Plazo

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

De acuerdo con lo establecido por el art. 6 del Código de Comercio (CCom), el plazo debe figurar en el contrato. Toda sociedad debe tener un plazo determinado.

Podrá establecerse en el contrato una fecha fija.  Puede establecer un término, como por ejemplo, 2 años, disponiendo el punto de partida del cómputo, que podrá ser la fecha del contrato o la fecha de su registro. Si nada se dijera debe entenderse que es la fecha del contrato y no se cuenta el día de la fecha (art. 250 CCom).

El plazo tiene el mayor interés. Si se quiere ampliar o reducir, debe modificarse el contrato. Para el caso de ampliar o prorrogar el plazo, se aplica el art. 161, que exige consentimiento de mayoría o unanimidad, según el tipo, y además exige que se resuelva e inscriba en el Registro Nacional de Comercio antes del vencimiento del plazo.

Las partes pueden resolver disolver la sociedad antes de la expiración del plazo. En tal caso no es menester modificar el contrato. Basta con la decisión de los socios. Tal la norma general (art. 159, n°1).

El art. 240 para sociedades de responsabilidad limitada dispone que si se prorroga el plazo, en los casos en que se puede resolver la reforma por mayoría, los disidentes o ausentes pueden receder. Norma similar para las sociedades anónimas (art. 362). Si la sociedad anónima quisiera disolverse anticipadamente se requiere una mayoría especial para resolverla. Estos textos marcan la importancia de esta enunciación del contrato.

El art. 15 contiene más precisiones. Dispone: 

“Las sociedades comerciales no podrán ser pactadas con plazo superior a treinta años, sin perjuicio de lo establecido respecto de cada tipo social y de las cláusulas de prórroga automática.

De acuerdo a este texto, el plazo no puede ser superior a treinta años. Se fijó ese lapso por entender que no es conveniente que los socios se obliguen y comprometan por un tiempo prolongado[1].

Hay una norma especial para sociedades anónimas, en el art. 251, para las cuales no hay un límite máximo en el plazo.

El art. 15 prevé la posibilidad de incluir cláusulas de prórroga automática. Por éstas se fija un plazo determinado y se estipula que a su vencimiento la sociedad quede prorrogada sucesivamente por otros períodos que se fijan, salvo que alguno de los socios manifieste su propósito de que la sociedad se disuelva o su voluntad de separarse de ella antes del plazo fijado o de cualquiera de las prórrogas.

Es causal de disolución la expiración del plazo (art. 159). En el art. 166 hay una norma que atenúa el efecto de la disolución por vencimiento del plazo o por cualquier otra causal permitiendo la reactivación de una sociedad disuelta por decisión de la mayoría requerida para modificar el contrato social, según el tipo[2].

Esta solución contempla los intereses de la sociedad y a los distintos socios. Si la actividad emprendida es próspera, los socios que lo deseen pueden mantener la sociedad creada, siendo desinteresados los socios con voluntad contraria.



[1] En la Cámara de Representantes, Delfino Cazet sostuvo que debió estipularse plazo mayor como defensa de la empresa. Entendemos, por nuestra parte, que la Ley tutela diversos intereses, pero fundamentalmente los intereses de los socios, personas que contratan la sociedad con una forma de encauzar sus actividades económicas. En general, opino que no debe jerarquizarse la empresa a tal punto de sacrificar a las personas. No es conveniente ni prudente  que nadie se vea comprometido a largo término en una aventura social, sea cual fuere sus resultados, sólo por mantener la empresa.

[2] En la sociedad colectiva, sociedad de capital e industria y sociedad en comandita simple y en la sociedad de responsabilidad limitada con menos de veinte socios (art. 240) se requiere unanimidad.

Cuando la sociedad de responsabilidad limitada tiene veinte o más socios, se requieren mayorías de capital (art. 362).