Barraqueros y Administradores de Casas de Depósitos

Por Carlos E. López Rodríguez

El barraquero o administrador de casa de depósito es calificado por la Ley como un auxiliar del comercio. El Código de Comercio (CCom) lo califica como auxiliar, porque su actividad no es la que corresponde al concepto económico de comercio: intermediación entre la oferta y demanda de bienes. En efecto, la actividad del depositario es auxiliar o complementaria de la intermediación referida.

El art. 2239 del Código Civil define el depósito: “El depósito en general, es un acto por el cual alguno recibe una cosa ajena con la obligación de guardarla y de restituirla en especie”. El art. 721 del CCom, establece cuándo el depósito es comercial: “Para que el depósito sea considerado mercantil, es necesario: 1. Que sean comerciantes ambos contrayentes. 2. Que las cosas depositadas sean objetos del comercio. 3. Que se haga el depósito a consecuencia de una operación mercantil”.

En el nº 4 del art. 7, se reputa mercantil a la “empresa de depósitos”.

Como ya señalamos, en este numeral, la palabra empresa no se utiliza en el sentido económico actual de empresa, esto es, la organización de capital y trabajo ajeno; la expresión empresa en el nº 4 del art. 7, fue utilizada como sinónimo de actividad reiterada y profesional.

En el numeral se reputa comercial la empresa de depósitos sin hacer distinciones. En una primera posición interpretativa, siempre que los barraqueros o administradores de casas de depósito realicen una actividad continuada de recepción de depósitos, tal actividad será reputada comercial, a los efectos del artículo 1º del Código de Comercio, aunque no se verifiquen los extremos requeridos por el artículo 721.

Será comerciante el dueño de una casa de depósito que realiza una actividad continuada de recibir depósitos, aun cuando reciba depósitos de civiles, porque en el artículo 7 no se distingue. Aunque el depositante no sea comerciante o las cosas depositadas no sean objeto del comercio o el depósito no se haga a consecuencia de una operación mercantil, el contrato de depósito será comercial cuando se realice, por un sujeto, como actividad continuada y profesional. Reiteramos, la actividad del empresario de depósito se reputa comercial, a los efectos de atribuir a quien la realiza, la calidad de comerciante (art. 1).

En otra postura, el artículo 7 sólo enumeró sintéticamente los actos que deberían considerase mercantiles, dejando la especificación de las características que los distinguen de sus homónimos civiles, para el libro II, destinado a la regulación de los contratos. Así, entonces, en esta segunda postura, la determinación de la comercialidad del depósito dependerá de la verificación de los supuestos contenidos en el artículo 721. Confirma esta postura el artículo 132, que contiene una remisión al capítulo que regula el contrato de depósito. En esta línea, los barraqueros y administradores, a los cuales se refiere el artículo 124, son aquellos que realizan depósitos bajo el régimen del Código de Comercio. Ello también aparece confirmado por varios artículos de este capítulo, que al regular la figura de este auxiliar, lo conecta con operaciones comerciales de quien contrata el depósito[1].

Nos extenderemos sobre el contrato de depósito, cuando analicemos los contratos comerciales. Por ello, en este momento, sólo diremos que el contrato de depósito se regula en el título XI del libro segundo del Código de Comercio. En las normas sobre contrato de depósito, el artículo 723, a su vez, remite a las normas sobre mandato y comisión. En consecuencia, esta figura en análisis, estará regida, en cuanto a los contratos que realice, a las siguientes normas: los artículos 124 a 132, los contenidos en la regulación del depósito, artículos 721 y siguientes, y los contenidos en la regulación del mandato y de la comisión, artículos 299 y siguientes.

I. Obligaciones, cargas y responsabilidades del depositario

El barraquero o empresario de depósito ejerce una profesión comercial con un estatuto especial. No se le exigen condiciones personales especiales como para otros auxiliares.

No se le prohíbe al titular de la barraca o casa de depósito realizar otras actividades comerciales, como sí se hace con otros auxiliares de comercio. El barraquero o titular de casa de depósito podrá dedicarse a la compraventa, a la fabricación y a cualquier otra actividad comercial.

El empresario de depósito tiene una serie de obligaciones, cargas y responsabilidades particulares. Muchas obligaciones tienen que ver con los contratos de depósito que celebran.

A. Obligaciones

El artículo 124 enumera las obligaciones que, en general, están vinculadas con las emergentes de los contratos de depósito que celebra.

1. Obligación de recibir la mercadería

En primer lugar, el depositario se obliga a recibir la mercadería. Luego, debe extender y entregar un recibo por la mercadería depositada. En los recibos debe indicarse calidad, cantidad, número y marcas. Debe hacer pesar, medir y contar los artículos susceptibles de ello (art. 124, inc. 3).

2. Obligación de guardar y conservar los bienes depositados

El depositario está obligado a guardar y conservar los bienes depositados. A este respecto, se le impone la diligencia que se usa para los bienes propios (art. 124, inc. 4).

3. Obligación de exhibir los bienes depositados

El depositario está obligado a exhibir los bienes depositados cuando sus dueños se lo ordenen (art. 124, inc. 5). Generalmente, esta obligación existe cuando se trata de depósitos vinculados con la venta de los bienes depositados. El productor o el fabricante los entrega a un depositario y en su casa se exhiben para la venta. La exhibición se hace para facilitarla.

4. Obligación de restituir los bienes depositados

El depositario está obligado a restituir las mercaderías. Para la restitución de los bienes depositados se puede haber estipulado un plazo. Si no lo hay deben restituirse cuando el interesado lo solicite. Si el requerimiento se hace judicialmente, la restitución debe cumplirse dentro de las 24 horas, so pena de daños y perjuicios. Así lo establece el artículo 125. Se agrega que el requerimiento judicial se debe hacer con los respectivos recibos.

La devolución debe hacerse al depositante o a un tercero designado. Hay al respecto varias previsiones especiales. En el artículo 732 del Código de Comercio se establece:

“No se puede exigir del depositante la prueba del dominio de la cosa depositada.

Sin embargo, si llegase a saber que la cosa ha sido hurtada y a quién, debe avisar a éste el deposito que se la ha hecho, con intimación de reclamarlo en un plazo determinado. Si la persona a quien da el aviso descuida el reclamo, queda válidamente librado con la entrega de la cosa al depositante”.

En el artículo 733, para el caso de muerte del depositante se dispone que la devolución debe hacerse al heredero. Si hay más de uno, ellos se han de poner de acuerdo y después de la partición se le entrega a quien se le adjudique.

En el artículo 734 se establece:

“Si el depositante ha mudado de estado, por ejemplo, si la mujer soltera al tiempo del depósito, se ha casado después, o el depositante mayor ha sido puesto en estado de interdicción, sólo debe entregarse el depósito al que tiene la administración de los bienes y derechos del depositante”. En el artículo 735 se dispone: “Si el depósito ha sido hecho por un tutor, un marido u otro administrador cualquiera de negocios ajenos, en una de esas calidades, sólo puede ser devuelto a la persona a quien representaba ese tutor, marido o administrador, si su representación ha concluido”.

Si hubo compraventa, se entregarán al comprador. Para tal hipótesis, el artículo 126 dispone que “el vendedor como el comprador” exija que en el acto del retiro se repesen o cuenten los efectos. Se trata de otra norma que hace deducir la finalidad con que se suele utilizar este contrato.

En cuanto al lugar de la devolución el artículo 736 del Código de Comercio establece:

“Si el contrato de depósito designa el lugar en que debe hacerse la entrega, los gastos de transporte son de cuenta del depositante.

Si el contrato no designa el lugar de la entrega, debe hacerse donde se verificó el depósito o donde la cosa se halla, sin dolo por parte del depositario”.

B. Carga de llevar libros

El titular de la barraca o casa de depósito debe llevar un libro equivalente al diario. Así lo establece el artículo 124, incisos 1 y 2:

“Los barraqueros y administradores de casas de depósito, están obligados:

1. A llevar un libro con las formalidades exigidas en el artículo 65, sin dejar blancos, hacer interlineaciones, raspaduras ni enmiendas.

2. A sentar en el mismo libro numeradamente y por orden cronológico de día, mes y año, todos los efectos que recibieren, expresando con claridad, la cantidad y calidad de los efectos, los nombres de las personas que los remitieren y a quién, con las marcas y números que tuvieren, anotando convenientemente su salida...”.

Cabe preguntarse si, además, debe llevar otros libros. Puede entenderse que, dado que se le da un estatuto particular, sólo se le obligue a llevar el libro diario mencionado. Desde luego podrá llevar otros, si lo quiere, como el libro inventario y el copiador de cartas.

C. Responsabilidad

Tanto en el Código de Comercio como en el Código Civil, hay normas de gran severidad para el depositario.

1. Código Civil

El artículo 1.334 del Código Civil, aplicable por la remisión del artículo 2.251, establece: “La obligación de entregar la cosa contiene la de conservarla como buen padre de familia, hasta que la tradición se verifique”.

El artículo 2.255 establece:

Cuando las cosas depositadas se entregan cerradas y selladas, debe restituirlas el depositario en la misma forma y responderá de los daños y perjuicios si ha sido forzado el sello o cerradura por su culpa, en cuyo caso se estará a la declaración del depositante en cuanto al valor de lo depositado.

Si esto acaeció sin culpa del depositario, incumbe al depositante la prueba del valor de lo depositado.

En todo caso de fractura o forzamiento, se presumirá culpa en el depositario, salvo a éste la prueba de que no la hubo”.

2. Código de Comercio

El artículo 726 del Código de Comercio dispone:

“El depositario debe devolver la cosa en el estado en que se halla al tiempo de la restitución. Los deterioros que no provienen de culpa suya son de cuenta del depositante”[2].

El artículo 726 del Código de Comercio establece la responsabilidad del depositario pero sólo por lo que sea consecuencia de su culpa. La norma es igual al artículo 2.256 del Código Civil. La diferencia en el régimen la encontramos en el artículo 727 que agrega:

“El depositario no está obligado al caso fortuito, a no ser:

1° Que haya incurrido en mora de restituir la cosa.

2° Que el depósito consistiese en dinero y haya usado de él (art. 724).

3° Que haya tomado sobre sí los casos fortuitos, o que éstos se hayan verificado por su culpa”.

El artículo 723 establece una remisión a normas del mandato y comisión. De las normas remitidas nos interesa destacar las siguientes, que imponen especial diligencia.

El artículo 351 establece que el comisionista responde de la buena conservación de los efectos, salvo caso fortuito o de fuerza mayor o si el deterioro proviniese de vicio inherente a la cosa. La norma recoge el principio de que es el depositante quien soporta los riesgos. Se aplica la regla res perit creditori. El depositario responde de la buena conservación de los efectos y no responde por la fuerza mayor o el caso fortuito. Recordamos que por el artículo 727, hay casos en que también responde por el caso fortuito.

El artículo 352 obliga a dar aviso, sin pérdida de tiempo al comitente, de cualquier daño que sufriesen los efectos existentes en su poder y a hacer constar en forma legal el verdadero origen del daño.

El artículo 353 agrega que las mismas diligencias debe practicar el comisionista, siempre que al recibirse los efectos consignados, notare que se hallan averiados, disminuidos o en estado distinto del que conste en las cartas de porte o fletamento, facturas o cargas de aviso. Esto es, cuando se reciben los bienes depositados, debe dar aviso al comitente, del estado en que los recibe, si hubiere diferencia en el estado que consta en la documentación relacionada con el transporte.

3. Normas especiales para barraqueros y depositarios

Responden en caso de hurto, salvo fuerza mayor. El artículo 127 dispone:

Los barraqueros o administradores de depósito responden por los hurtos acaecidos dentro de sus barracas o almacenes, a no ser que sean cometidos por fuerza mayor, la que deberá justificarse, inmediatamente después del suceso, con citación de los interesados o de quienes los representen”.

El artículo 128 del Código de Comercio establece

“Son igualmente responsables a los interesados por las malversaciones u omisiones de sus factores, encargados o dependientes, así como por los perjuicios que les resultasen de su falta de diligencia en el cumplimiento de lo que dispone el artículo 124, núm. 4”.

De manera que los barraqueros y depositarios responden por los hechos ilícitos de sus factores o dependientes.

También responden por los perjuicios causados, incumpliendo la obligación impuesta por el artículo 124, numeral 4.

El numeral 4 referido establece la obligación de conservar en buena guarda los efectos que recibieren y a cuidar que no se deterioren, haciendo para ese fin, por cuenta de quien perteneciere, las mismas diligencias y gastos que harían si fueren propios”.

La tasación sobre efectos que falten u otros perjuicios se debe hacer por peritos arbitradores (art. 129).

Sin perjuicio de estas normas, en lo no previsto debe estarse a las normas del Código de Comercio y del Código Civil sobre depósito.

II. Derechos del depositario

LEl CCom le confiere al depositario derecho a una retribución y al reembolso de los gastos. La retribución será la estipulada o la de uso (art. 130).

el CCom le confería al barraquero o administrador de depósito, un privilegio y derecho de retención. En caso de quiebra del comerciante, propietario de los bienes depositados, para cubrir los salarios y los gastos hechos en su conservación (art. 131). Este privilegio no fue derogado expresamente por el art. 256 la Ley 18.387/2008, de 23 de octubre de Declaración Judicial del Concurso y Reorganización Empresarial (LC). En cambio, sí fue derogado expresamente el derecho de retención, por el art. 66 de la LC.

Lo que no ha sido derogado – al menos en tanto el propietario de las cosas depositadas no haya sido declarado en concurso - es el derecho de retención establecido en el art. 2271 del CC. Allí se establece que el depositario puede retener la cosa depositada debido a las expensas que haya hecho para la conservación de la cosa, aunque no por el pago del salario que se hubiere estipulado, ni por perjuicio que el depósito le hubiere causado, ni por ninguna otra causa extraña al depósito. La remisión que el art. 2271 realiza al 2252, parece implicar que las expensas realizadas para la conservación de la cosa depositada debieron ser comunicadas al depositante, sin perjuicio de aquellos gastos que tengan el carácter de urgente.


 

[1] Pérez Fontana considera que, en general, las relaciones de los barraqueros y empresarios de casas de depósito con sus respectivos depositantes deben ser disciplinadas por el Código Civil, en razón de que el Código de Comercio dispone que le sean aplicables las disposiciones del Título “Del Depósito” (art. 132) y en este título sólo se consideran comerciales los depósitos que cumplan con lo establecido en su artículo 721, antes referido. Como difícilmente un contrato de depósito cumpliría con todas estas condiciones, las disposiciones del título en estudio no se aplicarían en la práctica[1].

  En el mismo sentido, Pérez Fontana sostiene que en el país funcionarían otras “casas de depósito”, que se regirían por las disposiciones del Código Civil. Estas casas se dedicarían preferentemente a la “recepción de bienes muebles, a recibir ropas y otros enseres, a mantener en depósitos refrigerados pieles y otras prendas durante el verano”.

[2] En el artículo 2257 del Código Civil, la norma es igual.

 

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