Principio de preeminencia de las mayorías  

Por Carlos E. López Rodríguez  

La posibilidad de que una mayoría imponga a una minoría una solución no deseada por ella requiere una Ley. Esa Ley, a su vez, debe establecer las condiciones en que lo resuelto por la mayoría sea obligatorio para la minoría. Así sucede, por ejemplo, en el Derecho societario, el cual, también, se considera orientado por un  principio de la preeminencia de las mayorías. Del mismo modo, en virtud del principio de preeminencia de las mayorías, alcanza con una mayoría de acreedores para el perfeccionamiento de los acuerdos y convenios, y este principio justifica su efecto vinculante sobre los acreedores ausentes, desconocidos y aun disidentes.

I. Diferenciación con los acuerdos amigables

Este principio permite diferenciar los convenios y acuerdos concursales, de los arreglos amigables que cualquier deudor puede celebrar con sus acreedores. Un comerciante puede reunir a sus acreedores y celebrar un acuerdo con el consentimiento unánime de todos ellos, sin cumplir con las formalidades del concordato. Naturalmente, ese acuerdo obligará a quienes lo firmaron pero, si apareciese un acreedor que no firmó ese convenio, no quedará obligado por sus términos. Un convenio amigable tendrá la fuerza propia y común a los contratos de Derecho privado, que vinculan exclusivamente a quienes prestan su consentimiento.

Resulta que no siempre se cuenta con el consentimiento de la unanimidad para alcanzar soluciones amigables a una situación de insolvencia o iliquidez de un deudor. Un solo acreedor, suficientemente importante, puede frustrar una solución razonable, desde el punto de vista de la tutela del crédito. El interés en la tutela del crédito es, en definitiva, la justificación de la normativa que impone la regla de las mayorías en materia concursal.

II. Corolarios del principio de preeminencia de las mayorías

Por ello, en materia concursal se admite que una resolución, un convenio o un acuerdo, entre el deudor y alguno de sus acreedores quirografarios, tengo eficacia obligatoria frente a los demás acreedores, siempre que cumplan con los trámites y condiciones impuestos por la LC. La preeminencia de las mayorías se impone, incluso, a acreedores que no pudieron tener conocimiento del concurso, por encontrarse fuera del país, por ejemplo, y aun frente a los acreedores que se opusieron expresamente a las resoluciones adoptadas por la mayoría.  

 

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