Código de Comercio

Título III: De los agentes auxiliares del comercio[1]

Editado, anotado y actualizado por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

Art. 88. Son considerados agentes auxiliares del comercio, y como tales, sujetos a las leyes comerciales, con respecto a las operaciones que ejercen en esa calidad:

1. Los corredores.

2. Los rematadores o martilleros.

3. Los barraqueros y administradores de casas de depósito.

4. Los factores o encargados, y los dependientes de comercio.

5. Los acarreadores, porteadores o empresarios de transporte.

Capítulo I: De los corredores

Art. 89. Para ser corredores se requiere un año de domicilio y veintiuno de edad.

No pueden ser corredores:

1. Los que no pueden ser comerciantes (arts. 27 y 29).

2. Las mujeres[2].

3. Los que habiendo sido corredores hubiesen sido destituidos del cargo.

Art. 90. Todo corredor está obligado a matricularse en el Juzgado L. de Comercio de la Capital o en el Juzgado Ordinario de su domicilio[3].

La petición para la matrícula contendrá:

1. La constancia de tener la edad requerida.

2. La de hallarse domiciliado por más de un año en el lugar donde pretende ser corredor.

3. La de haber ejercido el comercio por sí o en alguna casa de corredor o de comerciante por mayor en calidad de socio gerente, o cuando menos de tenedor de libros, con buen desempeño y honradez.

Art. 91. Antes de entrar al ejercicio de sus funciones prestarán ante el Juez L. de Comercio, o ante el Alcalde Ordinario de su domicilio, juramento de llenar fielmente los deberes que les están impuestos[4].

Art. 92. Los corredores deben llevar un asiento exacto y metódico de todas las operaciones en que intervinieren, tomando nota de cada una, inmediatamente después  de concluida, en un cuaderno manual foliado.

Expresarán en cada artículo los nombres y domicilios de los contratantes, las calidades, cantidad y precio de los efectos que fuesen objeto de la negociación, los plazos y condiciones del pago, todas las circunstancias ocurrentes que puedan contribuir al mayor esclarecimiento del negocio.

Los artículos se pondrán por orden riguroso de fechas en numeración progresiva desde uno en adelante, que concluirá al fin de cada año.

Art. 93. En las negociaciones de letras anotarán las fechas, términos, vencimientos, plazas sobre que estén giradas, los nombres del girador, endosantes y pagador, y las estipulaciones relativas al cambio, si algunas se hicieren (art. 904)[5].

En los seguros se expresarán con referencia a la póliza (art. 1327) los nombres del asegurador y asegurado, el objeto asegurado, su valor, según el convenio arreglado entre las partes, el lugar donde se carga y descarga y la descripción del buque en que se hace el transporte, que comprenderá su nombre, matrícula, pabellón, porte, y nombre del capitán.

Art. 94. Diariamente se trasladarán todos los artículos del cuaderno manual a un registro copiándolos literalmente, sin enmiendas, abreviaturas, ni interposiciones, guardando la misma numeración que lleven en el manual.

El registro tendrá las mismas formalidades que se prescriben en el art. 65, para los libros de los comerciantes, so pena de una multa que será determinada por los reglamentos.

El referido registro podrá mandarse exhibir en juicio, a instancia de la parte interesada, para las investigaciones necesarias, y aun de oficio por orden de los Jueces que conocen de las causas de comercio.

Art. 95. Ningún corredor podrá dar certificado, sino de lo que conste de su registro, y con referencia a él.

Sólo en virtud de mandato de autoridad competente, podrá atestiguar lo que vio u oyó relativamente a los negocios de su oficio.

Art. 96. El corredor que diere certificación contra lo que constare de sus libros, será destituido, e incurrirá en las penas del delito de falsedad.

Art. 97. Los corredores deben asegurarse, ante todas cosas, de la identidad de las personas, entre quienes se tratan los negocios en que intervienen, y de su capacidad legal para celebrarlos.

Si a sabiendas intervinieren en un contrato hecho por persona que según la ley no podía hacerlo, responderán de los perjuicios que se sigan por efecto directo e inmediato de la incapacidad del contratante.

Art. 98. Los corredores no responden, ni pueden constituirse responsables de la solvencia de los contrayentes.

Serán sin embargo, garantes en las negociaciones de letras y valores endosables de la entrega material del título al tomador, y de la del valor al cedente, y responsables de la autenticidad de la firma del último cedente a menos que se haya expresamente estipulado en el contrato que los interesados verifiquen las entregas directamente.

Art. 99. Los corredores propondrán los negocios con exactitud, precisión y claridad, absteniéndose de hacer supuestos falsos que puedan inducir en error a los contratantes.

Si por este medio indujeren a un comerciante a consentir en un contrato perjudicial, serán responsables del daño que le hayan causado.

Art. 100. Se tendrán por supuestos falsos, haber propuesto un objeto comercial  bajo distinta calidad que la que se le atribuye por el uso general del comercio, y dar una noticia falsa sobre el precio que tenga corrientemente en la plaza la cosa sobre que versa la negociación.

Art. 101. Guardarán secreto riguroso de todo lo que concierna a las negociaciones que se les encargan, bajo la más estrecha responsabilidad de los perjuicios que se siguieren por no hacerlo así.

Art. 102. En las ventas hechas con su intervención, tienen obligación de asistir a la entrega de los efectos vendidos, si los interesados o alguno de ellos lo exigiere.

Están igualmente obligados, a no ser que los contratantes expresamente los exoneren de esta obligación, a conservar las muestras de todas las mercaderías que se vendan con su intervención, hasta el momento de la entrega, tomando las precauciones necesarias para que pueda probarse la identidad.

Art. 103. Dentro de las veinticuatro horas siguientes a la conclusión de un contrato, deben los corredores entregar a cada uno de los contratantes, una minuta del asiento hecho en su registro, sobre el negocio concluido.

Esta minuta será referente al registro, y no al cuaderno manual.

Si el corredor no la entrega dentro de las veinticuatro horas, perderá el derecho que hubiese adquirido a su comisión, y quedará sometido a la indemnización de daños y perjuicios.

Art. 104. En los negocios, en que por convenio de las partes, o por disposición de la ley haya de extenderse contrata escrita, tiene el corredor la obligación de hallarse presente al firmarla todos los contratantes, y certificar al pie que se hizo con su intervención, recogiendo un ejemplar que conservará bajo su responsabilidad

Art. 105. En caso de muerte o destitución de un corredor, es de cargo del Juez L. de Comercio en la Capital y fuera de ella de los Alcaldes Ordinarios respectivamente, recoger los registros del corredor muerto o destituido y archivarlos en su Juzgado[6].

Art. 106. Es prohibido a los corredores:

1. Toda especie de negociación y tráfico, directo ni indirecto, en nombre propio ni bajo el ajeno, contraer sociedad de ninguna clase ni denominación y tener parte en los buques mercantes o en sus cargamentos, so pena de perdimiento de oficio y de nulidad de contrato.

2. Encargarse de hacer cobranzas y pagos por cuenta ajena, so pena de perdimiento de oficio.

3. Adquirir para sí, o para persona de su familia inmediata, las cosas cuya venta les haya sido encargada, ni las que se dieren a vender a otro corredor, aún cuando protesten que compran unas u otras para su consumo particular, so pena de suspensión o perdimiento de oficio a arbitrio del Juez competente, según la gravedad del caso.

Art. 107. No se comprende en la disposición del artículo antecedente, la adquisición de títulos de la deuda pública ni de acciones de sociedades anónimas, de las cuales, sin embargo, no podrán ser directores, administradores o gerentes, bajo cualquier título que sea.

Art. 108. Toda garantía, aval o fianza dada por un corredor sobre el contrato o negociación hecha con su intervención, ya conste en el mismo contrato o se verifique por separado, es nula, y no producirá efecto alguno en juicio.

Art. 109. Está asimismo prohibido a los corredores:

1. Intervenir en contratos ilícitos o reprobados por derecho, sea por la calidad de los contrayentes, por la naturaleza de la cosa sobre que versa el contrato, o por la de los pactos o condiciones con que se celebren.

2. Proponer letras o valores de otra especie, y mercaderías procedentes de personas no conocidas en la plaza, si no presentaren a lo menos un comerciante que abone la identidad de la persona.

3. Intervenir en contrato de venta de efectos, o negociación de letras pertenecientes a persona que haya suspendido sus pagos.

Art. 110. El corredor cuyos libros fuesen hallados sin las formalidades especificadas en el artículo 94, o con falta de declaración de alguna de las circunstancias mencionadas en los artículos 92 y 93, quedará obligado a la indemnización de perjuicios y suspenso por tiempo de tres a seis meses.

En caso de reincidencia será destituido.

Art. 111. El corredor que en el ejercicio de sus funciones usare de dolo o fraude, será destituido de oficio y quedará sometido a la respectiva acción criminal.

A la misma pena e indemnización quedarán sujetos, según las circunstancias y al arbitrio del Juez competente, los corredores que contravinieren a las disposiciones del presente capítulo, y no tuvieren pena específica señalada.

Art. 112. El Tribunal Superior de Apelaciones organizará a propuesta del Juez L. de Comercio, un arancel de los derechos que a los corredores competan sobre los contratos en que intervengan[7].

Todo derecho de corretaje, no mediando estipulación en contrario, será pagado proporcionalmente por las partes.

Art. 113. El corredor que quebrare, será suspendido de sus funciones, y podrá en seguida ser destituido por el Juez competente (art. 1533)[8].

Capítulo II: De los Rematadores o Martilleros

Art. 114 a 123: Derogados[9].

Capítulo III: De los Barraqueros y Administradores de Casas de Depósito

Artículo 124. Los barraqueros y administradores de casas de depósito, están obligados:

1. A llevar un libro con las formalidades exigidas en el artículo 65, sin dejar blancos, hacer interlineaciones, raspaduras ni enmiendas.

2. A sentar en el mismo libro numeradamente y por orden cronológico de día, mes y año, todos los efectos que recibiere, expresando con claridad, la cantidad y calidad de los efectos, los nombres de las personas que los remitieren y a quién, con las marcas y números que tuvieren, anotando convenientemente su salida.

3. A dar los recibos correspondientes, declarando en ellos la calidad, cantidad, números y marcas, haciendo pesar, medir o contar en el acto del recibo, los artículos que fueren susceptibles de ser pesados, medidos o contados.

4. A conservar en buena guarda los efectos que recibieren y a cuidar que no se deterioren, haciendo para ese fin, por cuenta de quien perteneciere, las mismas diligencias y gastos que harían si fueren propios.

5. A mostrar a los compradores por orden de los dueños, los artículos o efectos depositados.

Art. 125. Los barraqueros y administradores de depósito, son responsables a los interesados de la pronta y fiel entrega de los efectos que hubiesen recibido, so pena de pagar daños y perjuicios siempre que no la efectuaren dentro de 24 horas después de haber sido judicialmente requeridos con los recibos respectivos.

Art. 126. Es lícito, tanto al vendedor como al comprador de los artículos existentes en las barracas o depósitos, exigir que en el acto de la salida se repesen o cuenten los efectos sin que estén obligados, por semejante operación, a pagar cantidad alguna.

Art. 127. Los barraqueros o administradores de depósito responden por los hurtos acaecidos dentro de sus barracas o almacenes, a no ser que sean cometidos por fuerza mayor, la que deberá justificarse, inmediatamente después del suceso, con citación de los interesados o de quienes los representen.

Art. 128. Son igualmente responsables a los interesados por las malversaciones u omisiones de sus factores, encargados o dependientes, así como por los perjuicios que les resultasen de su falta de diligencia en el cumplimiento de lo que dispone el artículo 124, num. 4.

Art. 129. En todos los casos en que fuesen obligados a pagar a las partes falta de efectos u otros cualesquier perjuicios, la tasación se hará por peritos arbitradores.

Art. 130. Los barraqueros y administradores tienen derecho a exigir la retribución estipulada, o en falta de estipulación, la que fuere de uso, pudiendo negarse a la entrega de los efectos mientras no se les pague.

Sin embargo, si hubiere lugar a alguna reclamación contra ellos (artículos 127 y 128), sólo tendrán derecho a exigir el depósito de la retribución o salario.

Art. 131. Los barraqueros y administradores de depósito tienen privilegio y derecho de retención en los efectos existentes en sus barracas o almacenes, al tiempo de la quiebra del comerciante propietario de los efectos, para ser pagados de los salarios y de los gastos hechos en su conservación, con la preferencia establecida en el Título De la graduación de acreedores.

El derecho de retención fue derogado por el art. 66 de la Ley 18.387/2008.

Art. 132. Son aplicables a los barraqueros y administradores de depósito, las disposiciones del Título Del depósito.

Capítulo IV: De los Factores o Encargados, y de los Dependientes de Comercio[10]

Art. 133. Se llama factor, la persona a quien un comerciante encarga la administración de sus negocios, o la de un establecimiento particular.

Nadie puede ser factor, si no tiene la capacidad legal, para representar a otro y obligarse por él .

Art. 134. Todo factor deberá ser constituido por una autorización especial del proponente, o sea la persona por cuya cuenta se hace el tráfico.

Esa autorización sólo surtirá efecto desde la fecha en que fuere asentada en el Registro de Comercio.[11]

Art. 135. La falta de las formalidades prescriptas por el artículo anterior, sólo produce efecto entre el principal y su factor; pero no respecto a los terceros con quienes haya contratado[12].

Art. 136. Los factores constituidos con cláusulas generales, se entienden autorizados para todos los actos que exige la dirección del establecimiento.

El propietario que se proponga reducir estas facultades, debe expresar en la autorización, las restricciones a que haya de sujetarse el factor[13].

Art. 137. Los factores deben tratar el negocio en nombre de sus comitentes.

En todos los documentos que suscriban sobre negocios de éstos, deben declarar que firman con poder de la persona o sociedad que representan.

Art. 138. Tratando en los términos que previene el artículo antecedente, todas las obligaciones que contraen los factores recaen sobre los comitentes.

Las acciones que se intenten para compelerles a su cumplimiento, se harán efectivas en los bienes del establecimiento, y no en los propios del factor, a no ser que estén confundidos con aquellos de tal modo, que no puedan fácilmente separarse.

Art. 139. Los contratos hechos por el factor de un establecimiento comercial o fabril que notoriamente pertenezca a persona o sociedad conocida, se entienden celebrados por cuenta del propietario del establecimiento, aun cuando el factor no lo declarase al tiempo de celebrarlos, siempre que tales contratos recaigan sobre objetos comprendidos en el tráfico del establecimiento – o si aun cuando sean de otra naturaleza, resulta que el factor obró con orden de su comitente - o que éste aprobó su gestión en términos expresos, o por hechos positivos que induzcan presunción legal.

Art. 140. Fuera de los casos prevenidos en el artículo precedente, todo contrato celebrado por un factor en nombre propio, le obliga directamente hacia la persona con quien contratare.

Sin embargo, si la negociación se hubiere hecho por cuenta del comitente del factor, y el otro contratante lo aprobare, tendrá opción de dirigir su acción contra el factor o contra su principal; pero no contra ambos.

Art. 141. Los condóminos de un establecimiento, aunque no sean socios, responden solidariamente de las obligaciones contraídas por su factor.

La misma regla es aplicable a los herederos del principal, después de la aceptación de la herencia.

Art. 142. Ningún factor podrá negociar por cuenta propia, ni tomar interés bajo nombre propio ni ajeno en negociaciones del mismo género de las que le están encomendadas, a no ser que sea con expresa autorización de su principal.

Si lo hicieren, las utilidades serán de cuenta del principal, sin que esté obligado a las pérdidas.

Art. 143. Los principales no quedan exonerados de las obligaciones que a su nombre contrajeren los factores, aun cuando prueben que procedieron sin orden suya en una negociación determinada, siempre que el factor estuviese autorizado para celebrarla, según el poder en cuya virtud obre, y corresponda aquélla al giro del establecimiento que está bajo su dirección.

No puede sustraerse del cumplimiento de las obligaciones contraídas por los factores, a pretexto de que abusaron de su confianza, o de las facultades que les estaban conferidas, o de que consumieron en su provecho los efectos que adquirieron para sus principales, salvo su acción contra los factores, para la indemnización.

Art. 144. Las multas en que incurriere el factor, por contravención a las leyes o reglamentos fiscales, en la gestión de los negocios que le están encomendados, se harán efectivas en los bienes que administre, salvo el derecho del propietario contra el factor, si fuere culpable en los hechos que dieren lugar a la multa.

Art. 145. La personería de un factor no se interrumpe por la muerte del propietario, mientras no se le revoquen los poderes; pero sí por la enajenación que aquél haga del establecimiento.

Son sin embargo, válidos los contratos que celebrare, hasta que la revocación o enajenación llegue a su noticia por un medio legítimo.

Art. 146. Los factores observarán, con respecto al establecimiento que administren, las mismas reglas de contabilidad que se han prescripto generalmente para los comerciantes (art. 55 y siguientes.).

Art. 147. Sólo tiene el carácter legal de factor para las disposiciones de esta sección, el gerente de un establecimiento comercial o fabril, por cuenta ajena, autorizado para administrarlo, dirigirlo y contratar sobre las cosas concernientes a él, con más o menos facultades, según haya tenido por conveniente el propietario.

Los demás empleados con salario fijo, que los comerciantes acostumbran emplear, como auxiliares de su tráfico, no tienen la facultad de contratar y obligarse por sus principales, a no ser que tal autorización les sea expresamente concedida, para las operaciones que con especialidad les encarguen, y tengan los autorizados la capacidad legal necesaria para contratar válidamente.

Art. 148. El comerciante que confiera a un dependiente de su casa el encargo exclusivo de una parte de su administración, como el giro de letras, la recaudación y recibo de capitales bajo firma propia, u otras semejantes en que sea necesario firmar documentos que produzcan obligación y acción, está obligado a darle autorización especial para todas las operaciones comprendidas en el referido encargo, la que será anotada y registrada en los términos prescriptos en el artículo 134.[14]

No será lícito por consiguiente, a los dependientes de comercio girar, aceptar ni endosar letras, poner recibo en ellas, ni suscribir ningún otro documento de cargo ni endosar letras, poner recibo en ellas, ni suscribir ningún otro documento de cargo ni de descargo sobre las operaciones de comercio de sus principales, a no ser que estén autorizados con poder bastante legítimamente registrado.

Art. 149. Sin embargo de lo prescripto en el artículo precedente, todo portador de un documento en que se declare el recibo de una cantidad adeudada, se considera autorizado a recibir su importe.

Art. 150. Dirigiendo un comerciante a sus corresponsales circular, en que dé a conocer a un dependiente de su casa, como autorizado para algunas operaciones de su giro, los contratos que hiciere con las personas a quienes se dirigió la circular, son válidos y obligatorios, en cuanto se refieren a la parte de administración que le fue confiada.

Igual comunicación es necesaria para que la correspondencia de los comerciantes firmada por sus dependientes, surta efecto en las obligaciones contraídas por correspondencia.

Art. 151. La disposición de los artículos 137, 138, 140, 143, 144, 145 y 146, se aplica igualmente a los dependientes que estén autorizados para regir una operación de comercio, o alguna parte del giro o tráfico de sus principales.

Art. 152. Los dependientes encargados de vender por menor en tiendas o almacenes públicos, se reputan autorizados para cobrar el precio de las ventas que verifiquen, y sus recibos son válidos, expidiéndolos a nombre de sus principales.

La misma facultad tienen los dependientes que venden en los almacenes por mayor, siempre que las ventas sean al contado, y el pago se verifique en el mismo almacén; pero cuando las cobranzas se hacen fuera de éste, o proceden de ventas hechas a plazo, los recibos serán necesariamente suscriptos por el principal, su factor o legítimo apoderado constituidos para cobrar.

Art. 153. Los asientos hechos en los libros de cualquiera casa de comercio por los tenedores de libros o dependientes encargados de la contabilidad, producen los mismos efectos que si hubieran sido personalmente verificados por los principales.

Art. 154. Siempre que un comerciante encarga a un dependiente del recibo de mercaderías compradas, o que por otro título deban entrar en su poder, y el dependiente las recibe sin objeción ni protesta, se tiene por buena la entrega, sin que se le admita al principal reclamación alguna, a no ser en los casos prevenidos en los artículos 546, 548, 1255 y 1256.

Art. 155. Los factores y dependientes de comercio son responsables a sus principales de cualquier daño que causen a sus intereses por malversación, negligencia o falta de exacta ejecución de sus órdenes e instrucciones, quedando sujetos en el caso de malversación a la respectiva acción criminal.

Art. 156. Los accidentes imprevistos o inculpables que impidieren el ejercicio de las funciones de los factores o dependientes, no interrumpen la adquisición del salario que les corresponde, siempre que la inhabilitación no exceda de tres meses continuos.[15]

Art. 157. Si en el servicio que preste al principal aconteciere al factor o dependiente algún daño o pérdida extraordinaria, será de cargo del principal la indemnización del referido daño o pérdida, a juicio de arbitradores.[16]

Art. 158. No estando determinado el plazo del empeño que contrajeren los factores y dependientes con sus principales, puede cualquiera de los contrayentes darlo por acabado, avisando a la otra parte de su resolución con un mes de anticipación.

El factor o dependiente despedido tendrá derecho, excepto en los casos de notoria mala conducta, al salario correspondiente a ese mes; pero el principal no estará obligado a conservarlo en su establecimiento, ni en el ejercicio de sus funciones.[17]

Art. 159. Existiendo plazo estipulado, no pueden arbitrariamente las partes separarse de su cumplimiento. El que lo hiciere, estará obligado a indemnizar al otro, a juicio de arbitradores, de los perjuicios que por ello le sobrevengan.[18]

Art. 160. Se considera arbitraria la inobservancia del contrato entre el principal  y su factor o dependiente, siempre que no se funde en injuria que haya hecho el uno a la seguridad, al honor o a los intereses del otro o de su familia.

Esta calificación se hará prudencialmente por el Tribunal o Juez competente, teniendo en consideración el carácter de las relaciones que median entre los superiores e inferiores.[19]

Art. 161. Con respecto a los principales, son causas especiales para que puedan despedir a sus factores o dependientes, aunque exista empeño o ajuste por tiempo determinado:

1. Incapacidad para desempeñar los deberes y obligaciones a que se sometieron.

2. Todo acto de fraude o abuso de confianza.

3. Negociación por cuenta propia o ajena, sin expreso permiso del principal.[20]

Art. 162. Ni los factores ni los dependientes de comercio pueden delegar en otros, sin autorización por escrito de los principales, cualesquier órdenes o encargos que de éstos recibieren, y caso de verificarlo en otra forma, responderán directamente de los actos de los sustitutos y de las obligaciones que hubieren contraído.

 



[1] Además de los auxiliares que se prevén en ese título, se han regulado varias otras figuras que también se pueden categorizar como auxiliares del comercio. Se mencionan las más importantes. Viajantes y Vendedores de Plaza: Ley 12.156, 14.000, 16.678. Decreto 974/75 y 6/9/55. Corredores de Bolsa: Ley de mercado de valores, 16.749. Corredores de Cambio: Circular 1.660 (3/9/1999). Corredores de Seguros: Ley 16.426 y circulares de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros. Representantes de Firmas Extranjeras: Ley 16.497, Decretos 369 y 538/94. Representantes de entidades financieras constituidas en el Exterior (artículos 450 y sgts. de la Recopilación de Normas del Banco Central). Agentes del Mercado de Electricidad: Ley 16.832. Distribuidores de Gas: Decretos 324/97, 349/97, 428/97 y 10/98. Consignatarios de Ganado: Ley 16.064. Agentes de Propiedad Industrial: Ley 17.011 artículos 92 a 98. Proveedores del Estado: art. 523 de la Ley 15.093 modificado por Ley 16.170, Decreto 342/99. El Agente Marítimo está regulado por varios artículos del Código de Comercio (artículos 1076, 1113, 1114, 1116, 1117, 1222, 1410 y 1462), y por Decretos 27.4.1936, 131/67, 473/83.  El Código Aduanero se refiere a esta figura en el art. 78. Agentes de Carga Aérea: Decreto 444/93. Agentes de Carga de AFE: Decreto 72/84. Despachantes de Aduana: Leyes 13.925, 14.459, 14.710 y Decretos 391/71, 33/83, 331/92, 254/98 y 272/98.  El Código Aduanero se refiere a esta figura en el art. 78. Empresas prestadoras de servicios portuarios: Decreto 413/92, reglamentario de la Ley de Puertos 16.246. Agente de Comercio Exterior: Decreto 333/92, art. 492 de la Ley 16.320, Decreto 28/93, 564/94, Decreto 272/98, Decreto 253/98. Proveedor Marítimo: Decreto 150/71, Reglamento Orgánico de la Aduana de 15/10/1964.

[2] Si bien la Ley 10.783/1946, de 18 de setiembre, establece que la mujer tiene igual capacidad que el hombre, la referencia a la mujer contenida en este artículo podría entenderse vigente por cuanto contiene una prohibición y no una norma relacionada con la capacidad.

[3] La Ley 16.871/1997, de 28 de setiembre, Orgánica Registral, no prevé la matrícula para corredores.  Siendo éstos comerciantes, debe entenderse que el Registro debe llevar ficha de los corredores y que el régimen de registro es el establecido en el art. 90 de este Código de Comercio (CCom). Ver nota al art. 5.

[4] Ver nota al art. 5.

[5] El art. 93 contiene una remisión al art. 904 que fue derogado por el art. 128 del Decreto Ley 14.701. El art. 904 contenía una previsión sobre letras extraviadas e imponía el deber de colaborar para obtener un nuevo ejemplar. No existe una norma similar en el régimen vigente. De todos modos, las anotaciones en el registro han de servir para que, quien extravió una letra u otro título valor justifique su legitimación y su derecho, tal como lo exige el art. 109 del Decreto Ley 14.701.

[6] La función de recoger los registros y archivarlos se le atribuía al Juez o Alcalde, en cuanto estaban a cargo del Registro de Comercio.  Debe entenderse que esta función compete actualmente el Registro Nacional de Comercio.

[7] La referencia al Tribunal Superior de Apelaciones debe entenderse hecha a la Suprema Corte de Justicia. Ver, además, nota al artículo 5.

[8] El art. 113 refiere al art. 1533 porque no se ajustó la numeración del Código después de sus sucesivas reformas en materia de quiebra.  El art. 1533 del CCom, en su texto original, se corresponde al actual art. 1666.

[9] Los arts. 114 a 123 fueron derogados por el Decreto Ley 15.508, a su vez modificado parcialmente por los arts. 433 a 435 de la Ley 16.736. Otras normas sobre remate: art. 1761 del CCom; en el Código General del Proceso se regulan los remates judiciales; Ley 13.637 y Decreto 310/68 y Ley 16.170, art. 189 sobre remates de mercaderías en depósitos aduaneros; Remates del Banco Hipotecario del Uruguay, Decreto 301/68 y 80/73; Remate de vehículos en infracción aduanera, Decreto 221/78; Acordadas 7367 y 7369 sobre remates judiciales.

[10] Los factores y dependientes tienen el estatuto legal en este capítulo del CCom, pero están regidos por normas de derecho laboral, puesto que son auxiliares que revisten, a la vez, el carácter de empleados. En especial, respecto a ciertos derechos que se atribuyen a estos auxiliares se puede entender que son complementarios de las normas laborales, cuando se les atribuyen especiales beneficios.

[11] El inc. 2 estaría derogado por la Ley Registral vigente, que no incluye al poder al factor entre documentos registrables.

[12] Ver nota al art. 134.  Si se entiende que se derogó el art. 134, queda también sin vigencia este artículo.

[13] Norma complementaria en el art. 24 del Decreto Ley de Títulos Valores n° 14.701 de 1977.

[14] La Ley Registral vigente no incluye las autorizaciones conferidas a los dependientes entre los documentos registrables.

[15] Esta norma debe ser conciliada con normas de Derecho laboral.

[16] El Decreto Ley 14.476 del 16 de diciembre de 1975, derogó el arbitraje forzoso, pero esta norma no está previendo el arbitraje sino una figura distinta; la del arbitrador, que no resuelve una controversia sino que debe fijar el monto del daño o pérdida.

[17] Ver nota al art. 156.

[18] La norma debe ser conciliada con normas de derecho laboral. Ver nota al art. 156 en lo que respecta a los arbitradores.

[19] Ver nota al art. 156.

[20] Ver nota al art. 156.

 

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Leyes y decretos