Enunciaciones esenciales

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

El art. 4 de la Ley de Cheques n° 14.412 de 1975 (LCh) establece las enunciaciones que debe contener el cheque, a las cuales califica de esenciales:

«1º. La denominación "cheque" inserta en el texto del documento, expresada en el idioma empleado para su redacción.

2º. El número de orden impreso en el documento y en los talones, si los tuviese.

3º. La indicación del lugar y de la fecha de su creación y la indicación del lugar donde debe efectuarse el pago.

4º. El nombre y el domicilio del banco contra el cual se libra el cheque.

5º. La expresión de si es a favor de persona determinada o al portador.

6º. La orden incondicionada de pagar una suma determinada de dinero, expresada en números y en letras, especificando la clase de moneda.

7º. La firma del librador».

A pesar de la expresión «esenciales», utilizadas por la LCh, no todas lo son, por expresa disposición de normas contenidas en otros de sus artículos. Existen, por lo tanto, enunciaciones que revisten naturaleza esencial y en consecuencia su falta obsta a la existencia jurídica del cheque y enunciaciones facultativas, que pueden o no incluirse en su redacción.

I. Enunciaciones preimpresas
A. La denominación «cheque» inserta en el texto del documento, expresada en el idioma empleado para su redacción

Con la inclusión de la denominación se pretende descartar cualquier tipo de dudas respecto a la naturaleza del documento creado. Con esta designación, visiblemente establecida, se distingue el cheque de cualquier otro mandato de pago civil o comercial o de cualquier otro título valor. Tiene utilidad práctica, ya que la distinción resulta de un mero signo formal, fácilmente apreciable. Claro está que la sola denominación cheque no atribuye a un documento tal calidad si no reviste los caracteres propios de este documento.

El texto legal admite la posibilidad de que el cheque se extienda en idiomas diversos, lo cual es consecuente con  la posibilidad de su circulación fuera de fronteras, consentida por esta ley. Para el caso de que se haya utilizado un idioma extranjero, la denominación cheque debe hacerse en ese idioma.

El DLCh no dispone una ubicación determinada para esta mención. Sería suficiente una mención que estableciera: Páguese por este cheque...

B. Número de orden inserto en el documento y en los talones

Es característico del cheque el ser numerado. La numeración del cheque es una enunciación que lo distingue de las letras o de los vales. Con este requisito se individualiza el documento.

1. Numeración de los cheques

 Los bancos entregan a sus clientes cuenta-correntistas libretas con cheques conteniendo una numeración correlativa, que permite distinguir los entregados a un cliente respecto a los suministrados a los demás. En el recibo que el cliente firma, al retirar la libreta, se hace constar esa numeración y, según hemos de ver más adelante, uno de los contralores impuesto al banco girado, en el momento del pago, es la coincidencia en la numeración del cheque presentado al cobro con la que figura en el recibo firmado por el librador. Si el banco paga un cheque extendido en una fórmula que no corresponde a las entregadas al librador, responde de la falsificación del cheque, aun cuando ésta no sea visible.

El número de orden es esencial sólo en los cheques de circulación interna. No lo es en los cheques internacionales, en que puede faltar sin que el cheque pierda su calidad de tal. Así lo establece el art. 5, inc. 4.

2. Número de orden en el talón

El talón no integra el cheque. El cheque se desprende de la libreta talonaria y se crea y circula con independencia del talón. El talón integra la libreta que el banco proporciona a su cliente cuenta correntista.

El artículo referido, al establecer que el número de orden debe figurar en los talones, agrega una salvedad «si los tuviese», con la cual se está admitiendo la posibilidad de que no los tenga.

C. El nombre y el domicilio del banco girado

1. Nombre del banco girado

El nombre del banco girado es, desde luego, esencial. Pérez Fontana critica la manera en que el nombre del banco girado aparece en las fórmulas utilizadas en nuestra práctica bancaria. En efecto, en los formularios impresos que los bancos entregan a sus clientes, generalmente el nombre del banco aparece en el anverso del documento, en su parte superior, sin vinculación con el texto del cheque. Entiende Pérez Fontana que la mención del banco girado debe estar de algún modo vinculada a la orden que se le da.

2. Domicilio del banco girado

El banco girado puede estar domiciliado en el país, aunque el cheque se libre en el exterior o puede tener su domicilio en el extranjero y librarse dentro de nuestras fronteras. La determinación del domicilio del banco tiene importancia, porque la Ley aplicable es la del domicilio del banco (art. 20, inc. 1).

El domicilio del banco girado no es una enunciación esencial. La LCh suple su falta con una previsión especial. En el art. 5, n° 1, establece:

«Si se hubiere omitido el domicilio del banco librado, el cheque será pagadero en el establecimiento principal de dicho banco en la República.»

II. Enunciaciones que deben ser completadas

A. Lugar y de la fecha de creación y de pago

En el inc. 3 del art. 4, se agrupan varias enunciaciones que hemos de tratar por separado[1].

1. Lugar de creación

El cheque puede ser creado en el país o fuera del país. Si se crea fuera del país contra un banco domiciliado en él o si se crea en el país contra un banco con sede en el exterior, estamos ante un cheque internacional, admitido expresamente por la LCh[2].

a. Interés de la distinción

Los cheques internacionales tienen algunas normas específicas; entre otras, adelantamos, que el plazo de su presentación al cobro en el banco girado es de 60 días (art. 29, inc. 3).

En cuanto a los cheques librados en el país, debe distinguirse si se han girado sobre bancos situados en el mismo lugar o si ha sido girado de un punto a otro de la República, porque los plazos de presentación varían en uno y otro caso, estableciéndose en 15 o 30 días respectivamente (art. 29)[3].

En conclusión, interesa el lugar de creación para determinar si el cheque es interno o internacional y para establecer el plazo de presentación.

b. El lugar de creación no es esencial

La enunciación del lugar de creación no es esencial. El art. 5, inc. 3, prevé la omisión de esa enunciación y la suple por una presunción: se presume que el lugar del libramiento es el domicilio que el librador tenga registrado en el banco[4].

Por disposición de Circular del BCU, cuando se celebra el contrato de cuenta corriente, entre las menciones que deben figurar en él, se incluye el domicilio del cliente cuenta correntista. Reforzando lo dispuesto por el inc. 3 del art. 5, el segundo inciso del art. 20 establece:

«El domicilio que el titular de la cuenta tenga registrado en el banco, será considerado domicilio especial a todos los efectos legales derivados de la creación del cheque»[5].

En el inc. 3 se agrega:

«Los bancos están obligados a comunicar el domicilio del librador al tenedor del cheque, cuando éste lo solicite para ejercitar las acciones correspondientes. Igual obligación tienen los endosantes»[6].

¿Cuál es el fin de esta norma? Según hemos de ver, por otras disposiciones de esta ley, el tenedor debe dar aviso al librador en el caso de que el cheque no sea pagado por el banco girado. Además, ese tenedor tiene acción ejecutiva contra el librador y endosantes, si los hubiera, para el cobro del cheque, intereses y gastos. El tenedor puede desconocer el domicilio del librador. La LCh impone al banco la obligación de proporcionárselo.

Si el banco, al amparo del secreto bancario, se negara a informar al tenedor sobre el domicilio del librador, se frustraría la aplicación de las normas legales: el tenedor no podría enviar el aviso y tendría dificultades para iniciar su acción ejecutiva.

La LCh fue previsor y le impone al banco la obligación de comunicar el domicilio de su cliente, cuenta correntista, al tenedor del cheque, cuando éste lo solicite, para ejercitar las acciones que le competen. No le bastó al legislador esta previsión y agregó una nueva obligación. El art. 39, al establecer el contenido necesario de la constancia que el banco debe extender cuando no paga el cheque, incluye el domicilio del librador.

El endosante, también, tiene obligación de informar al tenedor sobre el domicilio del librador (art. 20, inc. 3), pero esa obligación depende de que lo conozca. Puede conocerlo si es el beneficiario indicado por el librador; pero si se trata de un endosante que lo recibió por sin endoso anterior, puede ignorarlo, en cuyo caso, no se le aplica la norma.

2. Fecha de creación

La fecha de creación es esencial. Interesa su inclusión en el documento ya que, en razón de la fecha, se determina la capacidad del librador y, en consecuencia, su eficacia o validez. También, interesa la fecha para el cómputo del plazo de presentación al cobro, que tiene esa fecha como punto de partida[7].

Importa la fecha para el cómputo de los términos de prescripción. El art. 68 del DLCh establece que prescribe a los seis meses contados desde el vencimiento del plazo de presentación del cheque y según recién acabamos de señalar, ese plazo se relaciona con la fecha de creación.

a. Formalidades de esta enunciación

La fecha debe contener día, mes y año. No establece el DLCh formalidades especiales en cuanto a su escrituración: puede expresarse con letras o con números[8].

El art. 31 contiene una previsión respecto a la fecha de creación:

"Si el cheque fuera girado entre dos plazas que tuvieran calendario diferente, el día de la creación se reducirá al día correspondiente al calendario del lugar de pago)"[9].

Se trata de una previsión especial para los cheques internacionales.

b. Autenticidad de la fecha

La fecha de creación, como todas las constancias del cheque y como sucede con las cláusulas de cualquier documento público o privado, debe ser verdadera. La fecha puesta en el cheque debe coincidir con la fecha del día en que efectivamente se crea[10].

No puede antedatarse o postdatarse un cheque. Si se antedatara o postdatara se estaría falsificando un documento privado y cometiendo uno de los delitos previstos en el art. 58 del DLCh[11]:

«El que librare un cheque falseando alguna de las enunciaciones esenciales requeridas por el art. 4º para que el documento valga como tal.»

c. Postdatación

La postdatación del cheque, permitida después de las modificaciones introducidas por la Ley de 1961, ya no está admitida. La LCh ha creado un sustituto a su práctica con el cheque de pago diferido.

La postdatación desvirtúa la función de pago que corresponde al cheque. Dijimos antes que quien libra un cheque tiene dinero, no lo necesita y con el cheque dispone de ese dinero con destino a la cancelación de una obligación.

Quien posdata un cheque lo hace porque cuando lo crea no tiene fondos, pero espera contar con ellos en una fecha posterior. El beneficiario que lo recibe ha concedido un crédito al librador, que se documenta en el cheque, con lo cual se hace cumplir al cheque común una función diversa a la que le es natural, desvirtuando su esencial naturaleza.

¿Qué sucede si una persona posdata un cheque? Resulta claro que si el tenedor lo conserva en su poder hasta que llega la fecha puesta y, luego, lo presenta al cobro, no se planteará ningún problema sobre su validez y eficacia.

Si el tenedor se presenta con el cheque postdatado en las oficinas bancarias para exigir su cobro antes de la fecha que figura como fecha de creación ¿cuál ha de ser la actitud del banco girado? Al respecto podrán sostenerse dos posiciones encontradas:

* Se puede sostener que el banco no debe pagarlo, pues el falseamiento de la fecha provoca su invalidez. El banco debe rechazarlo poniendo la constancia de que no se paga por contener fecha falsa. Por otra parte, el falseamiento de una enunciación esencial del cheque, como la fecha, es una conducta penalmente sancionada (art. 58, lit. B, LCh).

* Se podría sostener que la postdatación tiene por efecto fijar un plazo para el vencimiento del cheque. Por disposición del art. 28 de la LCh, toda mención contenida en un cheque que establezca un vencimiento con fijación de un plazo se tiene por no escrita y no anula ni afecta la validez del cheque: «El cheque es pagadero a la vista. Toda mención contraria se tendrá por no escrita.» 

En esta segunda posición, la fecha postdatada se debería tener por no puesta y el cheque sería válido y podría ser atendido por el banco si tuviese fondos y si no los tuviese, debería ser rechazado con la constancia respectiva de que no hay fondos o de que son insuficientes.

El Decreto reglamentario 730/975, en su art. 8 estableció que el banco debe rechazar el cheque cuando su fecha sea posterior a la de su presentación al cobro. Se establece, también, que el banco debe hacer mención a la postdatación en la constancia de rechazo.

3. Lugar de pago

Esta enunciación es exigida por el art. 4, n° 3.  Normalmente, el cheque es pagadero en el domicilio del banco pero nuestra LCh admite la determinación de un lugar distinto para el pago.

La doctrina entiende que la domiciliación implica, también, la indicación de una tercera persona distinta del girado, para efectuar el pago. Nuestra LCh no es explícita al respecto, ya que se limita a incluir entre las enunciaciones del cheque la indicación de un lugar de pago, sin desarrollar la disciplina aplicable a un cheque de esa forma, como lo hacen otras legislaciones.

Sólo el librador puede domiciliar el cheque. Ni los endosantes ni el banco girado, podrían agregar una enunciación, con indicación de un lugar diverso para el pago.

En materia de letras de cambio, el art. 58 de la LTV, prevé la domiciliación de la letra y se admite expresamente que la indicación de un lugar de pago pueda ser establecida por el girado al aceptar, por el art. 75 de la misma LTV. La indicación de un lugar de pago, en el cheque, es una enunciación facultativa. Si no se establece, el cheque es pagadero en el domicilio del banco girado (art. 5, n° 1).

Podría ser utilizado cuando en una determinada localidad el banco no tiene una sucursal pero tiene un corresponsal para la concreción o ejecución de determinados negocios. El banco puede encomendarle la atención de pagos de ciertos cheques.

Cuando se debe librar un cheque a favor de una persona domiciliada en esa localidad, el librador podrá estampar esta enunciación especial.

B. La expresión de si es a favor de persona determinada o al portador

Sobre el contenido de esta enunciación se extiende el art. 7 de la LCh, que viene a complementar este n° 5 del art. 4. El art. 7 establece que el cheque puede librarse: a favor de persona determinada; a favor de persona determinada, con cláusula no a la orden u otra equivalente  o al portador.

La distinta forma de emisión interesa a los efectos de la trasmisión de propiedad. El cheque al portador se trasmite por la simple entrega; el cheque a favor de persona determinada se trasmite por endoso y entrega y el cheque con la cláusula no a la orden, mediante cesión de créditos.

1. Cheque nominativo

El cheque nominativo se trasmite por endoso y entrega por cuanto así lo establece el art. 21 de la LCh, que dispone: «Los cheques expedidos a favor de determinada persona se presumirán a la orden y se trasmitirán por endoso y entrega del Título.»

La norma es concordante con la establecida, en general, para los títulos valores,  en el art. 36 de la LTV.

No se requiere que el librador del cheque lleve registro de los títulos creados, por así disponerlo expresamente el art. 32, inc. 2, de la LTV.

En el cheque a la orden se debe indicar el nombre de una persona determinada. No es admisible la designación de una persona indeterminada. No podría extenderse un cheque a nombre del administrador de una sociedad o del curador de un incapaz o del representante de un menor o del albacea de una herencia.

Si se trata de una persona jurídica, debe indicarse su denominación.

La LCh no excluye la posibilidad de designar el nombre de más de una persona como beneficiarios conjuntos o alternativos de la orden de pago librada. El cheque puede designar como beneficiarios a A y B en cuyo caso, A y B deben cobrar conjuntamente el importe del cheque; o puede establecerse que lo son A o B, pudiendo entonces hacer efectivo el cheque cualquiera de los designados.

Puede ser beneficiario del cheque el propio librador o el banco girado. En estos casos se produce la confusión entre los elementos personales que intervienen en el cheque. Más adelante hemos de volver al análisis de estas situaciones y las explicaremos ya que la nueva ley ha previsto algunas soluciones específicas para ellas.

2. Cheques  "no a la orden"

La fácil transmisibilidad de un cheque es un requisito natural, pero el legislador no ha querido excluir la posibilidad de limitarla por motivos de seguridad u otros. El cheque puede tener la constancia no a la orden u otra equivalente. Así lo establece el art. 7 y, a modo de ejemplo, el art. 8 agrega otra fórmula: no transferible. Como no se trata de términos sacramentales, cualquiera otra sería admisible como: no negociable o no endosable.

Esta fórmula debe ser puesta por el librador que no quiere que el cheque sea endosado o por cualquier endosante que de este modo impide un endoso posterior (art. 8, inc. 6). El art. 8, inc. 5, prevé que esa cláusula puede ser puesta por el propio banquero. Entendemos que se admite la posibilidad de que la enunciación se imprima en la libreta de cheques que el banco entrega.

3. Otra posibilidad

Puede librarse un cheque dejando en blanco el nombre del beneficiario. En este caso, por aplicación del art. 4 de la LTV, el tenedor legítimo podrá llenar el claro poniendo su nombre.

4. La forma de libramiento del cheque la determina el librador

Quien libra el cheque es quien determina su forma: a la orden, al portador, no endosable. Tiene total libertad para establecerla. Sólo se prohíbe la emisión al portador cuando se trate de cheques internos del banco, librados entre diversos establecimientos del mismo (art. 9, inc. 2).

Por precepto legal no será endosable el cheque certificado (art. 51). Fuera de tales previsiones, el librador, repetimos tiene libertad para determinar la forma del cheque.

El beneficiario o tomador que recibe el cheque no podrá variar la forma impuesta por el librador. Así lo dispone el art. 12 de la LTV para todos los títulos valores. Un cheque emitido al portador no deja de serlo porque uno de los tenedores haya efectuado un endoso, indicando  el nombre del beneficiario (art. 25 LCh).

El beneficiario, en un cheque a la orden, podría endosar un cheque, sin indicar al endosatario (endoso al portador). La LCh señala que el endoso al portador equivale a un endoso en blanco (art. 24, inc. 2), con lo cual quiere significar que no transforma el cheque a la orden en cheque al portador. En consecuencia, el cheque podrá circular, sin que medien nuevos endosos, por la simple entrega, pero en el momento en que el último tenedor lo presente al cobro, éste deberá justificar su identidad frente al banco girado, de igual modo que se procede con los cheques a la orden.

5. Norma de interpretación

El art. 7, inc. 2, contiene una norma interpretativa: "Cuando el cheque a favor de una persona determinada lleve también la mención ‘o al portador’ u otra equivalente, valdrá como cheque al portador."

El legislador, ante una enunciación restricta y otra lata, opta por validar la segunda[12].

La norma puede crear problemas en la práctica. Cualquier tenedor de mala fe podría agregar la mención "al portador" en un cheque a favor de una persona determinada y de esta manera, cobrar el cheque. En Argentina en anteproyecto de Asociación de bancos, se proyecta modificar la norma suprimiendo esa posibilidad.

C.  La orden incondicionada de pagar[13] una suma determinada de dinero expresada en números y en letras[14]

1. La orden de pago

No hay términos sacramentales. Bastaría con la palabra páguese. No puede condicionarse; ya en la definición del cheque se establecía que era una orden de pago pura y simple. De manera que el lit. b del art. 4 es reiterativo de lo dispuesto en el art. 2[15]. Se puede estipular la prohibición de que se pague en efectivo, mediante la inclusión de la cláusula para abono en cuenta (art. 50), cuyo alcance hemos de estudiar.

2. La suma de dinero

Como la letra, el cheque sólo puede contener referencia a dinero y no a otras cosas fungibles. La cantidad debe indicarse, por lo menos dos veces: una en letras y otra en números, especificando la clase de moneda. El DLCh no indica los lugares en que deben figurar las cantidades, pero ello está determinado precisamente por el Decreto reglamentario 739/975.

El art. 14 del DLCh prevé la posibilidad de que existan diferencias entre las dos cantidades y da idéntica solución que la prevista en el art. 5 del DLTV para los títulos valores. El art. 14 dispone:

"Cuando exista diferencia entre la cantidad escrita en el cheque en números y en letras, valdrá la escrita en letras"[16].

Debe especificarse la clase de moneda[17]. Cuando se establece que el cheque debe contener la enunciación de la cantidad de dinero, imponiendo que se especifique la clase de moneda, se presupone la posibilidad de emitir un cheque en moneda nacional o en moneda extranjera; posibilidad que es coherente con la previsión de que existan cheques internacionales. Ello a su vez presupone la necesidad de que se autorice la apertura de cuentas corrientes en moneda extranjera.

Por Circular 743 del 2 de abril de 1976 el BCU dispuso:

"Las instituciones bancarias podrán entregar libretas de cheques comunes, para el retiro de fondos disponibles en cuentas corrientes en moneda extranjera".

De modo que, en el régimen vigente, los bancos pueden abrir a sus clientes cuentas corrientes en moneda extranjera y entregar libretas de cheques comunes para girar contra ellas[18].

D. Firma del librador

La firma del librador en el cheque es esencial, como lo es la firma en cualquier documento privado. La firma acredita la conformidad de quien la pone con el contenido del documento. Mediante la firma se confiere autenticidad al documento y quien la estampa contrae las obligaciones que en el documento se establecen.

1. Formalidades especiales para la firma

De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, la firma es el nombre y apellido de una persona que ésta pone con rúbrica al pie de un documento escrito para darle autenticidad o para obligarse a lo que en él se dice. De acuerdo a esta definición, la firma debe contener nombre y apellido.

Nuestro legislador, en el art. 15 del DLCh, admite como firma no sólo la que contenga nombre y apellido, sino la que contenga la inicial o el nombre abreviado, además del apellido. De no existir esta disposición legal, debería exigirse al librador una firma con nombre completo y apellido[19].

De acuerdo al texto legal, la firma que sólo contenga el apellido no es suficiente para la creación del cheque. Es necesaria la indicación del nombre, pero éste puede ser abreviado o indicado con una inicial[20].

La exigencia de que la firma contenga nombre y apellido o nombre abreviado o su inicial y apellido, estaba en el art. 8 de la Ley italiana de 1933, sobre letra de cambio y en el art. 11 de la Ley de igual fecha sobre cheques. ¿Cuál fue la finalidad del precepto en la legislación italiana? En el Código italiano de 1833 se prescribía que la firma debía contener nombre y apellido; de manera que la Ley de 1933 pretendía aligerar de exigencias y terminar controversias planteadas anteriormente sobre si la firma que sólo contuviera nombre abreviado o inicial era válida.

Se entendió, por el legislador de 1933, que el librador estaba suficientemente individualizado aun cuando en su firma no se usara su nombre completo. De manera que la ratio legis de la norma, incorporada ahora a nuestra legislación, fue aligerar exigencias en cuanto a la firma entendiendo que era suficiente para individualizar al librador la firma que contuviese inicial o nombre abreviado.

Sobre la forma material de trazar la firma, en general, las legislaciones establecen un régimen de libertad. Se entiende que los rasgos especiales que cada persona confiere a su firma, constituyen un derecho de la personalidad.

Se ha planteado: si la firma debe contener trazos legibles, dada la exigencia legal de que contenga nombre o nombre abreviado y apellido. Entendemos que la norma debe interpretarse de acuerdo a su espíritu. El legislador pretende que la firma del cheque cumpla con la función de otorgar autenticidad al documento y que mediante ella se queda identificar a su autor.

El librador, en el acto de celebrar el previo contrato de cuenta corriente, ha registrado su firma: en otras palabras, ha registrado en el banco los trazos con los cuales él extiende la firma que contiene su nombre completo, abreviado o inicial y apellido. El banco registra esa escrituración, aunque de ella no resulten legibles, en virtud de que esos rasgos especiales que cada uno utiliza para su firma, constituyen un derecho de la personalidad que debe ser respetado por los demás y por la propia Ley[21].

La única restricción que el sistema admite es la coincidencia entre la firma que se estampe en cada cheque con la registrada. El banco se negará a pagar un cheque firmado con rasgos distintos a los que aparecen registrados. El primer y principal contralor que debe efectuar el banco girado tiene por objeto la firma del librador y si pagara un cheque en que la firma aparece con rasgos distintos será responsable en el caso de falsificación.

Nuestro DLCh, en el art. 15, establece como una formalidad más que, al lado o debajo de la firma, se debe agregar el nombre del librador estampado o manuscrito con caracteres de imprenta[22]. De esta manera se contempla la individualización del librador para el caso de que la firma no fuera legible.

La constancia debe incluirse en todos los cheques, sea como sea que su titular haya firmado[23].

La LCh no impone a los bancos la obligación de estampar en los cheques que imprima, el nombre del titular de la cuenta. Los bancos pueden hacerlo si lo desean y así lo hacen ya algunos bancos de plaza.

Si en el cheque no figura impreso el nombre del titular de la cuenta, esa constancia debe ser agregada por el librador, admitiéndose que lo haga con un sello o en forma manuscrita.

No puede sustituirse la firma del librador por la indicación de su nombre, en forma manuscrita o mecánica, porque no basta con la mención de la persona del librador; éste debe suscribir con su firma el documento[24].

El Decreto Ley 16.713 que reorganiza el sistema de previsión social, en su art. 84 permite que en los cheques emitidos por el banco de Previsión Social, destinado al pago de jubilaciones, pensiones y otros beneficios, se pueda sustituir la forma autógrafa por signos o contraseñas impuestos o impresos mecánica o electrónicamente.

2. Esencialidad de la firma

En la LTV para títulos valores, el art. 7 establece un principio general aplicable a los cheques: "Toda obligación incorporada a un título valor deriva de la firma puesta en el mismo".

 En el cheque la firma es esencial. Así lo establece el art. 4[25].

3. Firma por apoderado o representante

Siguiendo principios generales, el apoderado antes de firmar con su firma personal debe indicar nombre completo de su mandante, indicando que firma por él[26] . También, debe proceder así el representante, sea cual fuere la fuente de su función de representación: debe expresar siempre la relación de representación en virtud de la cual crea el cheque. Si el apoderado o representante no expresara que actúa por cuenta de un tercero, se obliga personalmente y no vincula a su representado[27].

a. Libramiento del cheque sin facultades suficientes

En el art. 24, en su primer inciso, se establece que quien suscriba un título valor sin tener facultades para ello o excediendo sus poderes, se obliga personalmente.

La norma contenida en los textos referidos tiene excepciones:

* En el segundo inciso del art. 24 se admite que se ratifique expresa o tácitamente la suscripción de un título efectuado por quien no tiene facultades para hacerlo. A partir de la ratificación, el representado aparente queda obligado. El DLTV admite que la ratificación expresa puede hacerse incluso fuera del título. Esta norma consagra así, una excepción no sólo a lo dispuesto por el art. 21, sino también a los principios generales establecidos en el art. 7 de la misma ley, en que se establece que toda obligación incorporada a un título valor deriva de la firma puesta en el mismo. En la situación contemplada, la obligación deriva de una ratificación tácita o de una ratificación expresa que puede figurar en documento separado.

* En el art. 22 de la LTV se establece: que quien haya dado lugar, con hechos positivos o con omisiones graves a que se crea, conforme a los usos del comercio, que un tercero está autorizado para suscribir títulos a su nombre, no podrá oponer la excepción de falta de representación en el suscriptor. La norma incorpora a nuestra legislación la doctrina de la apariencia con el fin de dar seguridad al tráfico de los títulos valores: Se tutela a los terceros que han confiado en una apariencia de representación, independientemente de que ella corresponda o no a la realidad.

En la hipótesis contemplada por el art. 22 se prescinde del formalismo previsto por el art. 21; quien suscribe un título valor, aun cuando no se le haya conferido mandato para ello, vincula a un tercero, siempre que –de acuerdo a los usos del comercio– se configure una apariencia de representación.

* El art. 23 contiene una sola norma para regular dos situaciones distintas: la del administrador de sociedades y la del gerente de un establecimiento comercial. Cualquiera de ellos, por disposición de este artículo se reputará autorizado para suscribir títulos valores a nombre de sus representados.

b. Facultades del factor

Respecto a la figura del gerente o del factor, en el régimen del CCom, existían dudas interpretativas en cuanto a si podía o no firmar letras de cambio, por cuanto existían dos normas especiales contrapuestas. Por un lado el art. 136 del CCom, que establecía que los factores se entienden autorizados para todos los actos que exige la dirección del establecimiento y que las restricciones a sus facultades deben expresarse en el mandato institorio. Por otro lado, el art. 804 del mismo Código que exigía poder especial para poder representar en la firma de letras de cambio.

Las dudas terminan con el art. 23 de la LTV, ya que el gerente o factor se entiende autorizado para suscribir títulos valores aun cuando en el mandato que se le confiera, ello no se establezca expresamente.

c. Competencia del administrador de una sociedad

En  cuanto al administrador de una sociedad, aun sin texto legal especial, nosotros entendemos que quienes son designados por el contrato social o de acuerdo a éste, para desempeñar tal función tienen amplias facultades para realizar todos los actos y negocios comprendidos en el objeto social. La sociedad expresa su voluntad y actúa necesariamente a través de sus administradores y éstos tienen facultades sólo limitadas por la capacidad de la sociedad; cuya capacidad está determinada sólo por el objeto social. Existía, sin embargo, en nuestro medio, una práctica defectuosa de incluir en el contrato social una larga nómina de los actos y contratos que el administrador podía realizar, incluyendo en ella la posibilidad de suscribir los distintos títulos valores. La norma contenida en el art. 23 terminó con esa práctica.

En los contratos societarios suelen establecerse formas especiales de actuación de los administradores, cuando son más de uno o cuando se trata de directores que actúan corporativamente.

Así, por vía de ejemplo, cuando se trata de administradores plurales de una sociedad colectiva o de una sociedad de responsabilidad limitada, es corriente que en el contrato social se disponga que para la firma de documentos que supongan obligaciones a cargo de la sociedad o concretamente para la firma de títulos valores, deban actuar conjuntamente dos o más de los administradores designados, haciendo incluso distintas combinaciones posibles.

En materia de sociedades anónimas, el directorio es un órgano corporativo. La Ley de Sociedades Comerciales n° 16.060 de 1989 (LSC) establece que el presidente del directorio es el representante de la sociedad, salvo pacto en contrario. Es usual que los estatutos establezcan que la representación de la sociedad anónima será ejercida  por el presidente actuando con otro director o por dos directores actuando conjuntamente. Las fórmulas posibles pueden multiplicarse. En algunos estatutos hay previsiones especiales para las firmas de títulos valores. Deseamos aclarar que el órgano competente para resolver la firma de un título valor será el directorio, órgano de administración, aun cuando el estatuto no lo haya previsto especialmente, por lo dispuesto por el art. 23 en estudio. Luego, quien firme será el presidente o  aquel o aquellos  directores que tienen la representación social.

Todas las previsiones contractuales referidas obligan a los administradores o directores y representantes, en su gestión. El administrador o representante de una sociedad puede firmar títulos valores, siempre que actúe bajo las previsiones contractuales sobre el uso de la firma social, cuando existe más de uno designado.

El art. 79 de la LSC ha establecido que los administradores vinculan a la sociedad, con la firma de títulos valores, aun cuando hayan actuado en infracción de la organización plural prevista en el contrato social, salvo que el tercero conociera la infracción.

Precisiones

Cabe precisar que los bancos exigen a sus clientes cuenta-correntistas que registren los poderes otorgados para la suscripción de cheques y que los mandatarios registren sus firmas. Los bancos no pagarán los cheques si no vienen firmados personalmente por el titular de la cuenta o por su apoderado con poder y firma registrada. Tratándose de sociedades, los bancos exigen la presentación de una copia del contrato de sociedad y el registro de firmas de las personas que tienen su representación, quedando debidamente anotado en el banco, la forma en que deben actuar. Si los cheques han sido firmados por quien no tiene facultades de representación, el banco no paga, sin perjuicio de la responsabilidad personal del representado aparente, por aplicación de los arts. 22 y 24 de la LTV.

Entendemos que en todos los casos en que firma un apoderado o representante de una sociedad debe estamparse o manuscribirse el nombre del mandante o la denominación de la persona jurídica en forma completa, con caracteres de imprenta, suscribiendo debajo el administrador o representante de la persona jurídica.

4. Autenticidad de la firma

La firma, como las demás constancias del cheque, debe ser auténtica. El banco girado debe controlar la autenticidad de la firma antes de proceder a su pago. Si la firma es falsa no paga. Si el banco paga el cheque con firma falsa, se hace responsable frente al librador por el importe pagado en los casos que la LCh establece.

Si el banco no paga, el librador, cuya firma ha sido falsificada, también se negará ya que esa firma no ha sido puesta por él y no lo vincula. Para el caso de que el cheque, con firma falsa, haya sido endosado, el art. 16 de la LCh establece la validez de las obligaciones de los otros firmantes del cheque. Ello es consecuencia y aplicación del principio de la autonomía de la obligación en los títulos valores.

El banco sólo responde por los perjuicios causados por el pago de un cheque con la firma falsificada, si ésta fuera visiblemente manifiesta (art. 37 LCh).

Cronograma y Manual Virtual de Derecho Comercial II

Pruebas

 Leyes y decretos 

Preguntas y respuestas sobre títulos valores

 

 


[1] Este requisito era exigido en la Ley de 1919 (art. 4, lit. b).

[2] La Ley de 1919 en el art. 2 establecía que los cheques pueden girarse sobre un mismo punto o sobre diferentes puntos del país. Los girados desde el exterior sobre el país o desde el país sobre el exterior, deben reputarse "letras a la vista".

[3] Balsa Antelo, op. cit., p. 43.

[4] El inciso 3 del art. 5 fue tomado del proyecto del BCU (art. 3, inc. 2) que, a su vez, fue extraído de la Ley argentina (art. 3, lit. b).

El proyecto de la Comisión de Juristas (art. 126, inc. 3) establecía una fórmula extraída de la Ley de Ginebra:

"Si se hubiese omitido el lugar del libramiento, se presume tal el indicado al lado o debajo de la firma del librador".

En esta fórmula, el lugar de creación se establece en el propio cheque; pero debajo de la firma del librador.

La fórmula de la Ley de Ginebra se adoptó para las letras de cambio en el art. 56, inciso 4, del DLTV.

[5] Fuentes inmediatas: proyecto de Comisión de Juristas, artículos 141 inciso 2 y proyecto del BCU, art. 1, inc. 2. Fuente mediata: ley argentina, art. 1, inc. 2.

[6] Fuente inmediata: proyecto de Comisión de Juristas, art. 141.

[7] Balsa Antelo, op. cit., p. 41; Broseta Pont, op. cit., p. 604.

[8] El CCom español exige que se exprese en letras. La Ley francesa de 1865 modificada por la Ley de 1874 exigió que día y mes se escribieran con letras y en forma manuscrita, pero se sancionaba con multa el que no estuviera así redactado, cuando fuera un cheque girado de plaza a plaza. Hamel, op. cit., p. 803-804. Percerou y Bouteron, op. cit., p. 16.

[9] Norma idéntica encontramos en el art. 30 de la Convención de Ginebra y en la Ley argentina, art. 27 También, se encuentra en el proyecto de la Comisión de Juristas.

Previsión similar para las letras de cambio hay en el art. 82, inc. 2 del DLTV.

[10] Garrigues, op. cit., p. 493, sostiene:

"La indicación del día de la emisión no representa la afirmación de un hecho, sino la declaración de voluntad del librador de que el documento debe considerarse extendido ese día. La fecha es un requisito puramente formal y la forma legal del cheque no se perjudica cuando se expresa una fecha de emisión diversa de la verdadera".

Admite, de esta manera, la validez del cheque ante o postdatado.

La legislación inglesa es la única que admite la validez del documento desprovisto de fecha, así como del antedatado o postdatado.

[11] En la Ley de Ginebra se admitía la postdatación, estableciendo que no obstante ella, el cheque era pagadero a la vista. En igual sentido la Ley francesa. Ripert señala que la posibilidad de que el cheque sea pagadero, representa su validez bajo reserva de la sanción penal contra quien ha admitido la falsedad (Ripert, op. cit, p. 207).

[12] Supino y De Semo, op. cit., p. 257

[13] Este inciso tiene su fuente en el proyecto de la Comisión de Juristas. En la Convención de Ginebra era esencial «el mandato puro y simple de pagar una suma determinada». La Ley argentina, en su art. 6 establece, también, «la orden pura y simple de pagar». El proyecto del BCU, también, prevé como esencial «la orden pura y simple de pagar».

[14] Tiene su fuente en el art. 125, inc. 6, del proyecto de la Comisión de Juristas, que tiene idéntica redacción a la primera parte del inc. 6 del art. 5 de la Ley argentina. En el inc. 6 de la Ley argentina se agrega la norma interpretativa para el caso de diferencia entre la cantidad expresada en letras y la indicada en números, que aquel proyecto adoptó también pero en el art. 135. Tiene redacción igual el inc. 4 del art. 29 del proyecto del BCU.

[15] La reiteración se explica porque la definición fue incorporada en el Consejo de Estado; no estaba en el proyecto de la Comisión de Juristas.

[16] Durante la vigencia de la Ley de 1919 a falta de una norma expresa, se discutió la aplicabilidad del art. 811 del CCom. Para algunos, este artículo era aplicable por la remisión contenida a las disposiciones sobre letras de cambio en la Ley de 1919, art. 19, en cuanto no hubiera sido modificado por esa ley. (Pérez Fontana, op. cit., p. 34). Otros sostuvieron y nosotros estábamos en esa tesis, que la Ley de 1919 contenía una modificación expresa en este punto, en cuanto exigía que la cantidad se expresara necesariamente de dos maneras: en cantidad y en letras, lo que no se imponía para las letras de cambio; en consecuencia, si el legislador de 1919 quería que se expresara el importe a la vez, de dos maneras, tenla que existir coincidencia de cantidades.

[17] Igual previsión ya contenía la Ley de 1919.

[18] Conversión de la moneda extranjera en el proyecto

En el proyecto elaborado en la Comisión del Consejo de Estado se preveía la forma de conversión de la cantidad expresada en moneda extranjera a moneda nacional, en una disposición que se suprime en la redacción definitiva de la Ley (en ese proyecto llevaba el n° 36). Se establecía que el importe debía convertirse a moneda nacional según el valor del día del pago y que el valor de la moneda extranjera sería determinado por la autoridad monetaria, lo cual era coherente con el régimen de curso legal de nuestra moneda nacional. También, se preveía que cuando el importe del cheque se indicare en una moneda que tuviere la misma denominación pero un valor diferente en el país, se presumía que se refería a nuestra moneda nacional.

La fuente de estas previsiones, no consagradas en el texto aprobado, se encuentra en el art. 157 del proyecto de la Comisión de Juristas, que establecía igual solución en el art. 87 para las letras de cambio. Respecto a la conversión a moneda nacional se proyectaba un régimen distinto al contenido en el CCom, para las letras de cambio en el art. 878, en que para la conversión debe estarse al cambio del día del vencimiento.

La norma fue discutida en el Consejo de Estado antes de su supresión. Rodríguez Larreta señaló la inconveniencia de la norma. No obstante entender que el único curso legal que hay en el país es la moneda nacional, sostuvo que el pago en moneda nacional de un cheque emitido en moneda extranjera era una restricción:

«Pienso que un cheque en moneda extranjera tiene que ser pago en esa moneda. Pagarlo en moneda nacional puede significar una defraudación para el tenedor del cheque, y voy a explicar por qué. En estos momentos, la cotización de nuestra moneda en el mercado libre de cambios guarda relación aproximadamente con la realidad del valor del peso uruguayo frente a las monedas extranjeras; pero mañana, por ejemplo, podríamos volver al mercado dirigido de cambios, en el cual el Gobierno o las autoridades administrativas fijaren un tipo de cambio completamente arbitrario. En ese caso, el tenedor de moneda extranjera sería defraudado si tuviera que hacer un cambio a esa cotización artificial, arbitraria y discrecional que dispusieran las autoridades gubernativas.

Por eso considero que este artículo es peligroso siempre hablando en el mismo sentido de no crear dificultades al Uruguay en las transacciones financieras internacionales, y si queremos abrir la plaza no debemos poner obstáculos y un poco una trampa, como sería en este momento resolver que un cheque en moneda extranjera se convierta automáticamente en moneda nacional, a una cotización completamente irreal

Y más adelante agrega:

"Por de pronto todas las obligaciones que se llenan de reglamento internacional, que son las obligaciones vinculadas con el comercio exterior, están pactadas e moneda extranjera y hay que pagar en moneda extranjera. Además ha habido varias leyes especiales que han autorizado el pago en moneda extranjera: me refiero a Leyes del Plan Agropecuario, a leyes de créditos del banco de la República con recursos externos y para recordar una de carácter contractual, la que se refiere a los extranjeros y diplomáticos que alquilan por temporada. En estos casos se admite expresamente el pago en moneda extranjera.

Quiere decir que ese principio nominalista tan absoluto ha sido objeto de una serie de sucesivas socavaciones, y creo que debemos seguir en esa traza, porque es la que puede permitir al país encarar relaciones internacionales mucho más libres, sin retrancas y trabas administrativas".

Espínola entendió que la norma proyectada se adecuaba a la legislación vigente[18]. La conversión a moneda nacional es principio general, ya que la moneda nacional es la única que tiene valor cancelatorio dentro del territorio. De manera que, aun cuando se suprimiera, el régimen iba a ser el mismo.

Siemens Amaro, en apoyo de la norma proyectada, estableció:

"No debemos olvidar que el cheque debe ser pagado a la vista y puede ocurrir que el banco no tenga la disponibilidad de moneda extranjera suficiente como para hacer frente a ese pago. Entonces para que sea viable el mandato de la Ley en el sentido de que el cheque sea pagado a la vista dentro del plazo de presentación estipulado, hay que convertirlo a moneda nacional para evitar las dificultades que se plantearían al banco en caso de no tener una disponibilidad suficiente de moneda extranjera".

La discusión legislativa ha perdido interés después de la sanción del Decreto Ley 14.500, cuyo artículo 10 admite que los documentos que contengan obligación de pagar suma de dinero expresada en cualquier especie de moneda extranjera, constituirán título que trae aparejada ejecución en la moneda especificada y se considerará líquida la respectiva cantidad.

[19] En ese sentido se expresó el consejero Rodríguez Larreta (p. 273 del Diario de Sesiones).

[20] En el Código de Bulgaria la firma debe contener nombre y apellido.

[21] Balsa Antelo, op. cit., p. 51.

[22] Al respecto, el consejero señor Praderi expresó en el Consejo de Estado:

"Lo que se busca es, precisamente, que además del dibujo de la firma haya una referencia de lo que es. Esta podrá ser hecho por los bancos, como ya lo hacen algunos, o en caso contrario, estampado por sello de cada librador o, en último caso, manuscrito con caracteres de imprenta.

Quiere decir que lo que se busca es la garantía de que quien recibe un cheque, sobre todo endosado, sepa el nombre del librador, sin tener que adivinar el dibujo de la firma." (p. 275).

[23] Ello fue objeto de discusión en el Consejo de Estado porque en el proyecto de la Comisión, la norma formaba parte de un único inciso, y a continuación de la indicación de que se podrá firmar con el nombre abreviado o inicial más apellido. Algunos consejeros entendieron que esta nueva formalidad sólo correspondía en esa hipótesis (Méndez, p. 272; Rodríguez Larreta, p. 272). Pero otros entendieron que la formalidad debía cumplirse en todos los casos. Labadie Abadie (p. 273), Viana Reyes (p. 273), Freire de Addiego (p. 274). La discusión terminó con una sugerencia de Méndez de que poniendo punto y aparte en el última párrafo se solucionaría el problema (p. 275), sugerencia que fue aceptada por el Consejo.

[24] Percerou y Bouteron sostienen que es admisible, como firma, todo signo material que sirva para identificar la personalidad de quien lo estampe (p. 17). Sin embargo, agrega que no pueden admitirse simples marcas ni huellas digitales (p. 18). En el artículo 2 del Anexo de la Convención de Ginebra se estableció:

"Cada una de las Altas Partes contratantes tiene... la faculta de determinar, en su legislación interna, de qué manera puede ser suplida la firma con tal que una disposición auténtica inscripta en el cheque compruébela voluntad de aquel que habría debido firmar".

De modo que se admite la compatibilidad de la convención con la costumbre existente en algunos países de poner en el título no la forma manuscrita sino el sello privado del librador junto a la indicación de su nombre.

[25] Así lo entendía el Pérez Fontana, comentando el régimen anterior, en su libro ya citado, aunque entendiendo que el art. 178 no tiene aplicación práctica (Pérez Fontana, Reforma..., p. 35). Hamel sostiene que puede no firmarse el cheque emitido a favor del propio librador. La firma del cheque queda suplida entonces por la firma en el endoso y el cheque será válido (p. 797).

[26] Hamel, op. cit., p. 735; Broseta, op. cit., p. 604.

[27] Hamel, op. cit., p. 737.