer viaje que haga al punto donde debe entregarlos.

 



[1] Se puede asimilar la empresa telegráfica o telefónica o la de radiotrasmisión o televisión a la empresa de transporte para atribuirle comercialidad. Entendemos que aun cuando se le conceda comercialidad a estas otras empresas por vía de extensión analógica del art. 7, inc. 4, el contrato que se celebra para trasmitir noticias, imágenes y sonidos, no se ajusta a la normativa del transporte del CCom y ésta no le resulta aplicable.

[2] De acuerdo al art. 1210, el conocimiento redactado en la forma prescrita en el art. 1205 hace fe entre todas las personas interesadas en el cargamento y en el flete y entre éstas y los aseguradores, quedando salvo a éstos y a los dueños del buque la prueba en contrario.