La provisión de fondos

Por Carlos E. López Rodríguez

La Ley 14.412, de 8 de agosto de 1975, de Cheques (LCh) exige que la cuenta corriente bancaria tenga provisión de fondos. El librador no sólo debe haber celebrado un contrato de cuenta corriente sino que, también, debe haberlo perfeccionado realizando o un depósito o solicitando la apertura de determinado crédito. En ello justamente consiste la provisión de fondos: el derecho de disponer de lo depositado, o el derecho de disponer del crédito concedido.

En materia de letras de cambio, la Ley de Títulos Valores n° 14.701 de 1977 (LTV) no se refiere a la provisión de fondos. La provisión de fondos resulta de una relación extracartular entre librador y girado que el legislador no disciplina.

El girado de una letra de cambio, aun cuando no tenga provisión de fondos, puede aceptar, convirtiéndose en principal obligado cambiario. En el cheque, el banco girado, que no tiene provisión de fondos no debe pagar, a menos que autorice un sobregiro. Éste supone el otorgamiento de un crédito en cuenta corriente bancaria, regulado por normas bancocentralistas.

El banco girado no se comporta como el girado de una letra de cambio. No acepta el cheque y, por lo tanto, no se constituye en deudor de su importe. El art. 11 establece:

"El cheque no puede ser aceptado. Toda mención de aceptación puesta en el cheque se reputa como escrita".

I. Requisitos

La provisión de fondos debe cumplir los siguientes requisitos:

A. liquidez,

B. suficiencia y

C. disponibilidad.

A. Liquidez

En la cuenta corriente bancaria, debe haber dinero depositado, lo que confiere al librador un crédito contra el banco. Liquidez significa que no debe ser necesario efectuar una liquidación para determinar el monto de ese crédito.

De acuerdo a la definición de cheque, la provisión debe existir en el momento en que el cheque se crea[1]. Ello es así porque el tenedor puede presentarlo inmediatamente de recibido[2]

Sin embargo, por aplicación de otras normas de la LCh, puede deducirse que lo que interesa es que la provisión exista en el momento en que el beneficiario o tenedor se presente al banco girado a cobrarlo. Es en ese momento en que debe existir la provisión porque, de lo contrario, el banco no lo paga (art. 36, inc. 2).

Cuando el banco paga, debe controlar que exista provisión de fondos en el momento de la presentación, sin que deba verificarse su suficiencia en la fecha de la creación[3]. El art. 58, lit. E, no sanciona el libramiento de cheque sin fondos sino al que librare un cheque que, al tiempo de la presentación, careciere de provisión suficiente.

Por lo dispuesto en el art. 38 de la Ley 6895 de 1919, los bancos están obligados a tener sus cuentas corrientes al día, para fijar su situación respecto al cliente. De manera que, en cada momento, se conoce el saldo de la cuenta corriente y el importe del crédito del cuenta correntista contra el banco.

De modo que la exigencia contenida en la definición legal tiene un mínimo de interés práctico. Si la provisión se constituye en el intervalo entre emisión y presentación, el banco pagará el cheque y ninguna sanción será aplicable al librador por la inexistencia de la provisión en el momento de su creación. Mas aun, pueden existir fondos en el momento en que el cheque se crea, con lo cual éste se ajusta a la definición legal, pero si faltan en el momento de su presentación, el banco no lo pagará.

B. Suficiencia

La provisión de fondos debe ser suficiente, es decir debe alcanzar para cubrir el importe total del cheque.

En nuestra LCh, el tenedor de un cheque no está obligado a recibir un pago parcial.

C. Disponibilidad

La provisión debe ser disponible. La disponibilidad de los fondos es otorgada al librador por el contrato de cuenta corriente bancaria.

Puede suceder que esos fondos hayan sido objeto de un embargo; en ese caso los fondos existirán, pero no estarán disponibles porque se encuentran afectados por un embargo y en consecuencia no pueden destinarse al pago del cheque.

II. Efectos de la inexistencia de provisión

Analizaremos los efectos de la inexistencia de provisión de fondos.

A. El cheque es válido

Si la provisión integra la definición del cheque, podría interpretarse que, faltando la provisión, el cheque no existe o el cheque es nulo. Se ha considerado que tal sanción sería ineficaz y el legislador no la ha adoptado, aun cuando ello sería el efecto normal a partir de la definición legal del cheque.

Se ha estimado que el portador no está en condiciones de conocer las relaciones entre librador y banco girado, y que la nulidad del cheque le afectaría. Manteniendo su eficacia, el tenedor podrá accionar contra los obligados: librador y endosantes.

Entendemos que la inclusión de la referencia a la provisión de fondos – como la que se efectúa al contrato de cuenta corriente – como elemento de la definición no fue adecuada.

Si una persona libra un cheque sin tener cuenta corriente o teniéndola, sin haber efectuado una provisión de fondos suficiente, habrá creado un documento, al cual se le ha de aplicar, de todos modos, la legislación específica sobre cheques.

El banco, en la hipótesis precedente, no pagará el cheque pero éste habrá sido emitido, habrá circulado creando las responsabilidades consiguientes a cargo de su creador y de sus endosantes.

Con mejor técnica, nuestro legislador definía la letra de cambio, en el art. 788 del Código de Comercio que establecía: "La letra es una orden escrita por la cuál una persona encarga a otra el pago de una suma de dinero". No era elemento de la definición la existencia de provisión en manos del girado. La LTV no define a la letra de cambio.

En los cheques, como en las letras, la falta de provisión de fondos afecta las relaciones extracartulares entre los interesados pero no incide en las relaciones nacidas de la creación y circulación del título.

Resulta, por lo tanto, inadecuado incluir en la definición del cheque, elementos que le son extraños.

B. El cheque es irregular

El cheque emitido sin provisión será formalmente válido, pero al mismo tiempo irregular. Como consecuencia de su irregularidad, el cheque no será pagado por el banco girado, pero el tenedor podrá exigir su pago de los obligados, librador y endosantes, mediante el ejercicio de la acción ejecutiva acordada al cheque por este decreto ley (art. 39, inc. 3).

La LCh establece que los obligados responden no sólo por el importe del cheque sino, también, por sus intereses y los gastos que se hubieran originado (art. 42).

Además de las responsabilidades civiles, la LCh prevé la responsabilidad penal del librador. La insuficiencia de fondos constituye, un elemento de una figura delictiva descripta en el art. 58, lit. E: seis meses de prisión a cuatro años de penitenciaría.

En fin, el libramiento de cheques sin provisión de fondos apareja la aplicación de sanciones administrativas de suspensión o clausura de las cuentas corrientes del librador (arts. 62 y ss. LCh).

Resumiendo: 

El cheque sin provisión es válido, pero irregular. 

Produce ciertos efectos pero impide su efecto normal: el pago por el banco.

 

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