Referencias a concurso, quiebra o concordato contenidas en los arts. 90 y 108 de la Ley 14.701, de 12 de setiembre de 1977, de Títulos Valores (LTV)  

y en el art. 36, nº 6, de la Ley 14.412, de 8 de agosto de 1975, de Cheques (LCh)

Por Carlos E. López Rodríguez

En el § 2 del art. 260 de la LC se establece que las referencias a concurso, quiebra o concordato contenidas en los arts. 90 y 108 de la LTV y en el art. 36, nº 6, de la LCh deben entenderse realizadas a los casos de concurso.

I. Interpretación legal de las referencias a concurso, quiebra o concordato contenidas en los arts. 90 y 108 de la LTV
A. Dispensa del protesto

El art. 90 de la LTV, en su § 1, dispone: «No será necesario el protesto en los casos de concurso, quiebra o concordato, sea del girado, del librador, endosantes o avalistas. En esos casos bastará con la presentación del testimonio de la resolución respectiva».

Por aplicación del art. 264 de la LC debe interpretarse que dicha norma dispone lo siguiente: «No será necesario el protesto en los casos de concurso, sea del girado, del librador, endosantes o avalistas. En esos casos bastará con la presentación del testimonio de la resolución respectiva».

Consecuentemente, para ejercer las acciones cambiarias contra los obligados no concursados, bastará con presentar el testimonio de la resolución judicial que declara el concurso[1]. Contra el concursado no se puede accionar en virtud de lo dispuesto en los arts. 56 y 60 de la LC

B. Excepción de espera o quita concedida en el concurso

El art. 108 de la LTV, en su § 1, dispone: «Contra la ejecución de las letras de cambio no se admitirán más excepciones que la de falsedad material, compensación de crédito líquido y exigible, prescripción, caducidad, pago y espera o quita concedida por el demandante que se pruebe por escritura pública o por documento privado judicialmente reconocido o concordato homologado».

Por aplicación del art. 264 de la LC debe interpretarse que dicha norma dispone lo siguiente: «Contra la ejecución de las letras de cambio no se admitirán más excepciones que la de falsedad material, compensación de crédito líquido y exigible, prescripción, caducidad, pago y espera o quita concedida por el demandante que se pruebe por escritura pública o por documento privado judicialmente reconocido o concurso».

Parece claro que, si la referencia al concordato homologado debe entenderse como realizada a los casos de concurso, la espera o quita concedida por el demandante en un convenio judicial (arts. 138 y ss. LC) o extrajudicial (arts. 163 y ss.), puede ser utilizada por el deudor como excepción en el juicio cambiario ejecutivo. No obstante, se nos plantean dos dudas.

En primer lugar, qué sucede si el demandante no votó favorablemente o suscribió la propuesta de convenio. En ese caso, estrictamente, no se puede entender que la espera o quita haya sido concedida por él, por más que la propuesta haya sido aprobada. La espera o quita, en ese caso, habrá sido concedida por otros. Este problema, sin embargo, queda superado por lo establecido en el art. 158 de la LC, en la medida que extiende los efectos del convenio aprobado judicialmente a todos los acreedores quirografarios y subordinados cuyos créditos fueran anteriores a la declaración judicial de concurso, incluidos los que, por cualquier causa, no hubieran sido verificados. Además, en virtud de lo dispuesto por el art. 159 de la LC, una vez aprobado el convenio, los créditos quirografarios y subordinados quedan definitivamente extinguidos en la parte en que se haya hecho condonación al deudor, salvo que en el propio convenio se disponga lo contrario o que la sentencia de calificación condene a la cobertura de la totalidad o parte del déficit patrimonial.

En segundo lugar, nos preocupa bastante más qué sucede si la espera o quita fue obtenida en un Acuerdo Privado de Reorganización (APR). El APR impide la promoción del concurso. Consecuentemente, la espera o quita no fue concedida en un concurso. Sin embargo, puesto que el art. 230 de la LC establece que a partir de que alcance firmeza la resolución que homologa al APR, éste producirá los efectos previstos para el convenio, el acuerdo obliga a los acreedores quirografarios y subordinados y quedan definitivamente extinguidos en la parte en que se hubiera hecho condonación al deudor, con las excepciones previstas en el art. 159.

II. Interpretación legal de las referencias a concurso, quiebra o concordato contenidas en el art. 36, nº 6, de la LCh

El art. 36 de la LCh enumera los casos en los que el banco girado debe negarse a pagar un cheque a su presentación. En su nº 6 dispone: «Cuando el banco tuviere conocimiento que el librador hubiere sido declarado en quiebra o en concurso civil con anterioridad a la fecha de la creación del cheque. De igual forma se procederá cuando el banco tuviere conocimiento de la quiebra o concurso civil del beneficiario o del endosante, salvo el caso de expreso mandato judicial».

Por aplicación del art. 264 de la LC debe interpretarse que dicha norma dispone lo siguiente: «Cuando el banco tuviere conocimiento que el librador hubiere sido declarado en concurso con anterioridad a la fecha de la creación del cheque. De igual forma se procederá cuando el banco tuviere conocimiento del concurso del beneficiario o del endosante, salvo el caso de expreso mandato judicial».

A. Hipótesis de concurso del librador

1. Pago de cheques librados con anterioridad a la declaración de concurso

La aplicación de esta norma ha llevado a que algún banco de plaza opte por continuar pagando los cheques librados con anterioridad a la declaración del concurso y se niegue a pagar los cheques emitidos por los concursados, sin hacer distinción alguna entre el caso en que el concursado vio limitada su legitimación y el caso en el que se suspendió la legitimación para administrar y disponer de sus bienes y derechos. Es que si el art. 36, nº 6, de la LCh prohíbe el pago del cheque creado después de la declaración del concurso, a contrario sensu, cabe interpretar que puede y debe ser pagado el cheque creado antes de dicha declaración[2].

El pago de cheques por parte del banco con fondos del librador implica un tratamiento más favorable a los acreedores concursales que dispongan de cheques, que afecta la pars conditio creditorum. Como es obvio, el concursado no puede efectuar pagos de sus deudas anteriores a la declaración de concurso. Cualquier obligación de pagar una suma de dinero debida por un contrato o por un título valor, incluidos los cheques, se cumplirá en la etapa de liquidación[3].

Este apartamiento por el legislador, de un principio básico del Derecho Concursal, se justifica por el propósito del legislador de asegurar la mejor circulación del cheque, despejando de incertidumbres al portador, en cuanto a que la suerte del cheque pudiera estar ligada a las vicisitudes personales del librador. Sin embargo, debe tenerse presente que el pago de cheques librados con anterioridad a la declaración del concurso no sólo afecta al principio de igualdad de los acreedores concursales, sino que altera la conformación de la masa activa, que se ve desprovista de los fondos depositados en la cuenta corriente del concursado, sea por él mismo o por los terceros que realizan depósitos o transferencias a esa cuenta.

Afortunadamente, nuestra jurisprudencia ha comprendido correctamente la relevancia de la cuestión y ordenado a alguna institución bancaria que interpretaba literalmente el régimen vigente, a no pagar los cheques librados con fecha anterior a la declaración del concurso, estampándose como constancia de rechazo la causal «concurso Ley 18.387». La jurisprudencia funda sus dictámenes en la tutela de los intereses de la concursada y del colectivo de la masa de acreedores concursales, así como en el mantenimiento de la unidad productiva en la etapa inicial del concurso[4].

2. Prohibición de pagar cheques librados con posterioridad a la declaración de concurso

Luego, tampoco es ajustado a la lógica de la legislación concursal vigente que el banco se niegue a pagar cheques librados con posterioridad a la fecha de la declaración del concurso. Siendo que el principio es la continuidad de la actividad del deudor (art. 44 LC), el síndico precisa poder continuar operando con las cuentas corrientes del concursado y éste, también, para poder continuar realizando las operaciones ordinarias del giro si sólo se hubiese limitado su legitimación (art. 47, nº 2, LC). Como se sabe, el pago de los créditos contra la masa (art. 91), elemental para la continuidad de la actividad empresarial, debe realizarse a medida que venzan (art. 92) y para ello es evidente que hoy es indispensable que el concursado o el síndico dispongan de una cuenta corriente.

Se advierte que en la redacción original del art. 36 de la LCh la prohibición de pagar cheques librados con posterioridad a la declaración del concurso sólo afectaba a casos de quiebra o concurso civil. Se había suprimido el caso en el que se estuviere tramitando un concordato preventivo, dado que, como sucede actualmente con el concursado sometido meramente a intervención, el deudor no estaba separado de la administración de sus bienes[5].

En nuestra jurisprudencia se ha entendido, acertadamente, que las cuentas corrientes del concursado deben mantenerse activas y operativas, abonándose exclusivamente los cheques emitidos con fecha posterior a la apertura del concurso[6]. No se tiene el honor de compartir, sin embargo, la exigencia de que los cheques se firmen en forma conjunta con el interventor designado en el concurso. Pese a que en el nº 2 del art. 45 de la LC se establece que el interventor «coadministrará los bienes conjuntamente con» el concursado, eso no pasa de ser un resumen poco feliz del alcance de las facultades que se le atribuyen a un interventor. Al establecer concretamente dicho alcance, en el art. 47, se exceptúa expresamente del régimen de autorización previa, a las operaciones ordinarias del giro del deudor, que es precisamente para lo que se necesita la cuenta corriente bancaria. Naturalmente, dentro del marco de lo dispuesto por el nº 2 del art. 47, la utilización de la cuenta corriente estará bajo el control del interventor, pero esa es una actividad que se debe realizar a posteriori.

B. Hipótesis de concurso del beneficiario

El nº 6 del art. 36 de la LCh plantea la hipótesis inversa: la del pago de un cheque a un beneficiario declarado en concurso.

En este caso, la norma es coherente con lo dispuesto en el art. 46, para el caso en que se hubiere suspendido la legitimación del deudor para disponer y obligar a la masa del concurso, pues en su nº 4 se establece que los pagos realizados al deudor no tienen efecto liberatorio para los acreedores, salvo los realizados de buena fe en el período que medie entre la sentencia declaratoria del concurso y la registración y publicación de esta. Los pagos, en este caso, deben ser realizados al síndico.

En cambio, lo dispuesto por a la LCh no es consistente en el caso de que sólo se haya limitado la legitimación del deudor, puesto que en ese caso el deudor está legalmente autorizado a proseguir con las operaciones ordinarias del giro, dentro de lo cual naturalmente está el cobro de cheques. La función del interventor, respecto de este tipo de operaciones, es meramente de control (art. 47, nº 2, LC).

C. Hipótesis de concurso del endosante

El endosante es un obligado cambiario, pero no el titular de los fondos depositados en la cuenta corriente contra la cual se libra el cheque. No entendemos, entonces, bajo qué fundamento el LCh establece que el banco no debe pagar un cheque librado después de la declaración de concurso del endosante. La norma beneficia al librador en perjuicio del beneficiario del cheque.

Es cierto que, si al declararse su concurso, se le hubiera suspendido la legitimación al endosante, carecía de legitimación para obligar a la masa activa. Pero, impedir el pago del cheque por el banco atenta contra el principio de la autonomía de las obligaciones cambiarias, por el cual cada uno de los firmantes contrae una obligación independiente, que no puede dejar de cumplir so pretexto de la nulidad de la obligación contraída por otros firmantes (art. 8 LTV).

Por otra parte, si la declaración del concurso sólo hubiere acarreado la limitación de la legitimación del concursado, por lo mismo que dijéramos en el análisis precedente respecto a los efectos sobre el librador, el endosante concursado debe continuar realizando por sí las operaciones propias del giro, para lo cual requerirá mantener la posibilidad de endosar cheques. El endoso de cheques es una práctica obviamente cotidiana para cualquier comerciante. De modo que impedir que un banco pague cheques endosados por un deudor que sólo tiene limitada su legitimación, es completamente inconsecuente.


 

[1] Rodríguez Olivera, id., p. 228.

[2] Rodríguez Olivera y López Rodríguez, Manual de Derecho comercial uruguayo, v. 3: Intermediación financiera y bursátil [2006], pp. 168 y 169.

[3] Rodríguez Olivera, id., p. 228.

[4] SSJLC de 1er t., nos 2904, de 27/11/2014 y 1695, de 11/8/2014 [Rodríguez Mascardi].

[5] Pérez Fontana, Títulos valores, obligaciones cartulares, t. 4-1, Cheques [1980], p. 163.

[6] SJLC de 1er t., n° 1695, de 11/8/2014 [Rodríguez Mascardi].

 

Cronograma y Manual Virtual de Derecho Comercial II

Pruebas

 Leyes y decretos 

Preguntas y respuestas sobre títulos valores