Otras enunciaciones del contrato social

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Régimen de cesión de partes de interés o cuotas o acciones

A. Cesión de partes de interés

Para las sociedades colectivas, el principio legal es que se requiere el consentimiento unánime para ceder una parte de interés a otro socio o a un extraño. 

El art. 211 de la Ley de Sociedades Comerciales n° 16.060 de 1989 (LSC), se admite el pacto contrario sólo para la cesión a otro socio. Se podrá pactar entonces que un socio trasmita su parte a otro socio, bastando con el consentimiento de una mayoría especial que se determinará y, también, se podrá estipular que se puede trasmitir la parte, sin que sea necesario el consentimiento de los demás socios (libre transmisibilidad).

B. Cesión de cuotas sociales

En la sociedad de responsabilidad limitada la cesión entre socios es libre (art. 231). La solución es distinta a la antes analizada. 

La LSC admite el pacto contrario. El pacto podrá consistir, por ejemplo, en establecer que para ceder una cuota a otro socio se requiere el consentimiento unánime de los demás  o de determinada mayoría o establecer un especial régimen de preferencia para otros socios.

La cesión a terceros no es libre, puesto que está sometida a la aprobación de los restantes socios o, en su defecto, a autorización judicial. 

Se requiere el 75 % (setenta y cinco por ciento) del capital cuando la sociedad tenga más de cinco socios y unanimidad cuando tenga cinco o menos (art. 232).  

Quien pretende ceder sus cuotas, debe comunicarlo a los socios. Estos pueden optar por la compra de las cuotas que se pretenden ceder. A tal efecto, el art. 234 admite que el contrato social fije normas para la avaluación de las cuotas, para asegurar un precio justo.

Además, pueden establecerse restricciones para la cesión, siempre y cuando esto no implique prohibir la trasmisión (art. 234).

El régimen para la cesión de cuotas a terceros en el art. 232 no puede ser modificado por el contrato para hacerlo más flexible. Sí podría admitir mayores restricciones (art. 234). 

C. Acciones

La transmisión de las acciones en las sociedades anónimas, en principio, es libre  (art. 305). 

El estatuto puede restringir la trasmisibilidad de las acciones nominativas o de las escriturales. 

La limitación debe constar en el título o en el libro de registro de acciones escriturales.

II. Estipulaciones vinculadas al receso, a la rescisión parcial o a la disolución

A. Estipulaciones que agregan causales de disolución y rescisión parcial

Se pueden agregar causales de disolución a las legalmente admitidas. Así se establece en el art. 143 de la LSC.

Damos un ejemplo. En las sociedades colectivas, la disolución anticipada debe resolverse por unanimidad, pero se admite el pacto contrario. Podrá ser resuelta, si así se conviene, por la voluntad de una determinada mayoría o podrá pactarse que basta la voluntad de uno cualquiera de ellos para disolver la sociedad.

Podría convenirse que la sociedad se disuelva si los resultados netos después de dos ejercicios no superan una cifra que se estipula en el contrato. También, se pueden incorporar al contrato causales de rescisión parcial, que se agregan a las ya establecidas por la Ley. Lo dispone el art. 143 de la LSC. Así, por ejemplo, se puede estipular causales especiales de receso (art. 150).

B. Previsiones especiales para el caso de muerte de un socio o disolución de la sociedad conyugal

1. Pacto de continuación con los herederos o el cónyuge supérstite

Para las sociedades personales, el principio general es que la sociedad no se disuelve por la muerte de un socio pero se rescinde parcialmente (art. 144). La LSC admite que se incluya un pacto de continuación. En ese pacto se determinará que la sociedad ha de seguir con los herederos del socio fallecido o con su cónyuge (art. 146). Existiendo ese pacto, no se produce rescisión parcial.

Hay norma especial para las sociedades de responsabilidad limitada. Para este tipo de sociedad, la muerte del socio no es causal de rescisión parcial. De acuerdo a lo establecido en el art. 235, la cuota o cuotas del socio fallecido pasan a sus herederos. 

El art. 235 admite que en el contrato se incluya un pacto de continuación. Si se incluye el pacto, los demás socios deberán aceptar a los herederos o al cónyuge del socio fallecido. Si no se incluyera  tal pacto, para la trasmisión de la cuota del fallecido, rige la normativa prevista para la cesión de cuota a un tercero, antes mencionada.

De manera que interesa la solución que se convenga en el contrato, para atender alternativas posibles para el caso de muerte del socio. Si nada se estipulara, entra a jugar el derecho de preferencia previsto en el art. 232 para la cesión de cuotas intervivos, con algunas salvedades, que derivan de los caracteres de la sucesión por causa de muerte.

2. Pacto de continuación para el caso de disolución de sociedad conyugal

Una situación similar, a la anteriormente considerada, se plantea en el caso de que un socio de una SRL haya contratado sociedad o haya adquirido cuotas sociales, siendo casado y en régimen de sociedad conyugal y, luego, ésta se disuelva. La disolución de una sociedad conyugal no es causal de disolución de la sociedad comercial. Tampoco es causal de rescisión parcial. La situación está regulada por el art. 236 de la LSC, que se remite al art. 235, antes analizado, que a su vez se remite al art. 232.

Disuelta la sociedad conyugal, los bienes gananciales pasan a ser propiedad común de los cónyuges. Ese régimen nuevo afecta a las cuotas sociales, que pasan a pertenecer a los dos cónyuges, en tanto no se resuelva una partición, en que puedan adjudicarse al ya socio o a  su cónyuge.   

La LSC admite que se pacte que la sociedad puede continuar con el cónyuge del socio fallecido, pero nada se establece para el caso de disolución de la sociedad conyugal. Puede entenderse que, por analogía, un pacto que prevea esa situación sería admisible. El pacto podría estipular que, en caso de disolución de la sociedad conyugal, se admitirá el ingreso como condómino de las cuotas sociales al cónyuge no socio o que se admitirá como socio al cónyuge a quien se les adjudique. Si se incluyó el pacto, los demás socios no pueden oponerse al cambio personal que se opere.

C. Previsiones especiales sobre receso

La Ley 17.243 admite que en el estatuto de una sociedad anónima se prive del derecho de receso en los casos de aumento de capital por nuevos aportes y con excepción de los casos del art. 330. En efecto el  art. 59, da nueva redacción al art. 362.2 que queda así:

“Podrá estipularse en el contrato social que no existirá derecho a receso en los casos de aumento de capital social por nuevos aportes, con excepción de los casos previstos en el artículo 330.

La modificación que apareja la incorporación de esta estipulación en el contrato social dará derecho de receso.”

De manera que, el contrato puede privar al accionista de ese derecho calificado como esencial, en los casos establecidos en ese artículo. Advertimos, desde ya, que si se trata de sociedades anónimas abiertas, la LSC no confiere derecho de receso en los casos de aumento de capital o reintegro, fusión o escisión, si las sociedades resultantes mantuvieren el carácter de abiertas.

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